
Desde el Village hasta Harlem, los bed & breakfast (B&B) le ofrecen al viajero una experiencia íntima y singular de Manhattan, mucho más próxima a su esencia. Ocultos en casas de toda la isla, casi siempre en calles laterales apartadas del bullicio de las avenidas, estos pequeños albergues ofrecen atención individual, acceso silencioso e íntimo a los barrios y a las tiendas, cafés y pequeños placeres locales que las guías a menudo pasan por alto.

En Río de Janeiro, cada esquina ofrece la oportunidad de un refrigerio: bares de jugos, puestos de açaí, bares al aire libre y, por supuesto, los botequims. Estos últimos, toda una institución de los barrios, son una combinación de cafetería, mostrador o barra para almorzar y bistro.

El nuevo atractivo turístico de Hong Kong, un paseo de 25 minutos en teleférico sobre la isla Lantau, dice mucho sobre la antigua colonia británica. Ngong Ping 360 pone de relieve la fascinación de Hong Kong por los viajes y la tecnología; la terminal del monorriel en lo alto de una colina, réplica de una aldea china, hace eco de la pasión local por la comida, las compras y la fotografía.

Lo primero que uno nota son los coloridos vestidos de flamenco y fiesta que adornan los escaparates de Sevilla. Hilera tras hilera y salpicados de lunares más grandes que una ficha de póquer, estos vestidos no sólo son lo más importante en trajes de fiesta: son una fiesta en sí mismos.

Lo primero que se hace con un tartiflette es perforar la corteza de queso con el tenedor. Si está bien preparado, el orificio liberará un vaho de lechoso vapor impregnado de un suave aroma de cebolla y ajo. Pero el mejor momento es cuando se lleva el trozo perfecto a la boca.