Dharavi

Escrito por: Mark Jacobson el 01 de Mayo de 2007 | 8:04 am
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Fotografía de Jonas Bendiksen

La ciudad oculta de Mumbai

Todas las ciudades de India son ruidosas, pero ninguna iguala el nivel de decibeles que alcanza Mumbai (la antigua Bombay), donde el tráfico nunca cesa y las bocinas de los autos suenan sin parar. Sin embargo, el ruido no es problema en Dharavi, el ingente asentamiento irregular de un millón de almas, donde hasta 18 000 personas se amontonan en media hectárea. Al caer la noche, en las profundidades del laberinto de callejones tan estrechos que incluso las calesas motorizadas batallan para circular, la barriada se encuentra tan serena como una pradera.

A Dharavi se le conoce como el ‘‘asentamiento irregular más grande de Asia’’, dudoso honor que, en ocasiones, se combina con el de ‘‘asentamiento irregular más grande del mundo’’. No es verdad. En el conglomerado de barrios de Neza-Chalco-Iztapalapa, de la Ciudad de México, hay cuatro veces más personas. En Asia, el municipio de Orangi, en Karachi, ha rebasado a Dharavi. Incluso en Mumbai, donde alrededor de la mitad de la creciente población de 12 millones de habitantes mora en lo que se denomina eufemísticamente vivienda ‘‘informal’’, otros focos de pobreza compiten en dimensiones y miseria con Dharavi.

Con todo, Dharavi sigue siendo excepcional. Ubicada en pleno corazón de Mumbai, conserva la fuerza emotiva e histórica de un Harlem del subcontinente indio; es el centro geográfico, psicológico y espiritual que ocupa dos y medio kilómetros cuadrados. Su ubicación también la ha vuelto un cotizado bien raíz en Mumbai, ciudad que encarna las esperanzas de que India se convierta en rival económico de China. De hecho, en un planeta donde dentro de poco la mitad de la humanidad vivirá en ciudades, las fuerzas que actúan en Dharavi son una vitrina no sólo del futuro de las pujantes ciudades indias, sino del espacio urbano mundial.

Pregunte a cualquier antiguo residente (algunas familias han vivido allí desde hace tres o más generaciones) cómo evolucionó Dharavi, y responderá: “Nosotros la construimos”, afirmación muy cercana a la realidad. Hasta fines del siglo xix, esta zona de Mumbai era un manglar habitado por pescadores kolis. Cuando el pantano se llenó con hojas de cocotero, pescado podrido y desperdicios humanos, los kolis se vieron privados de sus bancos de pesca (en poco tiempo, habrían de cambiar esa actividad por la producción y comercio ilegal de bebidas alcohólicas), pero hubo más espacio disponible para otros grupos. Llegaron comunidades de kumbhars, procedentes de Gujarat, y establecieron una colonia de alfareros. Del sur arribaron tamiles y abrieron curtidurías. Miles de personas viajaron desde Uttar Pradesh para trabajar en la floreciente industria textil. El resultado fue un asentamiento irregular con gran diversidad, quizá el vecindario más multiforme de Mumbai, la ciudad más heterogénea en la India.

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