Helsinki

Escrito por: Raphael Kadushin el 16 de Abril de 2007 | 11:35 am
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Foto: National Geographic

De la más pura cepa finlandesa

Cuando Krista Mikkola regresó a Helsinki después de vivir unos años en París, apenas reconoció a su antigua ciudad.

‘‘Todo había cambiado. Había una energía fresca, vibrante, cosmopolita, y un grupo completamente nuevo de gente creativa’’, recuerda. ‘‘De pronto sentí que me encontraba en una ciudad donde todos se comunicaban y ya no estaba prohibido sonreír’’.

Mikkola me recibe en la galería de arte que lleva su nombre (‘‘Me especializo en los mejores jóvenes pintores finlandeses’’), la cual se encuentra al sur de un área que se ha convertido en símbolo de la renovada Helsinki. Con el nombre oficial de Distrito de Diseño, el vecindario se extiende al oeste del corazón de la ciudad y alberga un bullicioso mundo de galerías, clubes y boutiques que sirven de escaparate a nuevos y jóvenes talentos.

Lo que le da un sentido orgánico a este renacimiento urbano es la forma en que se ha apegado a los más puros cánones estéticos de Finlandia. No es una metrópolis genérica remozada con hoteles de diseñador, edificios de arquitectos famosos y un montón de sofisticación importada. Los creadores del estilo de Helsinki prefieren tomar elementos de una profunda e inveterada pasión por el paisaje nórdico –un edén de densos bosques y prístinos lagos– y el folclore autóctono. El resultado es una mezcla de glacial elegancia y un sentimiento que emana la ciudad.

En el elegante restaurante Ilmatar, nombre de la diosa finlandesa del viento, los troncos de los árboles han quedado encerrados en vidrio como preciada herencia familiar. En la joyería Claes Nystrom, los collares están ensartados con relucientes hojas de plata. Y cuando el hotel Radisson SAS Seaside abrió recientemente sus puertas, se aseguró de que los atractivos incluyeran no sólo uno sino dos imprescindibles saunas en sus instalaciones. Esto se debe a que el sauna es el lugar adonde los finlandeses acuden, de forma tradicional, a dar a luz, relajarse y reflexionar de manera creativa.

Resulta evidente que, últimamente, todos han ido a sudar la gota gorda al sauna. ‘‘Siempre hemos sido un país chico y una pequeña ciudad de grandes ambiciones’’, comenta Mikkola, ‘‘pero ahora esas ambiciones han cambiado. Si los noventas giraron en torno a Nokia y la tecnología, ahora al fin empezamos a explorar nuestro lado creativo’’.

Datos breves
De estilo eminentemente neoclásico, la capital construida en el siglo XIX alberga cerca de medio millón de habitantes y se encuentra en la costa sur del país, alrededor de una bahía natural en el Golfo de Finlandia. Es una ciudad fácil de recorrer –se puede caminar para conocer sus principales atractivos– y el clima del Báltico es sorprendentemente moderado pues, aunque en enero la temperatura promedio es de alrededor de -3 grados centígrados, en julio se incrementa a un promedio de unos agradables 21 grados centígrados.

Visitas obligadas
Empiece por la Esplanadi, un largo y frondoso paseo entre boutiques y cafés, muy cerca del barrio de los museos: el tradicional corazón cultural de la capital. ‘‘Mi favorito es el Museo de Arte de Helsinki, porque presenta trabajos de toda clase de artistas, viejos y jóvenes y una gran variedad de obras, desde burdas hasta hermosas’’, comenta el pintor Jani Leinonen.

La misma sensibilidad caracteriza a Kiasma, museo de arte contemporáneo que da cabida a la fotografía y las instalaciones, aunque los tradicionalistas tal vez prefieran las pinturas del Museo de Arte Ateneum.

Continúe por la Esplanadi hacia la Plaza del Mercado en el Puerto Sur, donde todo está perfumado con la salada brisa del mar. Los vendedores ofrecen velludos sombreros lapones que parecen botas invertidas. Puede comprar algo para almorzar en uno de los puestos de comida del Salón del Viejo Mercado. Le recomiendo algo ahumado, desde carne de reno hasta el salmón local. Luego aborde el transbordador a la Fortaleza Suomenlinna, complejo del siglo XVIII que se extiende sobre seis diminutas islas, ahí podrá disfrutar de su comida o alquilar un barco para recorrer el archipiélago.

Si quiere disfrutar de la buena vida nórdica, es imprescindible que regrese a la ciudad con suficiente tiempo para una sudorosa y catártica sesión en el sauna. Aunque todos los oriundos de Helsinki tienen una isla favorita en el archipiélago, casi todos los puristas se han puesto de acuerdo en la elección de sauna: el famoso Kotiharjun Saunaone, desafiante instalación de ‘‘vieja guardia’’ y el último de los saunas públicos calentados con enormes leños que yacen amontonados junto a un horno llameante.

‘‘Todavía se puede observar a los viejos trabajadores del ferrocarril lanzándose a los estanques con sus cervezas’’, comenta Leinonen, ‘‘y las tradicionales lavanderas que le lavarán la espalda. La gente es lo que hace hermoso ese lugar’’.

