Edimburgo
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Fotografía de Kieran Dodds Foto: The New York Times
36 horas en Edimburgo
Cada agosto la comunidad teatral internacional (al menos el segmento interesado en la versión musical con elenco exclusivamente masculino de ‘‘Las tres hermanas’’ de Chekhov) se da cita en Edimburgo, capital de Escocia, para un mes de celebraciones de las artes dramáticas.
Los espectáculos abarcan desde estrenos mundiales de autores famosos hasta representaciones de soliloquios de perfectos desconocidos.
El evento principal es el Festival Internacional de Edimburgo que ofrece producciones como ‘‘Orfeo X’’, moderna narración del mito de Orfeo y la puesta en escena de ‘‘Casa de muñecas’’, a cargo de la compañía de teatro Mabou Mines. Sin embargo, el verdadero atractivo para muchos es el Fringe, divertida colección de representaciones que se llevan a cabo en toda la ciudad, y en las que participan centenares de actores, comediantes, recitadores de memorias e intérpretes de monólogos.
El centro de la acción es Assembly Rooms (54 George St.), uno de numerosos lugares que venden entradas todos los días y donde los asistentes al festival se reúnen cada mañana (casi como si negociaran acciones de bolsa teatrales) para intercambiar información sobre lo que está causando revuelo, las representaciones indispensables y los grandes fracasos.
Lo mejor de muchos de estos espectáculos es que suelen durar alrededor de una hora y, por tanto, en el caso de que su elección haya sido equivocada, sabrá a ciencia cierta cuándo terminará la dolorosa experiencia teatral.
Recuerdo cierta ocasión en que me granjeé la enemistad eterna de un dramaturgo cuyos torturadores intentos para relatar una historia coherente fueron tan completamente inadecuados que tuve que salir a mitad de la representación. Tal vez su mirada asesina mientras yo cerraba cuidadosamente la puerta se debió a que sólo había otros cuatro asistentes a la función. En todo caso, Edimburgo, incluso en agosto, es más que sentarse todo el día en un teatro a oscuras. La ciudad cautiva, y a menudo es estímulo más que suficiente para pasar el día descubriendo un impresionante talento nuevo –o el antídoto perfecto para un experimento teatral infernal.
Viernes
6 p.m.
1) Terreno elevado
¿Quién podría discutir con Robert Louis Stevenson? Este hijo dilecto de Edimburgo escribió, con justa razón, que Calton Hill ofrece las mejores vistas de la ciudad. La colina, sembrada de monumentos en el extremo oriental de Princes Street, y accesible por la escalera de Waterloo Place, nos obsequia hermosas vistas de Edimburgo y la campiña circundante, desde la ciudad portuaria de Leith a un lado hasta Arthur’s Seat y Salisbury Crags por el otro. Cuando el cielo es azul y el sol vespertino reluce en la ciudad, resulta evidente por qué Edimburgo está considerada entre las ciudades más hermosas del mundo.
7 p.m.
2) Inicia el fin de semana
Ordene un Candy Cosmo o un Pear Drop en The Candy Bar (113-115 George St.; 44-131-225-9179) durante la hora feliz (5 a 9 p.m.), cuando las bebidas están al dos por uno y el popular bar del sótano está a reventar de jóvenes escoceses deseosos de dar inicio al fin de semana.
8:30 p.m.
3) La infaltable comida italiana
El nuevo sector Restaurant Row de Edimburgo se extiende por todo George Street, desde St. Andrew Square hasta Charlotte Square, y ofrece una completa colección de establecimientos elegantes y de primera calidad. Los de Est Est Est (135 George St.; 44-131-225-2555 o 44-870-401-2109), elegante espacio decorado con 130 fotografías en blanco y negro, son maestros en la preparación de comida italiana, desde calamares fritos ligeramente empanizados hasta un dorado solomillo de cordero con polenta.
11 p.m.
