Ciencia, enero de 2007

Es común saber que no existen dos copos de nieve iguales, pero poco difundido el hecho de que su forma depende de la temperatura a la cual se cristalizan.

Es común saber que no existen dos copos de nieve iguales, pero poco difundido el hecho de que su forma depende de la temperatura a la cual se cristalizan.

Hace mucho tiempo, cuando los rinocerontes pastaban en los valles montañosos de lo que hoy es el noroeste de España, una de sus crías se adentró en una cueva y murió. Alrededor de 90 000 años después, un grupo de espeleólogos ingleses encontraron el fósil de la criatura y supusieron que se trataba de los restos de un burro.

Mientras usted lee este artículo, una extensión de selva tropical brasileña, equivalente a unas 150 canchas de futbol, habrá sido destruida. La globalización de la economía y las leyes del mercado irrumpen con fuerza en la Amazonia, acelerando su desaparición y llevando al fracaso los esfuerzos de sus más comprometidos defensores.

¿Recuerda usted aquella época en que el animal más grande del mundo estaba en peligro de extinción? Eso fue durante las décadas de 1960 y 1970, cuando la caza comercial había disminuido a tal grado la población de las ballenas que todo apuntaba a que el mundo perdería a uno de sus más notables portentos.

Había una vez un jeque que soñaba en grande. Su reino, en las costas del golfo Pérsico, era una aldea en extremo calurosa y poco activa en el comercio, habitada por buscadores de perlas, pescadores y comerciantes que atracaban sus destartalados sambucos árabes y barcos pesqueros a lo largo de un riachuelo estrecho que, ondulante, atravesaba la ciudad.