Adelaide

Escrito por: Roff Smith el 02 de Mayo de 2007 | 10:14 pm
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Foto: National Geographic

48 horas: Dulce Adelaide

Es difícil definir a Adelaide, con su extraña mezcla de gran sofisticación y espléndida actitud campirana. Por otra parte, al fungir como escenario de festivales internacionales de música, arte, cine y literatura, es también el corazón cultural de Australia.

Adelaide ha desarrollado un proyecto llamado Pensador Residente y es anfitrión de un Festival de Ideas. Además, su Festival de Teatro Independiente es el segundo más grande del mundo. Las calles de la ciudad están flanqueadas de llamativos bares de vino y cafés al aire libre. Se dice que la acústica del Centro de Artes de Adelaide es superior al del Teatro de la Ópera de Sydney . Y tres de los más grandes distritos vitivinícolas del mundo se encuentran apenas a una hora de distancia.

No obstante, es también una ciudad conservadora capaz de cautivar a cualquiera con sus amplias calles bañadas de sol, un bajo perfil exento de rascacielos y su cercanía al monte. De hecho, basta manejar durante veinte minutos rumbo a las colinas para llegar a tranquilos caminos vecinales donde crecen los eucaliptos y es más probable toparse con canguros que con personas.

‘‘Es una ciudad maravillosamente humana’’, asegura Maggie Beer, productora de alimentos australianos. ‘‘Todo está a la mano y el ambiente es muy íntimo, sobre todo cuando llegan los festivales. Pareciera que todo el pueblo participa’’.

Información rápida
Capital del estado de Australia del Sur, Adelaide fue fundada en 1837 por el coronel William Light, caballeroso topógrafo del ejército británico que se basó en el diseño clásico de las ciudades italianas que admirara cuando realizó su Gran Gira Europea en la juventud.

El coronel desarrolló una cuadrícula –de una milla imperial cuadrada– en la que incluyó parques y áreas públicas, rodeándola toda con una amplia franja de verdor, de modo que hoy día gran parte del centro de Adelaide se encuentra dentro de un parque. La ciudad disfruta del clásico clima mediterráneo: veranos calurosos, secos y soleados, e inviernos fríos y húmedos.

Imperdibles

Adelaide es una ciudad que debe explorarse a pie. ‘‘Es una de las grandes ciudades peatonales del mundo’’, señala Mike Rann, primer ministro de Australia del Sur quien, nacido en Gran Bretaña y educado en Nueva Zelanda, emigró en su juventud para establecerse definitivamente en Australia. ‘‘Como mucha gente de la ciudad, camino a la oficina todos los días y doy un paseo por el Jardín Botánico cuando necesito algo de inspiración’’.

El lugar ideal para iniciar el recorrido es North Terrace, recinto cultural de Adelaide que consiste de un agradable bulevar arbolado donde, tras un breve recorrido desde el Memorial de la Guerra Boer a la esquina de King William Street, llegará a la verja de la Casa de Gobierno (residencia del representante de la reina; abierta al público dos veces al año) y luego a la Librería Estatal, el Museo de Australia del Sur y la Galería de Arte de Australia del Sur.

El museo, con el emblemático esqueleto de una ballena en su enorme ventanal frontal, alberga una de las mejores colecciones de artefactos aborígenes en el mundo, amén de exhibiciones sobre la geología del estado y sus ópalos (Australia del Sur provee 80 por ciento de los ópalos del mercado global). El tercer piso está dedicado a la vida y aventuras de Sir Douglas Mawson, el más grande explorador antártico de Australia.

El edificio contiguo es la Galería de Arte de Australia del Sur, con una magnífica combinación de arte moderno y colonial. No deje de visitar la exhibición de los impresionistas australianos Charles Condor, Frederick McCubbin, Arthur Streeton y Tom Roberts, cuyas icónicas pinturas celebran el calor y el deslumbrante sol del paisaje australiano.

Un poco más adelante, sobre North Terrace, se encuentra Ayers House, elegante mansión de arenisca azul construida en el siglo XIX y principal museo del Fideicomiso Nacional de Australia del Sur . Entre 1878 y 1897 fue hogar de Sir Henry Ayers, antiguo primer ministro de Australia del Sur quien diera su nombre a la célebre Roca de Ayers o Uluru.

Más allá está el Jardín Botánico, con su invernadero y bosque tropical techado. Cuando camine por North Terrace no deje de visitar el museo que está frente a la biblioteca, donde se recuerdan las hazañas de Sir Donald Bradman, héroe deportivo australiano (y antiguo residente de Adelaide) que practicara el críquet en la época dorada de dicho juego en los años treinta y cuarenta.

Si considera que el día es demasiado bello para pasarlo dentro de un museo, vaya a la playa. La mejor manera de llegar es en el tranvía original de 1929, que cruza la ciudad desde Victoria Square hasta la soleada Glenelg. O bien aproveche el parque para organizar un día de campo. Puede comprar todo lo que necesita en el Mercado Central (a corta distancia de Grote Street desde Victoria Square).

Sus ochenta puestos son una cornucopia de los productos más frescos de Adelaide: quesos hechos a mano de Adelaide Hills e Isla Canguro, carnes ahumadas en las carnicerías alemanas de Barossa Valley, frutas secas de Riverland. Y si es temporada de críquet, puede ver un partido en el campo de Adelaide Oval, uno de los más hermosos del mundo, con un espléndido jardín de rosas y cerca de la Catedral de San Pedro. Aunque no entienda el juego, el ambiente es recompensa suficiente.

