Roma
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Fotografía de Chris Warde-Jones Foto: The New York Times
Bassetti Tessuti
Bassetti Tessuti es más que la tienda de telas más grande de Roma: es un mundo secreto dentro de un palazzo poco notable convertido en la súper tienda de textiles de la mayoría de los grandes diseñadores, modistas y elegantes hombres de negocio de Italia.
Inaugurada en 1954 por los hermanos Emidio y Lorenzo Bassetti (‘‘Tessuti’’ significa tela en italiano), ahora la operación corre a cargo de sus hijos, Carlo, Antonio y Nicola. Situado en el estrecho centro histórico de Roma, el establecimiento es engañosamente amplio –dos pisos con techos de doble altura en los que almacenan 200 mil telas en todos los colores, tonalidades y texturas que pueda desear, y algunas más que ni siquiera imaginó posibles (por ejemplo, Pinochos danzantes sobre terciopelo negro).
Bassetti Tessuti es la nave nodriza en un país afamado por sus telas. Todos textiles de la región industrial del norte están representados: desde suntuosas sedas del lago Como hasta las suaves lanas del Piamonte: cosas con las que difícilmente tropezará en Estados Unidos y, si las encuentra, tendrá que pagar muchísimo más para adquirirlas.
Es allí también donde hacen sus compras las modistas de las casas de moda más famosas de Italia. ‘‘A veces ofrecemos telas exclusivas para líneas de alta costura como Giorgio Armani, Roberto Cavalli y Emanuel Ungaro –cuenta Antonio Bassetti–. Pero no tenemos una especialidad, tenemos de todo’’.
La tarde de invierno en que visité el negocio, lo hallé abarrotado como de costumbre: jóvenes madres que deslizaban sus dedos sobre rollos de suave algodón que transformarán en sábanas y fundas para almohadas. Elegantes hombres de negocios inspeccionando un mar de lana de sutiles tonalidades grises para sus trajes a la medida. Una muchacha con la cabeza cubierta con un delicado encaje, a manera de velo, extendiendo un lienzo de tira bordada de algodón sobre su ropa mientras contemplaba el improvisado vestido de novia en un espejo. Y abriéndose paso casi a codazos, un ejército de ancianas y rollizas italianas que sabían exactamente qué querían.
Es razón suficiente para abandonar el excesivo tráfico de la Piazza Venecia, a unas cuadras de distancia. Esta tienda es uno de los pocos lugares donde podrá observar la verdadera vida de Roma y donde no escuchará una palabra en inglés. De hecho, pocos vendedores (todos bronceados, almidonados e impecables) apenas hablan otra lengua que no sea la suya. No obstante, los turistas son bien recibidos para dar un vistazo a los interminables pasillos de retazos de algodones, sedas y finas lanas para llevarse pequeñas muestras del guardarropa que algún día quisieran tener.
73 Corso Vittorio Emanuele II; 29-06-689-2326.
(Fuente: Way to Go, The New York Times)





simplemente es una tienda muy util