Dublín
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Fotografía de Derek Speirs Foto: The New York Times
36 horas en Dublín
La pinta de cerveza en Dublín cuesta unos cuantos euros, pero la afamada chispa irlandesa es gratuita. Con un auge económico impulsado por bancos, compañías de alta tecnología y el turismo, esta pequeña ciudad gaélica ha dejado de ser una tierra de derruidos pubs y de carretones de patatas al horno. Hoy día abundan los restaurantes elegantes, hoteles de diseñador y suntuosos centros comerciales. Sin embargo, la riqueza de Dublín ha traído consigo una afluencia de polacos e inmigrantes de otras naciones de Europa Oriental, quienes contribuyen a controlar los precios a la vez que remozan la antigua ciudad con un ambiente cosmopolita. Así que no se extrañe al encontrar quioscos de tarjetas telefónicas prepagadas al lado de antiguas carnicerías, o escuchar notas eslavas junto con el encantador acento irlandés.
Viernes
3:30 p.m.
1) Maestros europeos
Uno de los máximos hitos culturales de Dublín, la Galería Nacional de Irlanda, es también el más económico: la entrada es gratuita. La Galería Nacional (Merrion Square West y Clare St.; 353-1-661-5133) exhibe obras de artistas irlandeses de los siglos XVII a XX (entre ellos Jack Butler Yeats, hermano del poeta William Butler Yeats), así como una impresionante selección de pinturas italianas que incluyen la magnífica Detención de Cristo de Caravaggio, pintada en 1602. Techo de París de Van Gogh es una de las adquisiciones más recientes del museo.
7:30 p.m.
2) Luces nocturnas
Aunque el ambiente culinario de Dublín empieza a ser más variado, su opción tradicional de dos extremos –la comida estándar del pub y la costosísima cocina francesa– puede resultar fatigosa. Solas (31 Wexford St., 353-1-478-0583), que significa luz en gaélico, es una iluminadora alternativa. Su clientela artística y de medios se reúne en la planta baja frente al bar de acero inoxidable, de casi siete metros de largo, con bancos de cojines rojos. El bar del segundo piso se baña de la luz de la terraza descubierta que se encuentra a un lado. El establecimiento, de sutil elegancia, ofrece una lista de más de 40 cervezas de todo el mundo y una carta mediterránea con ensalada de antipasto, jamón serrano y chorizo, la cual le hará preguntarse cuándo se desvió su vuelo a Madrid o Roma.
10 p.m.
3) Cerveza y música
Dublín cuenta con más de mil pubs, muchos de ellos con música irlandesa en vivo, aunque nunca verá un cartel que indique el horario de las presentaciones. Olvídese de la moderna zona de Temple Bar y diríjase al norte del río Liffey a Hughes Bar (19 Chancery St., 353-1-872-6540), situado justo detrás de la siniestra y silenciosa área del Tribunal de Justicia. Las descoloridas paredes de color calabaza, sus plantas de plástico y hombres maduros con gruesos suéteres, son indicios del auténtico ambiente irlandés. Si busca más diversión, le recomiendo O’Donoghue’s (19 Chancery St., 353-1-872-6540), en el área South Georgian, donde los músicos se congregan frente al bar para beber pintas (jarras de medio litro) de Guinness y tocar sus violines y silbatos de hojalata, de la misma forma que lo hacían los Dubliners, una de las bandas más conocidas de Irlanda en la década de 1970.
Sábado
9:30 a.m.
4) Recorrido cervecero
Aunque le parezca sacrilegio entrar en una cervecería antes del mediodía, recuerde que alguna vez le recetaron Guinness a las madres que amamantaban y a diversos enfermos debido a su ‘‘efecto animador’’. Además, tiene que visitar la Guinness Storehouse (St. James’s Gate, Dublin 8, 353-1-408-4800) antes de que las multitudes invadan el lugar, hacia las 11 de la mañana. La bodega puede parecerle una trampa para turistas, pero es un recorrido muy interesante para conocer cómo han preparado la afamada cerveza oscura desde 1759 utilizando las aguas de las montañas Wicklow, que corren en arroyuelos por toda la exhibición. El recorrido le llevará por un laberinto de puentes de trabajo frente a un antiguo horno tostador, y subirá por una escalera circular que rodea un enorme barril de roble. El paseo termina en el séptimo piso, en Gravity Bar, donde cada visitante recibe una pinta de Guinness, ¡gratis! Si después de la cerveza todavía tiene hambre, vaya a Bruxelle (7-8 Harry St., Dublin 2, 353-1-677-5362), pub con olor a cebada y un desgastado suelo de madera que sirve un generoso desayuno irlandés con huevos fritos, salchichas, tocino, frijoles, morcilla y tostadas por pocos euros.
Mediodía
5) Tradiciones literarias
Dublín fue la cuna de eruditos como James Joyce y Samuel Beckett, así que sumérjase en sus tradiciones literarias. El Edificio de la Antigua Biblioteca (Old Library Building) de Trinity College (College Green, Nassau St., 353-1-896-2308) es el hogar del Libro de Kells, una obra maestra del arte y la caligrafía de los monjes irlandeses del siglo IX. En el piso superior, bajo la magnífica bóveda del Salón largo, encontrará 200,000 de los libros más antiguos de la universidad, ordenados en perfectas filas que llegan hasta el techo y que incluyen una rara primera edición de la Divina Comedia deDante. Asegúrese de visitar el menos celebrado Museo de los Escritores de Dublín (18 Parnell Square, 353-1-872-2077), donde se encuentra la silla que utilizara Handel en su primera representación de El Mesías (en Temple Bar, en 1742) y una primera edición de Drácula, del escritor dublinés Bram Stoker.
