Paisaje colonial
Fotografía de National Geographic
América. Lo que el descubrimiento perdió
Es probable que John Rolfe haya sido el responsable de introducir la lombriz de tierra común y la roja –criaturas inexistentes en América antes de la llegada de Colón– en el hábitat del norte de América. Rolfe, colono de Jamestown, Virginia, la primera colonia inglesa exitosa en esa parte del continente, es, para quienes han leído u oído acerca de él, conocido como el esposo de Pocahontas. Unos cuantos conocedores de la historia saben que representó una de las principales fuerzas que contribuyeron al subsiguiente éxito de Jamestown. Pero los gusanos indican que Rolfe tuvo un tercer papel, quizá más relevante: sin saberlo, ayudó a desencadenar un cambio violento y permanente en el paisaje estadounidense.
Así como muchos gallardos ingleses, Rolfe fumaba –o, como se estilaba en esos días, ‘‘bebía’’– tabaco, moda iniciada cuando los españoles llevaron las primeras muestras de Nicotiana tabacum del Caribe. Los indígenas de Virginia también lo bebían, pero de una especie distinta: Nicotiana rustica. La hoja de Virginia era horrible, según escribió el colono William Strachey: ‘‘de mala calidad, débil y con un sabor desagradable’’. Luego de llegar a Jamestown, en 1610, Rolfe convenció al capitán de un barco para que le llevara semillas de N. tabacum de Trinidad y Venezuela. Seis años después, Rolfe regresó a Inglaterra con su esposa, Pocahontas, y el primer embarque importante de su tabaco. Ralph Hamor, amigo de Rolfe, describió la planta de Jamestown como ‘‘agradable, dulce y fuerte’’. Y fue todo un éxito. Para 1620, la colonia exportaba probablemente 20 000 kilogramos y, un decenio después, al menos seis veces más. Cuando los barcos se acercaban a Jamestown, sus entrañas quedaban repletas de barriles con hojas de tabaco. Para equilibrar el peso, los marineros se deshacían del lastre, compuesto de piedras y tierra, la cual, casi seguramente, contenía lombrices inglesas.
Sin embargo, unos pocos de estos gusanos bastan para ocasionar grandes cambios. Los bosques de madera noble de Nueva Inglaterra y de la parte norte del medio oeste de Estados Unidos, por ejemplo, no tienen lombrices de tierra nativas; aparentemenmte desaparecieron durante la última glaciación. En los bosques donde no las hay, la basura de las hojas se amontona en el suelo. Pero cuando se introducen lombrices, pueden acabar con esta basura en unos cuantos meses. El problema es que árboles y arbustos de la región norte que crecen debajo de las copas del bosque se alimentan de esa basura, sin la cual, el agua filtra los nutrientes antes almacenados en ella. El bosque se vuelve más abierto y seco, y pierde gran parte del sotobosque, incluyendo los semilleros. Los efectos de esta invasión de lombrices de tierra se han hecho patentes de manera paulatina, ya que estas criaturas no se dispersan rápidamente por sí solas. ‘‘Si nacen en el patio, permanecerán en él toda su vida, sin alejarse mucho’’, dice John Reynolds, editor de la revista Megadrilogica, dedicada a las lombrices. Pero con el paso del tiempo, el efecto sobre el ecosistema puede ser dramático.





saludos cordiales a quien lo lea, estoy interesado en saber mas sobre los allazgos en la india sobre los gigantes descubiertos alla en la india sobre hombres que median 10 metros de altura ojala lo saquen por la television dicho descubrimiento
de antemano agradesco su tiempo que me prestaron al leer este comentario
deseo saber respecto al supuesto hallazgo de fosiles humanos gigantes ,ya que no queda claro si es fraude o o si se quiere ocultar la verdad ,( me consta la existencia de gigantes pero no tan grandes en culturas himalayicas y otros hallazgos ocultado por la arqueologiua oficial) gracias