
Por alguna razón, esta copia sobrevivió. Estuvo escondida durante siglos en el desierto de Egipto y, finalmente, fue descubierta antes de que concluyera el siglo XX. Después desapareció en el mundo de los comerciantes de antigüedades, uno de los cuales la tuvo abandonada durante 16 años en una caja de seguridad de un banco en Hicksville, Nueva York.

“Al escribir estas palabras, sólo han pasado tres días desde que la ciudad de San Francisco fuera sacudida por el terremoto más devastador de su historia, y aún no concluye la destrucción sin precedentes ocasionada por el fuego”, escribió el geólogo Frederick Ransome en nuestra edición de mayo de 1906.

En un papiro que se desmorona rápidamente, se halla un manuscrito que estuvo extraviado durante casi 1,700 años y que muestra al hombre más odiado de la historia desde una nueva perspectiva.

El pasado de Harriet, la tortuga gigante de las islas Galápagos, del zoológico de Australia en Queensland, está en duda. El herpetólogo Scott Thomson siguió el rastro de los propietarios de Harriet hasta Charles Darwin, cuyos registros indican que cuando visitó las Galápagos, en 1836, se llevó tres tortugas terrestres.

Pocos terratenientes de la realeza hicieron algo más que gastar los ingresos del Ducado de Cornualles.
De repente, el príncipe Carlos perdió su acostumbrada templanza.