Arqueología, mayo de 2007
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Fotografía de National Geographic
Los pastores caninos
Cuando la arqueóloga Sonia Guillén comenzó a investigar por qué los aborígenes peruanos enterraban a sus perros con mantas y comida, fue guiada por su propio sabueso.
Guillén halló 83 perros sepultados con textiles y comida en cementerios de la cultura chiribaya, de 1000 años de antigüedad: 43 de ellos, exhumados cerca del puerto sureño de Ilo, habían sido momificados. Se parecían a Abdul, la mascota de Guillén: un perro callejero que tiene el pelaje claro y los rasgos de un golden retriever.
Un anatomista verificó las similitudes en la estructura de los huesos, y un genetista está analizando el ADN de los perros momificados para establecer el vínculo con los perros modernos de Perú. En lo que toca al misterio de las lujosas sepulturas, la arqueóloga encontró una pista al notar la manera en que Abdul caminaba en círculos a su alrededor. Los chiribaya criaban una variedad de llamas hoy extinta, y tejían telas con su largo y fino vellón. Guillén cree que los perros podrían haber sido usados para pastorearlas. Según plantea, los canes fueron enterrados con honores, en señal de agradecimiento por haber servido como ‘‘pastores chiribaya’’.





he tenido perros desde mi infancia, y siempre he pensado que “significan” algo para alguien, y lo vemos en esta antigua cultura peruana
Ante todo felicitaciones señora guillen por los trabajos que sigue realizando en el algarrobal, pero no es propiedad de una ONG, o mejor dicho dueños de particulares nadie es eterno en esta vida. y tenga mucho cuidado del arqueologo “” lucho peñaranda (de lucho lo tiene todo)
hasta luego
gracias por la informacion.