La Tierra en un principio

Al inicio de su existencia, la Tierra se parecía al mismo Infierno: llena de rocas incandescentes y gases tóxicos. Con el paso del tiempo, su superficie se ha enfriado, las montañas se han elevado y erosionado.

Al inicio de su existencia, la Tierra se parecía al mismo Infierno: llena de rocas incandescentes y gases tóxicos. Con el paso del tiempo, su superficie se ha enfriado, las montañas se han elevado y erosionado.

El arqueólogo Georgi Kitov trabaja contra reloj; se vale de excavadoras y motoniveladoras que descubren las tumbas de los antiguos reyes tracios para lograr en una semana lo que a un grupo convencional le llevaría meses realizar.

Aquí la lluvia llega una vez cada 1 000 años, en forma de torrentes de metano líquido. El pernicioso aire es tan denso que opaca la luz solar, congelando el paisaje en un eterno y anaranjado crepúsculo. El frío, de -179 °C, es letal. Y a través del brumoso cielo se puede ver el enorme planeta con anillos: Saturno.

Los marinos japoneses a bordo del Shikine Maru, atentos a esta pequeña explosión en la región de las Rocas Bayonesas, acaso no advirtieron que estaban a punto de presenciar el nacimiento de una isla volcánica. Lo que vieron el 18 de septiembre de 1952, a las 9.20 a. m., fue la primera de una serie de erupciones que tuvieron lugar a 1 500 metros de profundidad, en el océano Pacífico, conforme la Isla Myojin nacía de la solidifiación de lava fundida.

El primer día de septiembre de 2004, 32 terroristas encabezados por chechenos tomaron la Escuela Número 1 en la ciudad de Belsán, ubicada en la cercana república de Osetia del Norte. La escuela estuvo sitiada durante 52 horas y este acto marcó un nuevo hito en los anales del terrorismo. Murieron por lo menos 330 personas; más de la mitas eran niños.