Madrid
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Fotografía de Matías Costa Foto: The New York Times
Capas Seseña
‘‘Dicen que enterraron a Picasso con la suya’’, comenta con orgullo Enrique Seseña. Y lo hace con justificada razón: la familia ha producido el objeto en cuestión desde 1901, cuando su abuelo abrió la tienda del mismo nombre en la madrileña Calle de la Cruz, no lejos de la Puerta del Sol. Hoy día, con calles plagadas de bares de tapas y centros nocturnos, Seseña es uno de los pocos rincones capitalinos que evocan una época pasada, al dedicarse exclusivamente a la creación de la capa española.
Es una prenda muy distinta de cualquier otra. El modelo clásico consiste de dos partes: un círculo de cinco metros con los pliegues delanteros forrados de terciopelo rojo y un segundo círculo, más pequeño, que cae sobre los hombros, todo confeccionado con una franela de lana tan gruesa que no hace falta dobladillarla. La tela procede de la población de Béjar, cerca de Salamanca, al noroeste de Madrid, la cual es famosa por su habilidad en el tejido de lana para capas. ‘‘Si no se hace con esa tela no es buena capa’’, asevera Seseña.
En el interior de la tienda, las telas se cortan y cosen a mano, y el escaparate que da a la calle exhibe los productos terminados –algunos con las orillas bordadas, y todos con broches decorativos de plata– sobre percheros de madera especialmente diseñados. Los precios varían de 545 a 980 euros. Capas Seseña también ofrece modelos femeninos más ligeros y en colores brillantes (195 a 680 euros), aunque la capa española, tradicionalmente masculina, se volvió unisex desde hace mucho tiempo.
Quienes compran una por primera vez reciben una lección sobre la manera de portar la capa. Tras colocársela holgadamente sobre los hombros (‘‘¡Nunca se la abroche! Es tanta la tela que sofoca’’), con elegante movimiento Seseña lanza un pliegue sobre su hombro para revelar el terciopelo carmesí. ‘‘Listo –anuncia, mientras se mira en el espejo con satisfacción–. La capa nunca debe dominar. Es uno el que domina a la capa’’.
Picasso sabía dominar su capa Seseña, lo mismo que Gary Cooper. Federico Fellini compró cuatro, pero Yul Brynner no se dejó opacar y adquirió seis. Hillary Clinton y Nicholas Cage se cuentan entre los clientes más recientes. ‘‘La capa española es una prenda de vestir muy provocativa –agrega Seseña–. Puede ser tradicional y bohemia al mismo tiempo’’.
Capas Seseña, Calle de la Cruz 23; (34-91) 531-6840
(Fuente: Way to Go, The New York Times)




