Rajastán

El estado hindú de Rajastán ofrece un panorama de alegres festivales, santuarios pletóricos de vida salvaje y ciudades repletas de legendarios fuertes y palacios.

El estado hindú de Rajastán ofrece un panorama de alegres festivales, santuarios pletóricos de vida salvaje y ciudades repletas de legendarios fuertes y palacios.

‘‘Hay viento’’, anuncia en grandes letras una nota manuscrita pegada a la puerta de mosquitero, como si fuera suficiente explicación para cerrar una tienda a mitad del día. En letras más pequeñas, por si quedaba duda: ‘‘Salí en velero, regreso…’’, con una interrogación final.

Los científicos difieren sobre los grados de calentamiento global y los riesgos específicos que presenta, pero no importa de qué forma lo veas, está sucediendo, y la forma en que viajamos podría afectar.

‘‘Ven, me gustaría mostrarte algo’’, me dice Jan Morris, la eminente autora galesa. Estamos en Pen-y-Gwryd, un hotel con 200 años de antigüedad que se sostiene en las faldas del Monte Snowdon, el pico galés donde los alpinistas Edmund Hillary (el primero que logró alcanzar la cima de la montaña más alta del mundo) y John Hunt, entre otros, se entrenaron para la expedición al Monte Everest de 1953.

Los antiguos ibéricos quedaron tan hechizados por Sintra, que se convirtió en un centro de veneración. Lugar de perdurable misterio, palacios mágicos, bosques envueltos por la neblina, y una de las reposterías más adictivas del planeta, Sintra –sitio de Patrimonio Mundial– ha cautivado a más de un visitante, incluso a los escritores Lord Byron y Hans Christian Andersen.