La renovación de Siria [Galería]

Preparada para tener un nuevo y crucial papel en Medio Oriente, Siria lucha por escapar de su pasado oscuro. Fotografías de Ed Kashi.
A menudo se dice que los crocodílidos actuales son sobrevivientes de la era de los dinosaurios. Eso es una verdad a medias. Los cocodrilos modernos han estado por aquí alrededor de unos 80 millones de años, pero estos son apenas una pequeña muestra de los parientes crocodílidos que alguna vez vagaron por el planeta al que, de hecho, alguna vez gobernaron.
En una isla famosa por su biodiversidad (90 % de las especies del lugar son endémicas), la zona protegida de 1 550 kilómetros cuadrados es otra isla en sí misma, especie de fortaleza biológica, de terreno escabroso, inexplorado en gran parte y casi impenetrable por las impresionantes formaciones de piedra caliza –el tsingy– que la atraviesan.
Envueltas en lino y sepultadas con respeto, las momias de animales ofrecen indicios fascinantes de la vida y la muerte en el antiguo Egipto.
Siria –respondiendo a los intentos de acercamiento por parte de la nueva administración estadounidense, deseosa de lograr el éxito en Medio Oriente– parece estar lista para retomar un papel crucial en los asuntos de la región.

Preparada para tener un nuevo y crucial papel en Medio Oriente, Siria lucha por escapar de su pasado oscuro. Fotografías de Ed Kashi.

Agarra una hoja amarga y máscala. Luego toma otra, y otra, dejando que la masa repose en la mejilla. Pronto te sentirás menos hambriento, más alerta, algo eufórico. Es el kat (se suele escribir khat), estimulante usado durante siglos en Yemen y el Cuerno de África por trabajadores para energizarse y por hombres para pasar tardes apacibles.

Envueltas en lino y sepultadas con respeto, las momias de animales ofrecen indicios fascinantes de la vida y la muerte en el antiguo Egipto. Descubre las fotografías de Richard Barnes que acompañan al artículo.

Vernon Yates llevó uno de sus 18 tigres a una fiesta (sus tarifas varían por evento). “No puedes confiar en los tigres”, dijo una invitada. Para demostrarle lo contrario le apostó 20 dólares a que metería su cabeza entre las mandíbulas del animal y le jalaría la lengua. Ella tuvo que pagarle.

En uno de los sitios, un ojo enorme miraba el exterior desde el suelo. En otro, bóvedas de basalto erosionado sobresalían de la tierra. Como sea que haya dado con ellas en su calidad de arqueólogo, el Dr. Matthew Stirling desenterró eventualmente once cabezas colosales de piedra en las junglas del sur de México. Diez de ellas mostraban una expresión adusta, pero una ostentaba una sonrisa misteriosa.