Venecia
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Foto: National Geographic
La aventura veneciana
Aunque sea difícil de creer, Venecia fue construida en un pantanoso archipiélago de una laguna en el Adriático, y es un hermoso accidente que cobró vida cuando los romanos escapaban de los invasores lombardos. Los antiguos venecianos tuvieron contacto con Bizancio (al robar de Alejandría las reliquias que se hallan en San Marco) y se convirtieron en una imponente potencia mercantil que controló gran parte del comercio entre Oriente y Occidente. Por supuesto, la ciudad hoy en día se encuentra en peligro, amenazada por recurrentes inundaciones y lluvia ácida. Además, se hunde bajo el peso de una economía basada casi exclusivamente en el turismo. Aun así conserva el aura seductora de una urbe que flota en la intersección de lo romántico y lo impráctico gracias, en gran medida, a la cuidadosa perpetuación de la integridad cultural veneciana.
Quienes visiten Venecia por primera vez apreciarán los museos clásicos, pero también es conveniente que exploren los rincones menos conocidos. Perderse entre los callejones es la mejor manera de observar la vida cotidiana.
Y aunque posiblemente haya llegado a la ciudad en barco, tendrá que regresar al agua para experimentar realmente el alma de la ciudad. La góndola es sin duda un cliché turístico, pero sigue siendo el medio por antonomasia para experimentar Venecia, acompañado del murmullo del remo de un gondolero. La mayoría de las salidas en crucero se llevan a cabo por la tarde, aunque cada vez más compañías utilizan Venecia como punto de embarque/desembarque y permiten que los pasajeros pasen la noche en la ciudad antes o después del recorrido.
Zambullida artística
Tiempo total: 4 horas
El arte se mantiene vivo en la Biennale di Venezia , celebración multidisciplinaria del arte contemporáneo organizada en el Arsenale –antiguo astillero de la República Veneciana– y los jardines Giardini. La 52 edición de la Biennale di Venezia (del 10 de junio al 21 de noviembre de 2007) incluirá un pabellón africano. La Galería de la Academia es uno de los grandes tesoros artísticos de Italia y, como abre antes que muchos otros puntos de atracción, es un buen lugar para evitar las multitudes del mediodía. Esta galería, que abarca la historia artística de la ciudad desde el siglo XIV hasta el XVIII, exhibe sus máximos atractivos en las Salas 10 ( Tintoretto, Tiziano, Veronese) y 21, donde podrá admirar la épica de Santa Ursula en los nueve paneles creados por Carpaccio.
Cerca de allí, la Colección Peggy Guggenheim ocupa el antiguo hogar de esta amante del arte y ofrece una espléndida selección de obras de Picasso y Pollock, de principios y mediados del siglo XX.
Otra posibilidad para empaparse del arte contemporáneo del momento es el nuevo Museo Palazzo Grassi , un palacio del siglo XVIII que le sirve de escaparate a la colección del francés François Pinault, propietario de los viñedos Château Latour. Por la noche, el palacio se ilumina con ‘‘Your Wave Is’’, una instalación del artista danés Olafur Eliasson, que consiste en una red de deslumbrantes cables que envuelven la estructura.
San Marcos
Tiempo total: 4 a 6 horas
La Plaza de San Marcos suele estar inundada de gente (y agua) por una buena razón: la plaza que Napoleón llamara ‘‘el mejor salón de Europa’’ ofrece una dramática historia y suntuosas obras de arte; uno podría pasar fácilmente uno o dos días allí. La Basílica de San Marcos, con sus cinco domos, es una amalgama de estilos bizantino, europeo occidental e islámico: el suntuoso interior parece bañado en oro, con relucientes mosaicos que constelan el techo interior y un dosel dorado cubierto de joyas. A un lado, el Palacio Ducal fue la residencia oficial del duque veneciano durante 1,100 años.
Aunque un incendio destruyó gran parte del palacio en 1577, este fue reconstruido y dotado con obras artísticas de los maestros del siglo XVI, Veronese y Tintoretto. Invierta en una guía de audio o pregunte por el Recorrido de Itinerarios Secretos (necesitará hacer reservaciones anticipadas), el cual le llevará a las habitaciones privadas del duque y a las cámaras de tortura.
Después de permanecer cerrada por muchos años, encontrará la recién reinaugurada Torre del Reloj, a la que se accede a través de una empinada y angosta escalera. Admire el complejo mecanismo del reloj y luego suba al quinto piso para contemplar magníficas panoramas de Venecia. Después de visitar los principales atractivos, tome un descanso en el corazón de la plaza con una copa de prosecco, en el Caffé Florian, de 300 años de antigüedad, por donde desfilaron personajes diversos, desde Casanova hasta Lord Byron.
