Zapatos de antología
Fotografía de Mitchell Feinberg
Los zapatos son el espejo del alma
Al pasar la mano sobre la plantilla de la sandalia de fibra de corteza de artemisa, en el Museo de Historia Natural y Cultural de la Universidad de Oregon, uno puede sentir la huella de un dedo gordo del pie en lo que quizás sea el ejemplar más viejo del mundo de una pieza de calzado. Es posible que la sandalia, hallada en la Cueva Fort Rock en la región central de Oregon, en 1938, tenga 10,500 años de antigüedad y haya pertenecido a un nativo de América del Norte que vivía en cuevas durante los meses de invierno y cazaba en los pantanos en el verano.
‘’Estos son vestigios de vidas humanas –dice Tom Connolly, director de investigación del museo–. Las cavidades gastadas del talón en las sandalias y las pequeñas quemaduras en las punteras nos permiten ubicarnos junto a la hoguera. La sensación que provoca ver varias sandalias juntas, las grandes y usadas, las de tamaño infantil, las que están cubiertas de lodo, nos permite entenderlas como productos de familias humanas reales.’’
Erik Trinkaus, antropólogo de la Universidad de Washington en San Luis, Misuri, cree que los zapatos rígidos fueron creados entre 40,000 y 26,000 años atrás, aunque es probable que los humanos hayan envuelto sus pies en pieles desde antes. Trinkaus estudió los huesos del pie de los neandertales que vivieron hace 100,000 o 40,000 años, los comparó con los huesos, más delicados, de los pies de nuestros ancestros que vivieron hace 26,000 años, y concluyó que aquellos que utilizaban zapatos desarrollaron dedos más débiles, debido a que el calzado reduce la tensión y brinda mayor soporte. Desde entonces, los zapatos evolucionaron tanto a la par de las herramientas de piedra como del arte.
Jenna Tedrick Kuttruff, experta textil de la Universidad Estatal de Luisiana, señala que en el grupo de sandalias de fibra encontradas en una cueva de Misuri (algunas de 8,000 años de antigüedad), que ella ha examinado, no hay dos iguales. ‘’Quienes usaban estos zapatos vivían para sub-sistir –dice–. No tenían necesidad de hacer cada par distinto. Pero es parte de la naturaleza humana hacer cosas visualmente atractivas, hacer un par un poco más complejo que el otro para distinguirlo del de alguien más. El sentido de la moda no es nada nuevo.’’




