Secretos de nuestra sangre

Escrito por: James Shreeve el 30 de Marzo de 2006 | 2:55 pm
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Fotografía de Mark Thiessen

“La historia de nuestros ancestros está escrita en el simple código de A, C, G
y T del ADN”, explica Spencer Wells, jefe del Proyecto Genográfico de National
Geographic Society, que analizará el ADN de cientos de miles de personas para
trazar un mapa sobre cómo poblaron el planeta los humanos prehistóricos.

Por James Shreeve

EN 1675, ESTALLÓ UN SANGRIENTO CONFLICTO en Nueva Inglaterra entre los colonos ingleses y los indios wampanoag, quienes, liderados por su jefe Metacomet —a quien los ingleses conocían como el rey Felipe—, se aliaron con otras tribus. Sin embargo, no todos los indios wampanoag fueron asesinados o relegados a una vida de servidumbre. Durante los 300 años siguientes, sus descendientes vivieron y murieron al margen de la sociedad.

En 2005, un grupo de personas de la Nación Wampanoag se reunió en Seekonk, Massachusetts. Más que una reunión de orgullo étnico, aquello parecía un encuentro de individuos de la clase trabajadora estadounidense: blancos, negros, morenos; unos jóvenes y otros mayores. Pero estos miembros de la tribu seaconke-wampanoag se habían reunido para donar sangre al Proyecto Genográfico, una investigación global sobre las profundidades del pasado colectivo de la humanidad, que también podría arrojar luz sobre su propia historia.

Lanzado por National Geographic Society, con un apoyo importante de la Corporación IBM y de la Fundación de la Familia Waitt, el proyecto espera utilizar la información genética recabada de entre un millar de poblaciones indígenas de todo el mundo para entender mejor las antiguas migraciones de la humanidad alrededor del planeta. Concebido y dirigido por Spencer Wells, explorador residente de National Geographic, se encuentra entre los proyectos más ambiciosos y potencialmente más reveladores que la Sociedad haya emprendido. Posiblemente también resulte ser uno de los más controvertidos.

LOS SEACONKE-WAMPANOAG fueron el primer grupo estadounidense en participar. A medida que más gente llegaba a la Universidad de Pensilvania, el antropólogo molecular Theodore Schurr y un colega establecieron un puesto provisional de acopio de sangre. Schurr coordina la investigación geográfica en América del Norte y, durante los cinco años que durará el proyecto, él y su equipo planean analizar el ADN de hasta 100 grupos indígenas. El torrente de datos resultantes podría ayudar a resolver los antiguos debates en torno a cómo, cuándo y desde dónde se pobló América.

Otros investigadores tratarán de precisar los detalles de las migraciones en el resto del planeta. Pero el éxito del proyecto depende de la voluntad que tengan los grupos indígenas norteamericanos y de otros países para participar. Más de una docena se ha suscrito ya, desde las montañas del Cáucaso hasta Laos, y se necesitan cientos más.

A principios de los años noventa, Lucca Cavalli-Sforza, pionero de la genética poblacional, junto con sus colegas, concibió el Proyecto de la Diversidad del Genoma Humano (HGDP, por sus siglas en inglés) con metas similares en mente, pero el programa se topó con una acalorada oposición. Algunos grupos indígenas se molestaron ante la idea de que su ADN pudiera llegar a usarse para contar una historia sobre sus orígenes que entrara en conflicto con sus creencias tradicionales. Otros se rehusaron a proporcionar lo que ellos percibían como información médica patentable sin obtener nada a cambio. Incluso algunos encontraron que la intención del proyecto era crear líneas celulares autopropagadas era perturbadora e incluso sacrílega. Entre los malentendidos y las protestas, el HGDP nunca recibió el financiamiento necesario.

Wells y sus colegas hacen todo lo posible para distinguir sus esfuerzos de los del HGDP. El Proyecto Genográfico no planea producir líneas celulares ni obtener datos médicos relevantes. Más bien, proporcionará a los grupos indígenas algo tangible, a la vez que atraerá nuevos participantes y recabará algunos datos científicos adicionales. Mediante un pago, cualquiera puede enviar por correo un exudado bucal de ADN y conocer su propia “ascendencia profunda”. Las ganancias apoyarán la investigación. Asimismo, se destinarán a proyectos educativos y de conservación cultural para grupos indígenas.

