
Las cuentas relatan la historia de la civilización. Las más antiguas dan testimonio del pensamiento abstracto. Durante la Edad de Bronce, las ciudades conocieron el comercio con abalorios de piedra, apreciados por la tecnología que los produjo y por sus materias primas.

El verano pasado, las orillas del Lago Nakuru, en Kenia, famoso por sus concentraciones masivas de flamencos enanos, se cubrieron de cientos de cadáveres rosa pálido.

No existe pez más majestuoso surcando los mares que el atún rojo, también conocido como atún del Atlántico o aleta azul gigante. Llega a medir hasta 3.65 metros de largo, pesar hasta 680 kilogramos y vivir 30 años.

Bill Ballantine lía un nuevo cigarro y ríe con sarcasmo al recordar los titulares publicados en los periódicos el día que se abrió la primera reserva marina de Nueva Zelanda, en 1977: ‘‘Nada que hacer en la bahía de la Isla Goat’’.

Cuando la encontramos tenía ocho días de edad. Sus ojos aún eran de color gris lechoso y se tambaleaba un poco. Pero al salir de su madriguera hacia la luz del sol parecía intrigada y alerta. Su madre ya había perdido a cinco cachorros, caídos en las garras de los predadores. ¿Qué sucedería con este?