Honduras
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Fotografía de Mark Willuhn Foto: National Geographic
El río salvaje
Si Costa Rica, famosa por su selva nublada, parece invadida por ecoturistas, entonces Honduras debe considerarse su primo menos conocido. Esta nación centroamericana, a escasas dos horas de vuelo desde Miami, ofrece el esplendor de la selva tropical, pero sin multitudes y en una escala sorprendentemente majestuosa.
Para descubrir el corazón primordial de Moskitia, a veces llamado “el pequeño Amazonas”, en la región oriental de Honduras, sugerimos que tome el recorrido “En balsa por el río Plátano” (Mesoamerican Ecotourism Alliance, 303-44-03362; 14 días).
Disfrutará de interminables días admirando la vida silvestre y selvas virginales sin la presencia de otros viajeros. Esta es la aislada y obsesionante región que apareciera retratada en la película de Harrison Ford de 1986, “La costa del mosquito”, zona así denominada por los nativos, más que por los insectos.
Desde la capital, Tegucigalpa, viajará en un vehículo, con tracción en las cuatro ruedas, hasta la Reserva de la Biosfera del Río Plátano, en el noreste, pluvisilva de 520 mil hectáreas, tan grande como el Parque Nacional Everglades. Después de pasar la noche en la población de Bonanza, emprenderá una caminata de dos días y 18 kilómetros (con mulas de carga) para llegar al punto de partida en el río.
Durante el viaje, harán escalas para explorar con un arqueólogo las ruinas precolombinas de Lancetillal, con plazas, altares y petroglifos. El quinto día abordarán las balsas para iniciar un recorrido de ocho días río abajo hacia el Caribe. Vaya prevenido porque encontrarán rápidos de Clase II y III.
Permanezca alerta para admirar a las mariposas azules (Morpho menelaus), cientos de especies de aves (incluidos tucanes y guacamayos) y gran variedad de mamíferos como tapires, pecaríes (cerdos salvajes), nutrias, monos y quizá un jaguar o puma. Tal vez incluso tenga oportunidad de cortar limones y bananas frescas.
“Los animales no están habituados a la gente, así que es posible pasar muy cerca de ellos en las balsas sin ahuyentarlos”, afirma Robert Gallardo, naturalista y guía que vive cerca de las ruinas de Copán, Honduras, y ha estudiado las especies de aves de la reserva.
Para Gallardo, la mejor parte de la expedición por el río Plátano es El Subterráneo, desfiladero repleto de peñascos del tamaño de una casa donde el río cae, perdiéndose de vista, y el grupo tiene que arrastrar las embarcaciones por un paso rocoso. Río abajo aguardan los petroglifos, así como las comunidades indígenas pech y miskito. Antes de llegar a la costa, pernoctará en una barraca con techo de paja en la aldea Las Marías. El gran final es una estancia en la lujosa Posada de Pico Bonito.
“El turismo de la naturaleza está apenas comenzando en Moskitia –informa Gallardo–. Es una enorme espesura que merece mayor reconocimiento y más protección”. El extenso recorrido en balsa por la aislada región oriental de Honduras le conduce al corazón de la primitiva pluvisilva de América Central.





ES DIFICIL ENCONTRAR ESTE TIPO DE ARTICULOS QUE RESALTEN LO BELLO QUE TIENE HONDURAS,POR LO GENERAL SOLO ENCONTRAMOS MALAS NOTICIAS.
FELICITO AL EQUIPO QUE HIZO POSIBLE ESTE REPORTAJE Y QUE DISFRUTO DE UNA DE LAS TANTAS MARAVILLAS QUE TIENE MI QUERIDO HONDURAS, SOLO ESPERO EN EL FUTURO VER MUCHOS MAS ARTICULOS DE ESTA CLASE LOS CUALES ME ENORGULLECEN Y NO SOLO A MI SI NO A TODOS LOS QUE VENIMOS DE ESE POBRE Y PEQUEÑO PAIS EL CUAL AMAMOS MUCHO.
MUCHAS GRACIAS Y SIGAN ADELNTE
SAM CONTRERAS NEW JERSEY
Qué buen artículo que encontré y ojalá vuelva a encontrar muchos otros. Gracias, National Geographic, por estos artículos.
Nuestro País Honduras, nuestro planeta Tierra, aun tienen incomparables e invaluables lugares, en donde nuestra Madre Naturaleza, demuestra que tan bella puede ser. Humildemente Honduras, desconocido por la gran mayoría de los seres humanos, cuenta Gracias a Dios, con una reserva espectacularmente bella.
Invito a nuestros compatriotas a considerar la posibilidad de visitar y conocer este lugar, antes de irse de viaje al exterior.
Debemos sentir orgullo por esta bendición que Dios nos ha dado y que ahora tenemos la oportunidad de aprovechar en términos del ecoturismo, observando medidas deconservación y cuidado.
Muchas gracias a National Geographic…!!!
creo que es hora que los turistas del mundo se den cuenta de las bellezas que posee nuestra Honduras querida pero olvidada a la vez no solo por extranjeros si no mas bien por los mismos hondureños que afanados por conocer otros lugares nos perdemos las bellezas nuestras, si nuestras porque Honduras es nuestra! pero no nos queremos dar cuenta !bueno y dice un dicho: nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde! espero que para los hondureños no sea demasiado tarde, sigamos adelante catrachos!