
A TODOS NOS GUSTA ESCUCHAR UNA BUENA HISTORIA, y esta, cuando termine, será la más extraordinaria que haya sido contada. Comienza en África con un grupo de cazadores-recolectores, quizá una centena. Termina alrededor de 200 mil años después con sus 6 500 millones de descendientes diseminados alrededor del mundo, viviendo en paz o en guerra, creyendo en un millar de deidades diferentes o en ninguna, con los rostros iluminados por la luz de una fogata o de una pantalla de computadora.

EN 1675, ESTALLÓ UN SANGRIENTO CONFLICTO en Nueva Inglaterra entre los colonos ingleses y los indios wampanoag, quienes, liderados por su jefe Metacomet —a quien los ingleses conocían como el rey Felipe—, se aliaron con otras tribus. Sin embargo, no todos los indios wampanoag fueron asesinados o relegados a una vida de servidumbre. Durante los 300 años siguientes, sus descendientes vivieron y murieron al margen de la sociedad.

La mayoría de nosotros pensamos que los celtas se extinguieron hace muchísimos siglos. Sin embargo, es posible encontrar un celta en pleno siglo XXI, siempre y cuando uno tenga dinero para viajar a Europa y comprar un boleto de ferry.