Barcelona

Escrito por: Andrew Ferren el 09 de Julio de 2007 | 3:28 pm
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Foto: The New York Times

36 horas en Barcelona

Muchos afirman que Barcelona es la puerta de entrada, en España, a la cultura europea. Si definimos cultura como arquitectura innovadora, arte moderno, planificación urbana inteligente con preferencia por los bulevares para transeúntes y una actitud reservada hacia muchas de las tradiciones españolas más arraigadas, como las corridas de toros, dicha afirmación no podría ser más precisa. Fue en la Barcelona de la década de 1890 donde Picasso descubrió la vanguardia artística que le condujo a París y al renombre mundial, y también fue allí donde Gaudí tradujo el art nouveau en un lenguaje arquitectónico propio. Hoy en día, todavía puede aplicarse el término avant garde a la cocina de fusión barcelonesa, a sus hoteles boutique con énfasis en el diseño, sus divertidas casas de moda, e incluso una deliciosa variedad de ingeniosas chocolaterías que prueban suerte en la capital catalana antes de invadir el resto de España.

Viernes

4:30 p.m.

1) Imaginando a Picasso
La principal exportación española del siglo XX es el tema central del Museo Picasso (Carrer de Montcada 15-23; 34-93-256-3000), que alberga una rica colección permanente de las primeras obras del artista (periodos Azul y Rosa, y cubismo) antes de emigrar a París. Establecido en un complejo de palacios catalanes de los siglos XII y XIII, el museo consigue describir la llegada a Barcelona del Picasso adolescente, en 1896, y su descubrimiento del mundo. Casi podemos oír los gigantescos bloques de piedra cediendo a la voluntad artística del pintor. Posteriormente, el irreverente artista donó su brillante reproducción de lo que podría considerarse la pintura más preciada del país, ‘‘Las Meninas’’ de Velázquez, y de esta manera demostró que, a pesar del exilio autoimpuesto, Picasso no podía olvidar sus raíces españolas.

6 p.m.

2) Terapia de compras
Dé un relajante paseo desde el elegante Passeig de Gracia (Paseo de Gracia) hacia el céntrico distrito Born, donde hallará elegantes boutiques a un lado de los últimos ejemplos de tiendas familiares. A pesar de los esfuerzos de Madrid, Barcelona sigue siendo la capital del diseño en España, y Vinçon (Passeig de Gracia 96; 34-93-215-6050) es uno de los establecimientos más solicitados por los buscadores de modernos y elegantes artículos para el hogar. Encontrará de todo, desde bandejas para hielo de goma flexible hasta un moderno sofá-cama, ambos disponibles en un cálido color terracota. Al acercarse al nivel del mar en el Born, busque una de las seis sucursales barcelonesas de Xocoa, chocolatería que vende barras de energía con ginseng y un estimulante 52 % de cacao. Alivie su culpa con un vaso de fresco albarino en la espaciosa barra de vinos Vinya del Senyor (Plaça de Santa María 5; 34-93-310-3379), justo enfrente de una de las iglesias más populares de Barcelona, Santa María del Mar.

10 p.m.

3) Busque su cena
Cal Pep puede ser el lugar de rigor para comer en Barcelona, pero su hermano, el Restaurant Passadis del Pep (Plaça del Palau 2; 34-93-310-1021), es otro de los favoritos ocultos debido, justamente, a que es difícil de encontrar: hay que llegar por un angosto y anónimo pasaje (passadis, en catalán) hasta donde un pensativo personaje custodia el portal arqueado. Diga al individuo que tiene reservación (por supuesto, debe hacerla con mucha anticipación) y le dejará entrar. Una vez dentro, ni siquiera tendrá que ordenar. Sólo diga ‘‘sí’’ cuando Modesto o algún otro camarero le ofrezca una copa de la cava y un plato de suculento jamón serrano. Lo demás –calamares, minúsculas sardinas fritas, un sofrito de sabrosos tallarines– empezará a llegar como por ensalmo.

Sábado

11 a.m.

4) Del medievo al modernismo
El Museu Nacional d’Art de Catalunya, mejor conocido como MNAC (Park de Montjuic; 34-93-622-0376), es como un enorme palacio que corona al parque Montjuic. No puede perderse las pinturas románicas, muchas de ellas exhibidas con gran maestría en marcos abovedados que simulan los ábsides de la iglesia donde se encontraban originalmente y que, por derecho propio, son verdaderas obras de arte. Tampoco se pierda la exhibición de los siglos XIX y principios del XX, con pinturas de Santiago Rusiñol, Ramón Casas y otros tantos que dejaron profunda huella en Picasso, y por consiguiente, en el movimiento modernista. Al bajar por la colina se topará con el Pabellón Barcelona 1929, de Mies van der Rohe (Avigunda del Marques de Comillas 6-8; 34-93-476-8600), transformado en una fábrica de textiles que alberga exhibiciones temporales.

2 p.m.