Hasta ahora, se han vendido más de 100 equipos para realizar exudados bucales, con lo cual se han se han obtenido más de 2.2 millones de dólares. Los exudados sólo revelan una pequeña fracción de la ascendencia genética completa de la persona, y algunos críticos opinan que el programa promueve expectativas poco realistas. También advierten que no será fácil la distribución justa y efectiva del dinero.

Wells no ha podido convencer a algunos escépticos. “El proyecto tiene conflictos inherentes con los intereses de los indígenas”, explica Debra Harry, del Consejo de Pueblos Indígenas sobre Biocolonialismo, un grupo de apoyo que ha convocado a un boicoteo en contra de National Geographic Society, de IBM y de Gateway Computers, la fuente de financiamiento de la Fundación Waitt.

“Si a alguien le molesta tanto, no tiene que participar, pero hemos visto que a la mayoría de la gente le entusiasma saber que lleva en su sangre el registro de su ascendencia”, manifiesta Wells. Michael “Corazón Tierno” Markley, presidente de la Nación Wampanoag, coincide: “Ya que el proyecto utiliza nuestra genética para rastrear nuestro camino, realmente somos nosotros, la tribu seaconke-wampanoag, quienes contamos nuestra propia historia”.

ES POCO PROBABLE QUE EL ADN de la tribu brinde una respuesta sencilla, por lo menos a corto plazo. Los grupos nativos estadounidenses, como los seaconke-wampanoag, tienen ascendencia tanto europea como africana y nativa norteamericana; tal y como Theodore Schurr les explica a aquellos que donan sangre, los resultados iniciales no revelarán la herencia completa de un individuo. El cuadro completo aparecerá sólo después de que el proyecto analice todo el conjunto de cromosomas de cada persona y lo compare con la creciente cantidad de ADN recabada en otros grupos del Proyecto Genográfico.

George “Lobo Plateado” Jennings, otro líder de los seaconke-wampanoag, advierte: “Sólo espero que no nos digan que somos suecos”.

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UN MUNDO DE PREGUNTAS SIN RESPUESTA

Aunque la ciencia ha logrado trazar un esbozo de las migraciones humanas, aún quedan preguntas clave. El Proyecto Genográfico espera responder muchas de estas con la ayuda de genetistas de once centros de investigaciones de todo el mundo, quienes obtendrán ADN de sangre y exudados bucales de gente viva, así como de fósiles. Al comparar los linajes, esperan resolver el rompecabezas de la travesía humana.

ÁFRICA SUBSAHARIANA
Enigmas centrales en la tierra donde inició la historia humana
En el Servicio de Laboratorios de Salud Nacional, en Johannesburgo, Himla Soodyall tratará de encontrar cuáles poblaciones africanas albergan los linajes genéticos más antiguos y trazará mapas de los patrones de diversidad en el África subsahariana. También explorará el impacto de las migraciones hacia África.

ÁFRICA DEL NORTE/ORIENTE MEDIO
¿Dejaron Alejandro Magno y los romanos un rastro genético?
Pierre A. Zalloua, de la Universidad Americana del Centro Médico de Beirut, explorará el legado genético de los imperios y los ejércitos antiguos. También tratará de identificar a los habitantes más remotos del Sahara.

SUR DE ASIA
Las complicadas ramas del árbol genético de la India
En la Universidad Madurai Kamaraj, en Tamil Nadu, Ramasamy Pitchappan analizará el papel desempeñado por el sistema de castas en el establecimiento de patrones genéticos y si este influyó en los habitantes indoeuropeos del centro de Asia de hace 3 500 años.