Un bocadillo
Tiempo total: 1 a 2 horas
Venecia es famosa por tener restaurantes demasiado costosos y que ofrecen un servicio apático. Por ello, vaya al vecindario de Dorsoduro y cene como los venecianos. Al otro lado del canal, frente a Campo San Trovaso, se encuentra la centenaria enoteca (bar de vinos, sin mesas) Cantinone Gia Schiavi (S. Trovaso 992), donde puede disfrutar, por un precio razonable, una copa de vino con cicheti (bocadillos) de pulpo y zucchini, o alcachofa con tocino.
Los cicheti se preparan cada mañana; a media tarde ‘‘uno encuentra lo que puede’’, dice Paolo Tommaso, copropietario del restaurante. En el bullicioso Campo Santa Margherita, dos tiendas en los extremos opuestos de la plaza compiten por el honor de declararse la mejor gelateria de la ciudad. En la esquina noroeste, la especialidad de Gelateria Causin (Dorsoduro 2996) es la zuppa inglese (sopa inglesa): espeso helado con ron y bizcochos con sabor a cereza negra. En la esquina opuesta, la crema del doge –helado de vainilla con trozos de naranja y chocolate– es la especialidad de Il Doge (Dorsoduro 3058/a).
Canales de dos vías
Tiempo total: 1 hora
El Gran Canal es en sí mismo una galería de arte: las riberas están bordeadas con las obras de los máximos arquitectos venecianos, como Coducci, Sansovino y Sanmicheli. Haga un recorrido informal en el vaporetto, el servicio de autobús acuático de la ciudad.
El bullicio disminuye conforme avanza el día, y en las horas que preceden al ocaso un dorado fulgor baña las fachadas de los palazzi. Aborde la Línea 1 (la ruta lenta) o la Línea 82 (un recorrido más amplio) en la calle Vallaresso, de San Marcos, y busque uno de los asientos delanteros para tener una vista inmejorable. Por supuesto, la excursión en góndola sigue siendo la mejor manera de experimentar Venecia.
Hay ocho atracaderos en la ciudad, y para evitar multitudes, aléjese lo más posible de las filas del área de San Marcos. Un muelle menos concurrido es Stazio Gondole San Toma, junto a la parada del vaporetto San Toma. Prepárese a pagar 105 dólares por 40 minutos (el precio aumenta por la noche), pero el pasaje incluye de uno a seis pasajeros y le llevarán por una ruta fija. Evite el Gran Canal y mejor pasee por uno de los lánguidos canales laterales.
El pulso de la ciudad
Tiempo total: 1 hora
El Mercado Rialto, corazón comercial de Venecia desde hace casi un milenio, es también un lugar muy colorido para iniciar los preparativos de un día de campo o simplemente caminar entre pescaderos y vendedores; en verano no puede perderse las aterciopeladas fresas llamadas fragoline. El mercado cierra domingos y lunes. Cerca de allí se encuentra el más famoso de los puentes venecianos, el Ponte di Rialto.
Islas en la laguna
Tiempo total: 5 horas
Las islas al noreste de Venecia ofrecen un inolvidable paseo de un día. Aborde el vaporetto en Fondamenta Nuove y baje en Murano, hogar de unas seis mil personas y de las famosas fábricas de vidrio soplado. Encontrará mejores precios y mayor variedad en las tiendas de la Venecia ‘‘continental’’.
La relajada isla de Burano nos deja adivinar lo que podría ser Venecia sin el actual turismo a gran escala, aunque es más famosa por la fabricación de encajes, por un campanario peligrosamente inclinado y su colección de casas de color pastel.
A pocos minutos se encuentra Torcello, el asentamiento más antiguo de la laguna. Hoy en día está casi desierto, excepto por unas docenas de pescadores, propietarios de villas y turistas amantes de los mosaicos que van a admirar la exquisita mano de obra bizantina, en la Basílica de Santa Maria Assunta (el museo cierra los lunes).
Fuga para almorzar
Tiempo total: 2 horas
En Venecia, las aglomeraciones pueden dejarlo aturdido, pero podrá tomar un respiro en los hermosos jardines del renombrado Hotel Cipriani, en la isla de Giudecca. Tome un transbordador privado en la Piazzetta San Marco. El almuerzo de pasta y pescado, junto a la piscina, en el restaurante Gabbiano cuesta alrededor de 75 dólares por persona. El servicio es muy eficiente y rápido, pídale a los camareros que se tomen su tiempo.
(David Swanson es colaborador de National Geographic Traveler).





Todo esto está muy bien, pero falta decir lo mejor: por la noche Venecia es im-pre-sio-nan-te; tiene de todo para recobrar y vivir el sentimiento mágico del amor multiplicado por 2. Yo recomiendo que callejeen por los pequeños negocios colindantes con la plaza de San Marcos, son mejores que los de la plaza y más baratos aunque allí pagarán menos. Con todo, Venecia por la noche tiene algo mágico, que si no has estado allí antes, no sabes de lo que hablo, pero tienes que vivirlo, porque no puedo describirlo todo.