5) Tapas casuales
El Bar Mut (Carrer de Pau Claris 192; 34-93-317-4338) es un bullicioso establecimiento donde los lugareños van a disfrutar de un almuerzo informal con cañas (pequeñas cervezas) y tapas muy simples como mejillones a las hierbas, tostadas con delicioso paté de pato y cebolla caramelizada, o un risotto a los cuatro quesos. La carta, al parecer infinita, está escrita en un pizarrón del bar y los camareros nunca se irritan, sin importar cuántas veces los haga regresar para ordenar algo más.

4 p.m.

6) Chapuzón
A causa del templado clima mediterráneo de Barcelona, la playa es una buena opción casi todo el año y, gracias a su reciente remozamiento, un chapuzón vespertino ya no obliga a salir de la ciudad o recibir una vacuna contra el tétanos. Entre las más alegres de la ciudad se encuentra la Platja de Sant Sebastià, en el extremo de la Barceloneta, brazo de tierra que se proyecta hacia el Mediterráneo, cerca de Port Vell (Puerto Viejo). También podrá refrescarse por dentro con cervezas económicas en el muy relajado Chinguirito del Mar, un bohío de playa donde el pavimento de Plaça del Mar da paso a la arena de Sant Sebastià.

10 p.m.

7) Fiesta de espuma
Después de años bajo la dirección de Ferran Adrià, estrella de la nueva cocina, el chef Carlos Abellán decidió probar suerte con Comerç 24, en el Born (Carrer del Comerç 24; 34-93-319-2102), donde las tapas tradicionales y los clásicos españoles han sido ‘‘deconstruidos’’ en sus ingredientes básicos, para luego transformarlos en espumas y densas natillas. Entre los platillos más famosos se encuentra un huevo delicadamente escalfado, bañado con fragante espuma de patatas y trufas negras, y servido en el cascarón. Pruebe otras opciones bien establecidas como la carta de Festival (que incluye siete tapas y una muestra de postres) o Superfestival (con 10 tapas, queso y la muestra de postres). 1:30 a.m.

8) Acogedores cocteles
A pesar del nombre sobre la puerta, todos parecen preferir el whiskey sour que preparan en Gimlet (‘‘desarmador’’; Carrer del Rec 24; 34-93-310-1027), encantador bar repleto de mullidos asientos, escritores bohemios y artistas diversos. Es el lugar ideal para ‘‘el primer trago’’, como dicen los españoles. En otras palabras, un primer coctel sofisticado y civilizado en un ambiente respetable, antes de dirigirse a los clubes o establecimientos menos refinados. Si necesita una lista de los establecimientos más socorridos, compre la Guía del Ocio semanal.

Domingo

11 a.m.

9) Pague de más por su jugo de naranja
Es indudablemente turístico y costoso, pero el Café Zurich (Plaça de Catalunya 1; 34-93-317-9153) puede darse el lujo de serlo, ya que se trata del lugar de reunión de todos los habitantes de la ciudad y ocupa una de las esquinas de mayor tránsito en la plaza más popular. Pida una mesa al aire libre para observar a la gente; si prefiere algo más íntimo suba al mezzanine. El café es estupendo, las cervezas de dimensiones wagnerianas, y los bocadillos (emparedados) regulares, a menos que pida una orden adicional de tomates con aceite de oliva, que marca toda la diferencia.

1 p.m.

10) A volar
Olvídese de las compras o del arte, pues Barcelona está casi completamente cerrada los domingos. De ser posible, vaya al lado norte de la ciudad y visite el Parc Güell, bulboso jardín cubierto de mosaicos, diseñado por Gaudí en una colina cercana a Mont Tibidabo. Sus terrazas y promontorios ofrecen magníficas vistas de la ciudad con la Sagrada Familia (obra de Gaudí en sempiterna construcción) en el centro. Puede usar el transporte público para llegar allá, pero si son más de dos, aconsejo que aborden un taxi. Si se atreve, suba todavía más alto en la rueda de la fortuna o el Aeroplano del Parque de Diversiones de Tibidabo (Plaça del Tibidabo 3-4; 34-93-211-7942): dos juegos mecánicos tradicionales que aún rascan el cielo de la ciudad más moderna de España.

Información básica
Si busca lo mejor en ubicación y servicios, el flamante Hotel Granados 83 (Carrer Enric Granados 83; 34-93-492-9670; inaugurado hace un año) brinda 77 habitaciones forradas en piel y wengé (una variedad de madera africana), entre ellas cuatro suites dúplex y una habitación estándar que comparten un chapoteadero privado en una terraza-jardín. Los ocupantes de otras habitaciones tienen que conformarse con el bar y la piscina de la azotea.

Con 44 pisos construidos originalmente para las Olimpiadas de verano de 1992, el Hotel Arts (Carrer de la Marina 19-21; 34-93-221-1000) recientemente renovó sus casi 500 habitaciones con elegantes muebles modulares en maderas oscuras y tonalidades plateadas. Además de su ubicación en la playa, otros atractivos del hotel incluyen la gigantesca escultura de un pez de Frank Gehry, un spa de lujo y un restaurante decorado en tonalidades aqua que opera bajo la dirección del chef Sergi Arola.

(Fuente: Way to Go, The New York Times)

Un comentario

  1. Escrito por alfonso guzmán:

    excelente

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