Compras

Los ópalos ocupan el primer sitio en la lista de cualquiera que visite Australia del Sur. Las joyerías y tiendas de regalos de Rundle Mall y King William Street ofrecen hermosas piedras, y el personal puede ayudarle con la compleja decisión de elegir un ópalo. Los vinos son otro gran atractivo y, aunque hay muchas licorerías, la manera más adecuada y agradable de comprar vino es contratar un auto con chofer durante un día (Australia tiene estrictas reglas sobre conducir después de haber ingerido alcohol) y visitar Barossa Valley o ir a McLaren Vale y catar lo que está comprando.

Los amantes del arte podrían ir a JamFactory , famoso centro donde talentosos artistas de todo el estado se dan cita para trabajar en los estudios y asistir a talleres. JamFactory es célebre por sus exquisitas piezas de vidrio, tallas en madera, muebles y joyería. Australia del Sur también es hogar de R. M. Williams, legendario proveedor de artículos para exploradores que ofrece suaves botas de piel de canguro. En su tienda de Rundle Mall todavía encontrará impermeables de hule, fustas y sombreros.

Si le gustan los dulces no deje de ir a Haighs , la chocolatería familiar más antigua de Australia, donde venden chocolates hechos a mano en la tienda original.

Para la cena
Aunque es una ciudad pequeña, Adelaide es rica en cocina de clase mundial. ‘‘Tenemos mucha buena comida, porque la ciudad es un crisol de culturas y permite absoluta libertad creativa’’, afirma Cheong Liew, chef de renombre mundial cuyo restaurante, The Grange (en el Adelaide Hilton) es una visita obligada para el viajero culinario.

Una de sus especialidades es el menú de ocho platillos, que Liew describe como una ‘‘migración de ideas’’ y en el que fusiona influencias chinas, japonesas e hindúes en cada platillo. Algunos de sus restaurantes favoritos en la ciudad incluyen el Ristorante Auge, con excelente comida italiana y el Jasmin de Hindmarsh Square, cocina del norte de India donde podrá degustar variedades de curry y el picante vindaloo de res.

Las calles Hutt, Gouger y Rundle están bordeadas de elegantes restaurantes y cafés, igual que las calles Melbourne y O’Connell en North Adelaide. Jolleys Boathouse es otra buena opción. Situada a orillas del río Torrens, este cobertizo para embarcaciones de la época victoriana ofrece una selección de lo más contemporánea (res Wagyu a la parrilla, crepas de calabaza, carpaccio de venado, ensalada de higos y endibias, ostras de Australia del Sur) en un bien ventilado ambiente de invernadero.

Por último, el obligado pastel de carne conocido como humble meat pie, prototípico y ubicuo platillo de la cocina rápida australiana servido con un chorrito de salsa de tomate. No obstante, los australianos del sur han creado su propia versión: el pie floater, trozo de pastel de carne con la obligada salsa de tomate, pero flotando en un tazón de sopa de guisantes. La carretilla instalada frente a casino de North Terrace es el lugar más popular para probarlo.

Por supuesto, no faltan las tabernas y lugares informales para comer en la ciudad. Si está recorriendo los museos de North Terrace, el moderno restaurante situado en la parte posterior de la Galería de Arte, con una espléndida vista de los jardines, ofrece una carta siempre cambiante de clásica cocina francesa-mediterránea.

Vida nocturna
Como corazón del territorio vinícola de Australia, no sorprende que los bares de vino tengan un lugar prominente en la vida nocturna de Adelaide.

Uno de los clásicos es Universal Wine Bar, donde pondrán a su disposición una lista de vinos que incluye cientos de marcas. Si está de ánimos para darse un gran lujo, descorche una botella de Penfolds Grange (Shiraz) 1988, por 518 dólares.

Otro lugar para catar las cosechas locales es Apothecary 1878, en el lóbrego extremo de la ciudad. El nombre del negocio se deriva de unos gabinetes de farmacia de 125 años que decoran el frente de la barra. Además de una extensa lista de vinos, encontrará una buena variedad de escoceses finos y una carta de tapas.

The Banque, en North Adelaide, es otra popular guarida con sus veladas de jazz y frescos cócteles.

Hospedaje
Los grandes y suntuosos hoteles –Hilton, Hyatt y Sebel Playford– tienen una ubicación ideal para explorar Adelaide; el Hyatt y el Playford se encuentran en North Terrace, mientras que el Hilton está en Victoria Square.

Si busca algo más pequeño y de moda, sugiero el Hotel Richmond de Rundle Mall, de estilo art decó. Construido en 1929 y remozado hace algunos años, ofrece un elegante bar y habitaciones de decoración contemporánea en tonalidades de tierra, con divanes de piel.

Pero si le interesa algo realmente fuera de serie, vaya al Fire Station Inn de High Street, en North Adelaide. Edificada originalmente en 1866, la estación de bomberos remodelada contiene tres suites individuales, pero su piéce de resístanse se encuentra en la suite de la planta baja: un auténtico carro de bomberos de 1942, de color escarlata y completamente restaurado, estacionado en la alcoba.

(Roff Smith divide su tiempo entre sus hogares de Inglaterra y Barossa Valley, Australia).

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