Malaria
Fotografía de John Stanmeyer
Caos en la sangre
Empieza con una picadura, una picadura indolora. El mosquito aparece en las noches, se posa sobre una zona de piel expuesta y adopta la postura encorvada de un velocista en los tacos de salida, con la cabeza agachada. Después, inserta en la piel sus partes bucales en forma de estilete. El mosquito tiene patas largas y delgadas como filamentos y alas moteadas; pertenece al género Anopheles, y es el único insecto portador del parásito que produce la malaria en los seres humanos. Se trata de una hembra. En efecto, a los machos no les interesa la sangre, mientras que las hembras dependen de la hemoglobina, rica en proteínas, para nutrir sus huevos. La probóscide del mosquito parece sólida como espiga, pero es en realidad una vaina de diferentes instrumentos: hojas de corte y un tubo de alimentación activado por dos pequeñas bombas.
El mosquito hembra perfora la epidermis, después una delgada capa de grasa, y continúa hacia la red de microcapilares repletos de sangre. Entonces comienza a beber. Para inhibir la coagulación de la sangre, el mosquito lubrica el área de la picadura rociándola con saliva. Entonces sucede. Las glándulas salivales del mosquito portan unas diminutas criaturas en forma de gusano que entran al cuerpo con el chorro lubricante. Conocidos como plasmodios, son los parásitos unicelulares que causan la malaria. Cincuenta mil de ellos podrían nadar en una piscina del tamaño del punto al final de esta oración. Normalmente, un par de docenas se desliza hacia el torrente sanguíneo. Pero se requiere sólo uno, un plasmodio basta para matar a una persona. Los parásitos permanecen en el torrente sanguíneo por sólo unos minutos; viajan por el aparato circulatorio hasta el hígado. Ahí se detienen. Los plasmodios se introducen en las células del hígado. Y transcurren una o dos semanas sin que existan signos manifiestos de la catástrofe a punto de ocurrirle al cuerpo contagiado.
Vivimos en un planeta de malaria. Quizá no lo parezca desde la posición ventajosa de los países desarrollados, en los cuales se piensa que la malaria es un problema en su mayor parte resuelto, como en los casos de la viruela o la poliomelitis. En realidad, la malaria, o paludismo, como también se le conoce, afecta hoy en día a más personas que nunca. Es endémica en 106 naciones, con lo cual se constituye en una amenaza para la mitad de la población mundial. Este año atacará a casi 500 millones de seres humanos, de los cuales morirán un millón, al menos; la mayoría, habitantes de África, niños con menos de cinco años, una cantidad que casi duplica el índice de mortalidad anual de la generación anterior. Hasta hace poco, el clamor de esta epidemia había sido silenciado. Siendo una enfermedad de pobres, es fácil que se pase por alto. Que las naciones más prósperas se hayan deshecho de la malaria es considerado entre algunos especialistas como un factor muy desafortunado. Entre tanto, varias regiones de gran pobreza, prácticamente reinadas por nubes de jeringuillas voladoras, han llegado al borde de la ruina total por causa de esta enfermedad.





Se solicita más información sobre paludismo en México y en América Latina.
se solicita que por favor de dejar el articulo completo de Malaria al alcance del publico ya que aqui solo exhibe una parte. gracias