ESTE/SURESTE DE ASIA
Viajes por islas, continentes y quizá por el océano más grande
Li Jin, de la Universidad Fudan en Shanghai, China, se pregunta: ¿Cuándo llegó la gente por primera vez a Taiwán y a Japón? ¿Qué produjo la división genética norte-sur entre las poblaciones nativas en el este de Asia? ¿Cruzaron los antiguos marineros el Pacífico desde Asia hacia América del Sur?, y si así fue, ¿dónde se embarcaron?

AUSTRALIA/OCÉANO PACÍFICO
Tras las huellas de migraciones hacia Australia
John Mitchell, de la Universidad La Trobe, en Melbourne, investigarán cuándo y cómo llegaron los primeros humanos a Australia y a Papúa Nueva Guinea, acontecimiento que, se cree, precedió a la llegada de los primeros humanos a Europa. También averiguará cómo llegaron los ancestros de los maoríes a Nueva Zelanda.

NORTE DE EURASIA
La preparación para las migraciones hacia Europa y América
Elena Balanovska, del Centro de Investigación de Genética Médica, en Moscú, estudiará el enigma de las montañas del Cáucaso: ¿Puente o barrera entre Europa y Asia? ¿Cuál es el nexo entre los altos grados de diversidad genética y lingüística en la región? También buscará pistas sobre quién se estableció primero en Liberia y qué grupos continuaron hacia América.

CENTRO/OESTE DE EUROPA
El legado de cazadores-recolectores, granjeros e imperios
Lluis Quintana-Murci, del Instituto Pasteur, en París, y Chris Tyler-Smith, del Instituto Wellcome Trust Sanger, en Cambridge, Reino Unido, actualmente examinan el ADN mitocondrial y el cromosoma Y respectivamente, en busca de rastros de los antiguos cazadores-recolectores europeos y de los primeros granjeros. También estudiarán si los grandes imperios europeos dejaron marcas genéticas detectables y si el pueblo vasco es tan diferente de sus vecinos, como lo sugiere su distintiva lengua.

AMÉRICA DEL NORTE
Cómo fue que los nativos asiáticos se convirtieron en los indígenas americanos de hoy
Theodore Schurr, en la Universidad de Pensilvania, sopesará preguntas controvertidas ¿Cuándo llegó por primera vez la gente al Nuevo Mundo y qué rutas siguieron desde Asia?

AMÉRICA DEL SUR
El final del camino para los trotamundos de Asia
En la Universidad Federal de Minas Gerais, en Brasil, Fabricio R. Santos pregunta: ¿Cuándo llegó la gente por primera vez a América del Sur, y sus descendientes están vivos hoy día? ¿Los pueblos indígenas de los Andes se originaron en el Amazonas?

ADN ANCESTRAL
Si los fósiles pudieran hablar, ¿qué nos dirían?
Alan Cooper, del Centro Australiano de ADN Ancestral, estudiará restos humanos. El ADN de dientes y huesos antiguos podría mostrar cuándo aparecieron los humanos por vez primera y ayudar a los científicos a comprobar su teoría de las migraciones antiguas.

5 comentarios

  1. Escrito por Gastón:

    El año es 1675 no 1975

  2. Escrito por renee ruiz:

    pienso que es muy importante conocer nuestro pasado e interpretar la historia para poder resolver nuestro futuro, al fin y al cabo el presente que ahora vivimos y el futuro que viviremos se convertirá en el pasado de nuestros descendientes

  3. Escrito por karina torres:

    quiero fotos o cualquier imagen referida a las tribus bume, murci,konso, karo,hamer, arbore, galeb,,banna, afar,samai, etc. Ya que soy atista plastica y los necesito como modelos. Admiro profundamente a los africanos. Espero con ansias. muchas gracias

  4. Escrito por Emanuel:

    estoy haciendo un trabajo para el cole sobre los maories y me interesaria info sobre mitchel

  5. Escrito por Emanuel:

    hola soy de buenos aires yestanos haciendo una exaustiva investigacion sobre el pueblo maori y que ria saber si me pueden enviar algo de info ya que estamos algo estancado especialmente en el ambito genetica de poblaciones. desde ya muchas gracias mi mail es emanuel_albano@live.com.ar

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