Ciencia, julio de 2006
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Foto: National Geographic
Metabolismo en suspenso
En la ciencia ficción, los astronautas entran en hibernación para matar el tiempo durante un viaje interestelar. Hoy en día, gente común y corriente empieza a interesarse en este proceso. The Wall Street Journal informó recientemente que algunas personas adineradas están realizando preparativos fúnebres especiales: se nombran sus propios herederos universales, congelan sus cuerpos y esperan volver a la vida en algún momento del futuro para reclamar sus millones. El proceso aún no es viable, ya que las personas no se conservan bien en congelación: los cristales de hielo producen en los tejidos un efecto similar a una quemadura grave. No obstante, la naturaleza ofrece opciones que podrían funcionar. Gracias a la “adaptabilidad metabólica” podemos observar algunos tipos de animación suspendida en el reino animal: los tiburones pueden sobrevivir fuera del agua en estado de reposo; las ardillas hibernan a temperaturas por debajo del punto de congelación.
El oxígeno, vital para que las células animales transformen el alimento en energía, es muy volátil. Los metabolismos que lo utilizan producen moléculas de oxígeno, que en ocasiones se denominan radicales libres, las cuales maltratan a nuestras células y tienen un papel fundamental en el envejecimiento. Un ratón encerrado en una atmósfera de oxígeno puro moriría luego de tres o cuatro días. Los bebés prematuros pueden sufrir daños por el aire de las incubadoras, rico en oxígeno. Mark Roth, biólogo del Centro Fred Hutchinson para la Investigación del Cáncer en Seattle, ha ideado una estrategia para neutralizar el consumo de oxígeno en las células. Nuestro cuerpo produce ácido sulfhídrico que, en teoría, ayuda a controlar el oxígeno llenando los espacios celulares que este ocuparía normalmente. Según Roth, ‘’el ácido sulfhídrico actúa en el cuerpo como un soldado en una guerra química, regulando el grado de combustión de oxígeno’’. Durante un experimento, depositó un ratón en una cámara llena de ácido sulfhídrico. La frecuencia respiratoria del animal disminuyó de 120 a 10 respiraciones por minuto y el consumo de oxígeno a una décima parte; su temperatura cayó 22 grados centígrados. Seis horas más tarde, expuesto nuevamente al aire fresco, el ratón recuperó su temperatura corporal y volvió a la normalidad. ‘’Lo convertimos en reptil y lo hicimos regresar a su estado natural’’, afirma Roth.
¿A dónde conducirá esta investigación? Tal vez los órganos de donadores se preservarán durante más tiempo antes de una cirugía; los soldados heridos en el frente o las víctimas de accidentes viales podrían vivir el tiempo suficiente para ser transportados a un hospital. Nadie sabe a dónde nos llevará la ciencia. Algún día, la hibernación podría ponerse de moda en ciertos círculos sociales.
A muchos nos haría bien vivir a un ritmo menos vertiginoso.





la ciencia da para mucho, hay que tener unos principios muy claros, sólidos y definidos sobre la vida, para poder hacer buen uso de los adelantos en la ciencia, es tambien como el tema de la ingeniería genética, en donde unos pocos podrán tener unas exclusisividades “físicas”.