4) Antes que fueran famosos
Por toda la ciudad hay docenas de sitios estupendos para escuchar música en vivo. En Bannermans siempre encontrará bandas locales independientes que buscan su gran oportunidad. Sandy Bell’s es un lugar de rigor para los devotos de la música escocesa tradicional. No obstante, quizás el mejor de todos sea Whistlebinkies (4-6 South Bridge; 44-131-557-5114), amplio bar en un sótano que suele ser el primer escenario de muchos grupos bisoños, de bandas de cochera que gotean testosterona a lesbianas que interpretan románticas canciones folclóricas. El público varía en edades y temperamentos, y los talentos pueden ser desde muy pulidos hasta divertidamente despistados (‘‘Sé que tengo una lista de canciones por aquí’’, repetía cierta noche un angustiado y joven roquero que, sin duda, hacía poco había salido de la secundaria). Sin embargo nada se compara con el frenesí que domina la habitación cuando un desconocido desata su portentosa voz y prende fuego al ambiente. Abierto todas las noches hasta las 3 a.m. (5 a.m. en agosto).
Sábado
10:30 a.m.
5) Grandes maestros
La Galería Nacional de Escocia (National Gallery Complex; 44-131-624-6200; entrada gratuita) posee una impresionante colección de artistas que incluyen desde van Dyke a van Gogh. Además, el invitante museo ofrece una buena introducción al arte escocés con nombres como Raeburn y McTaggar que, aunque poco conocidos, produjeron obras que rivalizaban abiertamente con las de contemporáneos más renombrados.
6) Arte escocés
Ya ha visto el pasado artístico del país, ahora es tiempo de volver al presente. Para experimentar un poco de la escena artística contemporánea, camine unas cuadras al norte y haga un recorrido por las galerías que se encuentran en Dundas Street y sus alrededores, entre ellas Open Eye Gallery (36 Abercrombie Place; 44-131-557-1020), Bourne Fine Art (6 Dundas St.; 44-131-557-4050) y la minúscula Randolph Gallery (39 Dundas St.; 44-131-556-0808). Todas montan exhibiciones especiales durante el mes del festival, pero seguramente topará con la obra de algún interesante artista local en cualquier época del año.
1 p.m.
7) Plato azul especial
A pesar de sus reducidos precios, Blue (10 Cambridge St., 44-131-221-1222) tiene al mismo jefe de cocineros (Neil Forbes) y un compromiso idéntico con los ingredientes locales de la estación que su hermano culinario más famoso, el galardonado Atrium. Los platillos incluyen salmón curado en whiskey con natas y macarela frita con almendras tostadas, naranja e hinojo.
2:30 p.m.
Doble personalidad
¿Existe en el mundo una calle más conflictiva que Princes Street en Edimburgo? De un lado se encuentra el desfiguro urbano de las tiendas departamentales con su encandiladora iluminación, apestosos comederos e interminables tiendas de telefonía celular. Pero si vuelve la mirada al lado opuesto encontrará jardines hermosamente cuidados, invitantes bancas de parques y majestuosos árboles que enmarcan la lejana imagen del Castillo de Edimburgo en dominio de su antiguo reino. Es una vista que roba el aliento, así que tiene que volver por la tarde para repetir la experiencia cuando una suave iluminación recorte la silueta del coloso contra un cielo que oscurece poco a poco.
5:30 p.m.
9) ¿Qué le pareció Alan Cumming?
Quizá el Theater Royal Bar (25-27 Greenside Place; 44-131-557-2142) no le parezca el lugar más adecuado para codearse con los verdaderos amantes del teatro (los carteles autografiados de ‘‘Mamma Mia!’’ y ‘‘Annie’’ sugieren un gusto teatral más bien popular), pero este animado escondite para después del trabajo y antes de la función es un sitio ideal para mezclarse con los lugareños y enterarse de los chismes del festival, sobre todo si hace buen tiempo y puede conseguir una mesa al aire libre.
