Flashback, marzo de 2007
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Foto: National Geographic
Aún tira muy alto
Poco después de que el Telescopio Hale se dirigiera por primera vez al cielo, en 1948, el Observatorio de Monte Palomar, en California, unió esfuerzos con National Geographic Society para trazar el mapa del firmamento. El espejo de 5.8 metros de diámetro permitía a los científicos capturar imágenes de acontecimientos astrales a más de mil millones de años luz de distancia. Casi 60 años (terrestres) más tarde, este sorprendente instrumento aún arroja luz sobre los secretos del espacio, con lo cual ofrece a los investigadores nuevos puntos de vista sobre la muerte de las estrellas, tal como se da a conocer en el artículo de este mes, ‘‘Explosiones cósmicas’’.




