Grasse, Francia

Escrito por: Alex Crevar el 14 de Agosto de 2007 | 8:31 am
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Fotografía de Carly Calhoun Foto: National Geographic

Perfumería Fragonard

Mientras camina por las calles empedradas de Grasse (entre cafés, la catedral de Notre Dame du Puy y el palacio episcopal del siglo XII), el visitante jamás imaginaría que esta ciudad medieval provenzal tiene una relación directa con la multimillonaria industria del perfume. Sin embargo, con un suelo y clima perfectos para el cultivo de jazmines, nardos y jacintos, el perfume goza de una larga historia en esta población. A pesar de que los campos ya no se utilizan como antaño (debido a una tendencia que favorece las esencias sintéticas, a menudo más intensas que sus equivalentes naturales), la región todavía conserva algunas perfumerías tradicionales, como lo es Fragonard.

Establecida en una antigua tenería del siglo XVIII, en el centro histórico de Grasse, Fragonard –así llamada por Jean-Honoré Fragonard, pintor rococó nacido en la zona– ofrece 35 fragancias que pueden encontrarse en unos 20 países. Si vive o visita la Ciudad de Nueva York, podrá adquirir estas fragancias en Barneys y Takashimaya. ‘‘Aunque somos una empresa muy pequeña, podemos darnos el lujo de elegir lo que queremos cuando queremos’’, cuenta Agnes Costa-Webster quien, con sus hermanas Françoise y Anne Costa, administra el negocio que su bisabuelo, Eugène Fuchs, fundara en 1926. ‘‘A veces se me ocurre: ‘Vaya, un buen aroma para caballeros podría llevar maderas mezcladas con frambuesas’. Así que lo preparamos, ‘hablamos’ con la nariz y empezamos a pensar en el nombre y la presentación. Todo lo hacemos siguiendo los dictados del alma’’.

Durante el recorrido por el piso de fabricación de Fragonard, los visitantes pasan entre alambiques de cobre y sacos de arpillera repletos con ingredientes desecados, como pachulí, mientras el guía explica la composición de las fragancias. Cada perfume consiste de tres notas: la de entrada (como bergamota o mandarina) es la primera esencia que se percibe; luego viene la nota central o corazón, por ejemplo, magnolia o jazmín; y, al final, la nota de salida o fondo, como cedro y sándalo, que puede durar hasta 24 horas en la piel.

El recorrido por Fragonard termina en la boutique, donde la compañía exhibe fragancias cuyos precios oscilan entre 45 euros, por 50 mililitros de la más popular: Billet Doux, eau de parfum con esencias florales, y 19 euros por el eau de toilette Les Naturelles (100 mililitros). Los recorridos, gratuitos y en varios idiomas, se llevan a cabo de 9 a.m. a 6 p.m. durante el verano, y de 9 a.m. al mediodía y de 2 a 6 p.m. en invierno. ‘‘No tenemos capacidad para convertirnos en una compañía de grandes marcas que vende perfume en todas partes, pero ésa tampoco es nuestra finalidad –explica Costa-Webster–. Me desagrada la idea de encontrar de todo en cualquier parte del mundo. Creo que a la gente le agrada pensar que somos especiales’’.

Parfumerie Fragonard, 20 Boulevard Fragonard, Grasse; (33-4) 93-36-44-65

(Fuente: Way to Go, The New York Times)

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