Dónde comprar
El eje del Distrito de Diseño es la calle Uudenmaankatu, lugar donde se combinan el arte, la moda y la música. ‘‘Mi favorita es Lux, una pequeña boutique que ofrece creaciones únicas de diseñadores locales’’, expresa Krista Mikkola, a pesar de que abunda la competencia en las cuadras vecinas de estilo art nouveau.

En Cloth Gallery, la diseñadora Leena Ikonen ofrece sus chalecos bordados con cuentas, vaporosos vestidos de seda y sencillos abrigos de lana en tonos de tierra. La tienda Secco (cuyo lema es: ‘‘Los tesoros de la tierra baldía’’) es igualmente característica de Helsinki, ya que ofrece el producto de la pasión finlandesa por reciclar: desde bolsos de mano hechos con viejos neumáticos hasta llaveros con teclas de laptop. ¿Quiere algo más atrevido? Vaya a Rose Living, minúscula boutique repleta de copones en colores acaramelados, tapetes mexicanos de hule, y bolsos y zapatillas decorados con flores de plástico.

Sin embargo, toda esa energía creativa no existe en el vacío y ello se pone de manifiesto al volver a la Esplanadi, donde las tiendas exhiben clásicos diseños finlandeses que se han convertido en íconos internacionales. En la tienda principal de Artek, las suaves líneas de los muebles de abedul de Alvar Aalto conservan su aire innovador y, en Marimekko, popularizada por Jackie Kennedy en los años sesenta, las telas y accesorios aún están estampados con brillantes estallidos de color.

Dónde cenar
La actual tendencia culinaria se dicta en el restaurante Ilmatar del hotel Klaus K, donde el chef Markus Maulavirta ha sumado fuerzas con el chef consultor Marcus Samuelsson, propietario del famoso restaurante neoyorquino Aquavit. La colaboración de estos cocineros finlandeses ha producido exquisiteces como el lomo de cerdo de lento asado (14 horas) y aderezado con higos dulces; carpa a la plancha en holandesa de rábano picante; y espresso parfait rociado con jarabe de amargón.

Por supuesto, esto es sólo el tentempié en una ciudad hambrienta. Para el chef Jyri Hanninen del restaurante Havis (famoso por sus platillos de mariscos frescos del archipiélago finlandés), la mejor opción depende del estado de ánimo. El restaurante George, situado en el centro de la ciudad, es un clásico que combina cocina francesa y escandinava y donde, a media semana, sirven un delicioso almuerzo de tres platillos que incluyen pescado blanco escalfado con puré de apio y salsa de cebollinos, y canelón de coliflor.

Si lo que busca es algo romántico nada mejor que Nokka, con llameantes antorchas que flanquean la puerta del almacén de ladrillo transformado expresamente junto al muelle, y donde platillos como pechuga de perdiz nival con chutney de frambuesa rosada se antojan un poema nórdico. Cualquier residente de Helsinki puede recomendarle su restaurante predilecto, donde las recetas tradicionales finlandesas no han cambiado en décadas y es poco frecuente encontrar celebridades. Entre los más populares se cuenta Three Crowns, cuya decoración de los cincuentas parece salida de la Ruta 66 de Estados Unidos y los platillos de cerdo, reno asado, arenque del Báltico y tarta de arándano rojo son toda una revelación. Todos los platos van acompañados de una generosa cucharada de puré de patatas, excepto el postre.

Hospedaje
Justo al este de la Esplanadi se encuentra Klaus K, el más reciente hotel-boutique cuya temática decorativa está inspirada en una saga nórdica. Por supuesto, dicha saga no es el nacimiento de IKEA, como podrían sugerir las habitaciones de estilo contemporáneo, sino la epopeya finlandesa Kalevala: el mito de creación clásicamente dramático. El romanticismo es sutilmente evocado por el reluciente escritorio blanco de la recepción, cuya ovalada forma le confiere el aspecto de un huevo primigenio, y una paleta de rústicas tonalidades marrones y doradas sugiere el regreso a los bosques, aunque sin tener que sufrir sus incomodidades.

Si tanta naturaleza es demasiado para usted, salga del parque Esplanadi y regístrese en el suntuoso Hotel Kampfirst, inaugurado en 1887 y recientemente restaurado con gran minucia a la grandeza de la belle epoque: abundancia de cortinajes, voluminosos muebles neoclásicos y baños de mármol. Las suites más amplias incluyen el más novedoso atractivo de Helsinki: un sauna privado.

El Hotel Linna, situado en una mansión art nouveau de granito, también coquetea abiertamente con el estilo retro. Si desea un ambiente escandinavo más pulcro y clásico, vaya al Radisson SAS Seaside Hotel que, como indica su nombre, ofrece vistas panorámicas del puerto occidental del Golfo de Finlandia, así como tres tipos de habitaciones con camas de diseño ergonómico para mejorar la circulación y dos invitantes saunas (el del piso superior brinda vistas del puerto).

Una buena alternativa de precio asequible es el Hotel Vaakuna de la cadena Sokos, inaugurado en 1952 con motivo de las Olimpiadas de Verano en Helsinki y uno de los mejores ejemplos del diseño moderno del siglo XX, con deslumbrantes textiles rojos y azules y grandes ventanales que dominan la ciudad.

(Raphael Kadushin es colaborador de National Geographic Traveler).

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