Estaciones de niebla
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Foto de Michael Melford
Parque Nacional Great Smoky Mountains
Vea de cerca el Parque Nacional Great Smoky Mountain.
Sin duda, Great Smoky Mountains (grandes montañas humeantes) es el nombre perfecto para este lugar: evoca la niebla emanada del aliento de una bóveda arbolada, la bruma que se eleva de una cascada; quizás, incluso, el ácido sabor de un asado acompañado de un whisky destilado en casa. Sea quien fuere el que acuñó el poético nombre, su identidad se perdió en la historia. Algunos dicen que se remonta a la palabra ‘’azul’’ (shaconage, en lengua cherokee), ya que estas añosas cumbres parecieran cubrirse del humo de mil fogatas tribales ya extintas.
Cuando los promotores del Parque Nacional Great Smoky Mountains alaban sus cualidades, mencionan tanto su estado silvestre (”el último gran bosque virgen del este de EUA”) como su proximidad a la civilización. Parece una paradoja increíble, sobre todo cuando se avanza con lentitud a través de Gatlinburg, por la autopista 441, hacia la entrada más concurrida del parque, tras la infranqueable muralla de moteles, restaurantes y tiendas que flanquean el camino. ¿Cómo es que un lugar así cuenta con algunos de los hábitats más verdes y los paisajes montañosos más sublimes del este de la América septentrional?
Ante el exuberante follaje que forma una especie de túnel a lo largo de la autopista 441 –que continúa su curso dentro del parque–, uno se percata de que ha llegado a un mundo distinto. Los 2 100 kilómetros cuadrados del parque, extendidos en una masa oblonga a lo largo del límite entre los estados de Tennessee y Carolina del Norte, lo colocan casi en el mismo nivel de los grandes parques del oeste, como el de Yosemite. La vasta riqueza de los Smokies (como llaman familiarmente a estos montes) está en la abundante vida animal y vegetal de la región, riqueza que hasta hace poco comenzó a ser apreciada. En 1997, un conjunto de especialistas y ciudadanos voluntarios emprendieron una rigurosa búsqueda científica para identificar y catalogar cada una de las especies que se encuentran en el parque. Además de ser, en este rubro, el proyecto más ambicioso en esta parte de América, es al que mayor continuidad se le ha dado.
Hasta ahora ya se catalogaron 14 000 especies, y la cuenta sigue en aumento. Los científicos incluso desconocían 600 de los organismos vivientes hallados, muchos de los cuales tal vez sean endémicos. La mayoría no es lo que llamaríamos especies ‘’carismáticas’’: hay caracoles, escarabajos, polillas y nuevos tipos de algas. Sin embargo, afirman que los hallazgos indican un nivel de biodiversidad con el que muy pocos lugares del planeta pueden competir, fuera de las grandes selvas tropicales. Además, calculan que la cantidad total de especies de los Smokies podría ser 10 veces mayor que la actual.
Según Keith Langdon, uno de los coordinadores del proyecto, la combinación de ciertos factores es lo que hace de estos montes un invernadero de biodiversidad casi perfecto.




