Río de Janeiro

Escrito por: Seth Kugel el 06 de Julio de 2007 | 5:45 pm
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Foto: National Geographic

36 horas en Río de Janeiro

Así que se perdió el carnaval de Río de Janeiro. No importa. Lo mismo le ocurrió a muchos cariocas que huyeron de la invasión turística para refugiarse en sus casas de verano y disfrutar de carnavales más íntimos por todo Brasil. Pero la fiesta no ha terminado. Con la inminente inauguración de los Juegos Panamericanos en julio próximo, las calles han sido remozadas, las playas se encuentran limpias y hay pulcros sanitarios públicos en la playa de Copacabana, ¡increíble! Y ya era hora, porque no hay que olvidar que la ciudad depende de su arenosa costa. De hecho, cuando el sol brilla por su ausencia, los cariocas se sienten aturdidos y confusos, como hormigas cuyo hormiguero fue destruido por un niño de 8 años.

Viernes

3 p.m.

1) A las montañas
Olvídese de la precaución anticliché y aborde el ferrocarril de cremallera hasta la cima del Corcovado (Rua Cosme Velho 513; 55-21-2558-1329). En lo alto se encuentra la icónica estatua del Cristo Redentor, que preside sobre Río. Desde ahí verá la famosa montaña Pan de Azúcar, la Bahía de Guanabara constelada de islas, y las playas que perfilan la costa como una cadena de blancas salchichas. Mejor aún, podrá burlarse del inevitable paseante imitando la postura de la estatua para hacerse una foto. ‘‘Turistas chatos’’, así llaman en portugués a los visitantes enfadosos. Recuerde la frase por si alguna vez la escucha.

7 p.m.

2) Lecciones de caipirinha
La caipirinha, un coctel de limón, azúcar, hielo y un licor de caña llamado cachaça, se ha convertido en una bebida obligada de los bares de todo el mundo. Pero tiene que probarlo en su lugar de origen: la Academia da Cachaça (Rua Conde Bernadotte 26; 55-21-2529-2680), en el elegante barrio de Leblon. Puede elegir entre cientos de marcas artesanales como Lua Cheia, cachaça frutal y fuerte, con dos años de añejamiento. Después de un par de caipirinhas es conveniente que dé un vistazo a la carta brasileña del local: escondidinho es un platillo tradicional de cecina de res servida con puré de yuca con queso, y un buen aperitivo si no puede esperar hasta la cena.

9 p.m.

3) Ensaladas de diseñador
Abundan las churrasquerías donde puede comer hasta hartarse, pero las alternativas más ‘‘ligeras’’ también resultan atractivas para aquellos que deseen ponerse un bikini, por razones obvias. Doce Delicia (Rua Dias Ferreira 48; 55-21-2249-2970), colorido y moderno restaurante en Leblon (con sucursal en Ipanema, en Rua Anibal de Mendoza 55) ofrece platillos como salmón en salsa de soya y jengibre, ensaladas que usted mismo puede crear y tentadores postres como pastel de espuma de chocolate.

11 p.m.

4) Cerveza local
Podría visitar alguno de los elegantes y costosos clubes de Leblon, pero espere hasta el día siguiente para ir de parranda y conozca algunos de los establecimientos más tradicionales de Río: tradicionales bares ultrasociales llamados botequims, donde tanto jóvenes como viejos se reúnen para charlar y tomar una copa. La bebida más popular es una cerveza de barril brasileña conocida como chopp (se pronuncia choupi), variedad de Brama Pilsener. Para una variedad un poco más amplia vaya al Botequim Informal (Rua Humberto de Campos 646, Leblon; 55-21-2259-6967, y otras sucursales), donde también sirven una chopp más oscura.

Sábado

9 a.m.

5) Enjúguese
Las juguerías son un estilo de vida en Río y ofrecen una impresionante variedad de frutas como caqui (pérsimo) y graviola (guanábana) por pocos reales. Quedará muy satisfecho con el jugo de tangerina y el emparedado de jamón y queso a la parrilla, de Polis Sucos, popular cadena que tiene un puesto en el corazón del barrio de Ipanema (Rua Maria Quiteria 70A, Ipanema; 55-21-2247-2518). Si prefiere un desayuno más saludable –y calórico–, ordene un batido de açai (se pronuncia asai), fruto morado proveniente de una palma del Amazonas, a menudo combinado con banana y cubierto con granola.

10:30 a.m.

6) Paseo por el Sahara
Río es más que playas hermosas. Explore una parte menos turística del centro en la zona comercial conocida como Saara (ortografía portuguesa de Sahara), así llamada por la cantidad de tiendas libanesas. Es aquí donde los cariocas de clase trabajadora adquieren artículos como ropa en descuento y patrióticos banderines de fiesta en verde y amarillo. También es estupendo para observar a la gente y las tendencias en maniquíes: el ideal de belleza brasileño se refleja en traseros de generosas proporciones. Abundan los recuerditos estrafalarios, como la camiseta de una escuela pública de Río, en Paraíso das Crianças (Rua de Alfandega 364; 55-21-2242-6577), y también hay varias iglesias en la zona, como la de Sao Jorge (Rua de Alfandega 382), con su extraña exhibición de extremidades humanas en cera.

