Explosiones cósmicas

Escrito por: Ron Cowen el 01 de Marzo de 2007 | 8:29 am
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Fotografía de National Geographic

Bang

Desde su adolescencia, Stan Woosley ha estado enamorado de los elementos químicos y ha demostrado tener un aprecio particular por todo aquello que explota. Cuenta que, a finales de la década de 1950, en su natal Texas hizo ‘‘todas las mezclas imaginables de nitrato de potasio, perclorato, permanganato y muchas otras sustancias’’. En una ocasión probó sus explosivas creaciones en un campo de golf de Fort Worth. ‘‘Cerré muy bien la tapa del frasco y salí corriendo a toda velocidad’’, dice.

Actualmente, Woosley es astrónomo e investigador de la Universidad de California en Santa Cruz, y se ha especializado en explosiones mucho más grandes, las más potentes desde el nacimiento del universo: las supernovas, las violentas muertes de las estrellas.

El universo destella con estos cataclismos. Ocurren más o menos cada segundo, por lo general en alguna galaxia increíblemente lejana, con un resplandor tan brillante como el de cientos de miles de millones de estrellas juntas, y producen una bola de fuego que se expande y enfría a lo largo de varios meses.

Tenemos suerte de que rara vez ocurran cerca de casa. La última supernova observada en nuestra galaxia hizo explosión en 1604: su brillo en el cielo nocturno rivalizó con el de Júpiter y asombró a Johannes Kepler, pionero de la astronomía moderna.

Y sin embargo, el legado de las supernovas nos es tan cercano como nuestro propio cuerpo. El carbono de nuestras células, el oxígeno del aire, el silicio de las rocas y los chips de computadora, el hierro de nuestra sangre y nuestras máquinas –y casi cualquier átomo más pesado que el helio y el hidrógeno–, todos fueron forjados en el interior de las antiguas estrellas y se esparcieron a través del universo cuando estas explotaron, hace miles de millones de años. Durante mucho tiempo, los astrónomos han luchado para comprender la razón por la cual algunas estrellas que brillan apaciblemente a lo largo de millones de años explotan de repente.

Dos grandes descubrimientos se han hecho recientemente. El primero es una revelación sobre los potentes estallidos de rayos gamma de alta energía provenientes de lejanas regiones del espacio. Por decenios, los astrónomos se han preguntado sobre sus orígenes, y no fue sino hasta hace poco cuando las sondas espaciales encontraron la respuesta, la misma que Woosley propuso hace más de 10 años: muchos de los estallidos de rayos gamma son emitidos minutos antes de la explosión de una supernova.

Este vínculo permite llegar al misterioso corazón de las explosiones. En este ámbito, los científicos también han progresado. Observando no el cielo, sino los modelos de supernovas por computadora, algunos de ellos creen haber encontrado lo que podría ser el disparador del cataclismo final. La clave puede estar en las reverberaciones extraordinariamente potentes de una estrella que entona su propio canto del cisne.

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Un comentario

  1. Escrito por Gabriela:

    Hola, me interesa mucho su artículo de explosiones cósmicas del autor Ron cowell, pero pincipalmente digital y me encontré que no esta completo aqui, o talvez es que no se como descargarlo, si estuviera en sus manos me lo podrían facilitar por medio del email?
    Les agradezco caulquier ayuda que me puedan bridar.
    saludos
    Gabriela

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