8 p.m.
10) China en el mar del norte
Es posible que la comida china sea lo último que le pase por la mente al visitar Edimburgo, pero Kweilin (19-21 Dundas St., 44-131-557-1875) es uno de los favoritos de la gente local, en particular por sus clásicos platillos cantoneses de frutos del mar, como róbalo al vapor con jengibre y cebollinos y pez ángel rebanado y frito en el wok con brócoli fresco.
10:55 p.m.
11) Ni una gaita
Termine la noche en George Street, donde el centro nocturno del momento es Lulu, en el sótano del Hotel Tigerlily (125b George St., 44-131-225-5005). Se trata de un elegante bar con pista de baile que permanece abierto hasta altas horas de la mañana. Entrada gratuita antes de las 11 p.m.
Domingo
10 a.m.
12) Procesión real
No puede irse de Edimburgo sin hacer la tradicional procesión turística por la Milla Real, con el Castillo de Edimburgo en un extremo, y el Palacio de Hollyrood House y el nuevo Parlamento escocés en el otro. ¿Típico? Sí. ¿Vale la pena? Indudablemente.
12:30 p.m.
13) La pesca del día
Rose Street, un largo y estrecho callejón que se extiende entre las calles Princes y George, es la sede de docenas de pubs, acogedores cafés y restaurantes informales. Entre los más populares se encuentra Mussel Inn (61-65 Rose St., 44-131-225-5979), luminoso y espacioso establecimiento con suelo de madera sin barnizar y mesas hechas con tablas de carnicero, donde sirven mariscos frescos y de sencilla preparación. Como indica el nombre, los mejillones [mussels] son la especialidad de la casa y se preparan con gran variedad de salsas: desde tradicionales (vino blanco, ajo y cebollino) hasta lo más inesperado (puerros, rábano, sidra y crema). Cualquiera, excepto los comensales más hambrientos, quedará satisfecho con la orden de medio kilo, sobre todo porque la sirven acompañada con delicioso pan recién horneado –ideal para recoger la salsa. Ya saciado, estará más que dispuesto para regresar al teatro. La producción polaca de ‘‘Macbeth’’, con actores caminando en zancos, parece interesante.
Información turística
La manera más eficaz (y barata) de llegar al centro de la ciudad es el autobús del aeropuerto, el cual hace varias paradas en la ciudad, así como en la Estación Waverley, de céntrica ubicación.
Abierto desde hace poco más de un año, el Tigerlily (125 George St., 44-131-225-5005) es uno de los hoteles más cotizados de la ciudad, no sólo por los visitantes que buscan una alternativa elegante al B&B escocés, sino también entre los locales quienes, cada noche, atiborran sus bares y lujosos salones de recepción. El precio incluye desayuno.
El Hotel Scotsman (20 North Bridge, 44-131-556-5565), antiguo edificio donde operaba un diario, es un espacio hermosamente renovado con impresionantes habitaciones y un buen restaurante.
¿Si es bueno para J. K. Rowling, por qué no para usted? El Hotel Balmoral (1 Princes St., 44-131-556-2414) es donde la autora de Harry Potter se encerró mientras terminaba el capítulo final de su último libro (‘‘Lloré como loca’’, dijo hace poco en una entrevista. ‘‘Me bebí al hilo media botella de champaña del minibar y volví a casa con el rimel corrido por toda la cara’’). Aunque no sea un fanático de Potter, este hotel, elegante y de céntrica ubicación, es un buen lugar para descansar entre funciones del festival.
Para información sobre representaciones, entradas y sedes del Festival de Edimburgo, que se celebra del 10 de agosto al 2 de septiembre, consulte la dirección www.eif.co.uk, y para datos del Fringe (agosto 5 a 27), vaya a la página www.edfringe.com .
(Fuente: Way to Go, The New York Times)