2:30 p.m.
6) Tradiciones orales
Una importante renovación del histórico Abbey Theatre (26 Lower Abbey St., 353-1-878-7222), presentada al público esta primavera, hay cambiado (por fortuna) la decoración de tiempos de Sinatra, y su vulgar tapicería color vino, por nuevos y mullidos asientos, así como interiores decorados por el diseñador francés Jean Guy LeCat. Construido en 1904 (y reconstruido en 1966 luego de un incendio), el Abbey ha sido el hogar cultural de dramaturgos como William Butler Yeats y sigue promoviendo la obra de nuevos autores irlandeses como Billy Roche.
4:30 p.m.
7) Tres mercados singulares
Verá mimos, caballeros con trajes de franela y madres que empujan cochecitos pasando frente a las ventanas de Brown Thomas (88-95 Grafton St., 353-1-605-6666), una de las magníficas tiendas departamentales de Irlanda. Pero si prefiere adquirir recuerdos más originales, modernos y de precio accesible, vaya a los mercados del sábado en el barrio de Temple Bar. El mercado de Modas y Diseño (Cow’s Land) ofrece un escaparate para las creaciones más recientes de los diseñadores ingleses, como Clare Grennan, fabricante de joyería. El Mercado de Libros y Discos (Temple Bar Square) vende libros usados y ediciones limitadas, así como discos de vinilo y CD. En el Mercado de Comida (Meeting House Square) encontrará deliciosos quesos irlandeses de leche ‘‘bronca’’, y verduras orgánicas que venden directamente los agricultores.
7 p.m.
Descanso cervecero
En la tierra de Guinness, una bodega con 470 botellas de vino, en Ely Wine Bar (22 Ely Place, 353-1-676-8986), resulta un bienvenido cambio. El bistro de dos pisos vende más de 90 variedades por copa y es uno de los bares para solteros más concurridos de la ciudad. Ataviados con vestidos envolventes, suéteres de cachemira y vaqueros deslavados, los jóvenes profesionales de Dublín atiborran el comedor, los bares del sótano y un romántico salón en la planta baja decorado con una barra de ónice y chimenea de piedra. Una granja familiar de County Clare surte al restaurante de carnes orgánicas para platillos como hamburguesa de cordero con patatas a la crema) y bangers and mash (salchichas con puré de patatas).
9 p.m.
9) Village People
Los dublineses jóvenes y cosmopolitas acuden a Village Venue (26 Wexford St., 353-1-475-8555), salón de 650 localidades que presenta importantes artistas como Tony Bennett y Morrissey. El establecimiento de dos niveles e interiores de piedra se transforma en un popular salón y club nocturno al caer la noche. Las mujeres suelen vestir faldas cortas y los chicos llevan blusas desabotonadas. A las 10 p.m., D.J.s bien establecidos como John y Aoife Dermody, ofrecen selecciones de techno, rock y pop en el bar de la planta baja. La pista de baile se abre a las 11 p.m.
Domingo
11 a.m.
10) Jardín secreto
Recupérese de la noche anterior en los Jardines Iveagh (Clonmel St.; 353-1-475-7816), joya de 3.4 hectáreas oculta detrás de National Concert Hall, cerca de St. Stephen’s Square. Con sus estatuas decapitadas y fracturadas, paisaje descuidado y rincones umbrosos, el extenso parque parece una estrella de cine que ha perdido su lozanía, aunque vuelve a la vida cada mes de abril, cuando florecen las campánulas.
1 p.m.
11) Reina por un día
Conozca el lado dulce de la ciudad en Queen of Tarts (4 Corkhill Dame St., 353-1-670-7499), encantadora pastelería en la reposada zona medieval de Dublín. Los escaparates de vidrio están a rebosar de tartas de jugosas ciruelas, deliciosos bollos y un pastel de ganache de chocolate caliente. Y después de un fin de semana de pintas de cerveza, un poco de té no le vendría mal.
Información básica
Dublin Bus (353-1-873-4222) ofrece recorridos de 35 minutos hasta la ciudad, con salidas cada 10 minutos. El tráfico de Dublín es infernal y los taxis son muy costosos, así que es preferible caminar.
Con su elegante clientela y un salón en desnivel, Number 31 (31 Lesson Close, 353-1-676-5011) es un bed and breakfast que más parece un hotel boutique. Recién renovada, la casa adosada de estilo georgiano y la cochera adyacente ofrecen 21 habitaciones, 8 de ellas muy amplias.
Harrington Hall (70 Harcourt St., Dublin 2, 353-1-475-3497) es una casa de huéspedes de 28 habitaciones en una casa restaurada de estilo georgiano cerca de St. Stephen’s Green. Todas las habitaciones tienen conexiones Internet de alta velocidad y planchas para pantalones.
(Fuente: Way to Go, The New York Times)