1 p.m.

7) Río antiRío
Suba a casi cualquier colina en Río y llegará a una favela, una de las incontables barriadas de la ciudad, famosas por su pobreza y violencia. Santa Teresa es una pintoresca excepción: situado en lo alto de la colina, el barrio se considera la ‘‘antiplaya’’ bohemia de Río. Puede llegar en un viejo tranvía llamado bonde y recorrer las sinuosas calles repletas de pequeños restaurantes y tiendas, como La Vereda (Rua Almirante Alexandrino 428; 55-21-2507-0317) que ofrecen peculiares artículos para regalo. En vez de las típicas camisetas amarillas de fútbol y las chancletas de la marca brasileña Havaianas, en ese local encontrará pinturas de artistas locales, tallas en esteatita de Minas Gerais y maquetas de cartón de las favelas.

4 p.m.

8) Libros viejos, casa modernista
Con su encantador jardín y tres pisos repletos de arte y muebles, el museo Chacara do Ceu (Rua Murtinho Nobre 93; 55-21-2507-1932) da la sensación de estar de visita en una casa: y de hecho, así es. El nombre significa Casa de Campo en el Cielo, y el edificio, de estilo modernista, fue hogar del industrial francés Raymundo Ottono de Castro Maya, ávido coleccionista de arte brasileño, europeo y asiático. Igual de fascinante es su impresionante biblioteca de antiguos títulos portugueses y franceses.

7 p.m.

9) El sabor amazónico

La cocina de la Amazonia es un misterio, incluso para los brasileños, así que un romántico establecimiento como Espírito Santa, en lo alto de una colina de Santa Teresa (Rua Almirante Alexandrino 264; 55-21-2508-7095) le ha presentado a los lugareños nuevos sabores como sopa de piraña, tambaqui al vapor (un pez amazónico) y tacaca, caldoso cocido preparado con raíz de mandioca, camarones y una hoja verde llamada jambu, que deja una sensación de ligero entumecimiento en la boca.

11 p.m.

10) Al vaivén de la música
Río ofrece muchos lugares para bailar toda la noche, desde elegantes y costosos clubes en Leblon hasta sudorosas pistas de baile al aire libre en Sao Cristovao, barrio del norte de Río. Pero si prefiere los ritmos brasileños tradicionales, diríjase al distrito de Lapa, con sus incontables clubes nocturnos. Aunque de mala reputación, es una zona agradable, con cerveza económica y concurrencia amigable. Para un ambiente más apacible entre los clubes del lugar, vaya a Sacrilegio (Avenida Mem de Sa 81; 55-21-3970-1461), donde los parroquianos bailan al ritmo de la música brasileña en vivo.

Domingo
10 a.m.

11) El ovni al otro lado de la bahía
Levántese temprano y tome el transbordador para un recorrido de 20 minutos por la Bahía de Guanabara, hasta el Museo Niteroi de Arte Contemporáneo, también llamado MAC (Mirante de Boa Viagem; 55-21-2620-2400), diseñado por el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer. Muy semejante a un platillo volador, el museo ofrece estupendas vistas de la bahía y de Río. También podrá admirar las obras contemporáneas de la colección de Joao Sattamini y estatuas de los orixas (espíritus yoruba) del museo Casa do Pontal, en Río. Barcas S/A, operadora de los transbordadores, ofrece recorridos cada 30 minutos los fines de semana, partiendo del centro de Praça XV de Novembro (55-21-4004-3113).

1 p.m.

12) Palma y circunstancia
En Río, la condición social está determinada por la playa adonde uno va a broncearse. Si quiere evitar a las jóvenes prostitutas y sus calvos admiradores, absténgase de ir a Copacabana y mejor vaya a Ipanema, igualmente famosa, en la siguiente caleta. La playa está perfilada con estaciones de salvavidas, o postos. Cualquier punto cercano al Posto 9 es ideal para admirar gente hermosa. Tiéndase en una tumbona alquilada, compre una bolsa de crujientes bocadillos llamados biscoitos globo y observe un partido del impresionante híbrido de futbol y voleibol conocido como futvolei.

Información para visitantes

Si quiere hospedarse cerca de la playa, encontrará que Ipanema es más limpia y segura que Copacabana. Una opción de lujo es el Caesar Park Hotel (Avenida Vieria Souto 460; 55-21-2525-2525), con 222 habitaciones y ubicado en el centro de la playa.

Más económico es Casa 6 (Rua Barao de Torre 175; 55-21-2247-1384), pequeño y limpio albergue con varias habitaciones privadas de baño compartido o privado, situado en una encantadora calle donde hay otros albergues y pensiones. Puede llegar caminando a la playa.

Para pasar por carioca, vaya a Cama e Café, servicio de reservaciones que ofrece contactos entre viajeros y anfitriones en el histórico barrio de Santa Teresa.

(Fuente: Way to Go, The New York Times)

Un comentario

  1. Escrito por YsEm:

    RIO DE JANEIRO ES UN PARAISO YO VOYA IR SOLO POR LAS HERMOSAS MUJERES QUE HAY

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