Cinque Terre
Fotografía de Dave Yoder
36 horas en Cinque Terre, Italia
Con kilómetros y kilómetros de impresionantes caminos, la región de Cinque Terre, en el norte de Italia, siempre ha tenido un particular atractivo para los excursionistas. Y aunque recorrer las cinco poblaciones es el sueño de cualquier mochilero –cada ciudad es un destino único de viñedos en terrazas labrados en la costa–, no hay motivo para que los menos aventurados dejen de visitar esta primorosa parte de la Riviera italiana. De hecho, para mejor experimentar la sobrecarga sensorial de la región, hay que abandonar los socorridos senderos y disfrutar de la intensa belleza, fabulosa cocina y los magníficos aromas que se concentran de manera injusta en este reducido espacio.
Viernes
4 p.m.
1) Perspectiva
Antes de comenzar a conectar los puntos de Cinque Terre, y empezar a saltar de una población a la siguiente, haga el recorrido de 15 minutos, cuesta arriba, a través de maravillosos viñedos hasta llegar al Santuario Della Madonna di Montenero (la entrada se encuentra a cinco minutos en auto al oeste de Due Gemelli, hotel de Via Litoranea 1; 39-0187-9210-111). El trayecto de ensueño, plagado de fragantes flores silvestres y coloridas mariposas, culmina con una vista ininterrumpida que le permite contemplar los 17 kilómetros de costa desde una altura de 335 metros sobre el nivel del mar. El citado santuario del siglo XIV, que incluye una iglesia todavía en operación y un campanario rosado y amarillo, es un extraordinario ejemplo de los edificios medievales que dieron a estas pequeñas poblaciones un lugar en el mapa mundial.
5:30 p.m.
2) Paseo de los amantes
Cruce el centro de Riomaggiore, estacione el auto y camine colina abajo para explorar su dársena. Luego regrese a la calle principal y busque los señalamientos que conducen a la atracción principal del poblado: la Via dell’Amore, primer segmento del Sentiero Azzurro o Sendero Azul, recorrido algo escabroso de cinco horas que conecta las cinco aldeas. El tramo que comunica Riomaggiore y Manarola es un agradable paseo por un sendero costero relativamente llano, abierto en la montaña hace casi un siglo. Sus inspiradoras vistas y románticos rincones le han ganado el sobrenombre de Sendero del Amor. ¿De qué se enamorará perdidamente? Es muy fácil verlo a su alrededor.
7 p.m.
3) Prueba del sabor
La diminuta Manarola es un verdadero espectáculo: un sueño de casas color pastel que trepan por la ladera de un negro acantilado junto a los viñedos más productivos de la región. La población es famosa por dos vinos especiales: el blanco Cinque Terre, una seca y fuerte mezcla de tres uvas distintas, y el sciacchetra, vino generoso de cosecha tardía, muy dulce, que suele reservarse para ocasiones especiales. Regálese una ocasión especial y reserve una mesa en la encantadora Marina Piccola (Via Lo Scalo 16; 39-0187-920-923), junto al hotel de playa del mismo nombre, y ordene una copa de Manarola Cinque Terre. Luego, compárelo con uno de los vinos que producen con las uvas de las cinco poblaciones. Y de paso, pida también el sciacchetra Cinque Terre.
8:30 p.m.
4) Cena en familiaSi le gusta la comida casera, conozca la Trattoria dal Billy (Via Rollandi 122; 39-0187-920-628), encantador restaurante de tres pisos y acunado en la exuberante ladera de Manarola. El hermoso recorrido, que va cuesta arriba por laberínticos callejones, conduce hasta un conjunto de jardines en terraza donde podrá probar especialidades locales, tales como anchoas con sal o limón y taglierini con tomate, queso de oveja, piñones, camarones miniatura, pimienta y aceite de oliva. Además, abundan las hermosas vistas de viñedos y mar.
Sábado
10 a.m.
5) Playa secreta
Ya que debe visitar tres poblaciones en un día, aborde el rápido tren regional de la línea Spezia hasta Corniglia, la más pequeña y apartada de las cinco poblaciones. Omita la escalada de 365 escalones hasta el centro turístico y mejor siga por un camino mucho menos frecuentado, y sólo conocido por los lugareños, hasta la playa privada de Guvano, donde la ropa es opcional. No será fácil encontrarla: por arriba y a la derecha de la plataforma del tren hay una angosta escalera que desciende por una pared de ladrillo hasta la costa; luego dé vuelta a la derecha hasta encontrar un túnel industrial con una reja de metal. Haga sonar el timbre que está a la izquierda y alguien abrirá el portón eléctrico. Caminará unos 10 minutos por un sendero hasta un viñedo privado que domina dos espectaculares playas. Pagará algunos euros al portero para disfrutar de una tajada de ese paraíso para bañistas. Asegúrese de comprar agua y bocadillos en la estación del tren, pues no encontrará servicios de alimentos y bebidas en la playa.
1:30 p.m.
6) Comida placera
Vernazza, la siguiente aldea, se llevaría el título de Pueblo Simpatía en una competencia por la Mejor Ciudad de Cinque Terre. Todo, desde sus atractivos históricos y su tamaño hasta su ambiente algo sofisticado, convierten a este puerto en el más agradable de las cinco poblaciones. Desde la estación del tren camine por la Via Visconti, su transitada calle principal, hasta la encantadora plaza central y siéntese a disfrutar de un reposado almuerzo en Trattoria Gianni Franzi (Piazza G. Marconi 1; 39-0187-821-003), establecimiento fundado hace 45 años y que todavía prepara suculentos platillos como ravioles con salsa de pescado o pescado al horno con patatas. Termine con una copa de limoncino, la versión norteña del limoncello, un muy popular licor de limón en el sur de Italia.
3 p.m.
7) Vistas y compras
Con el estómago lleno y un ligero mareo, seguramente querrá visitar los puntos de interés en el siguiente orden: Santa Margherita d’Antiocha, iglesia de 1318 construida sobre roca marina con una extraña fachada que parece volverle la espalda a la piazza; las atalayas de Castello Doria, construidas en el siglo XI, le regalarán magníficas vistas aéreas de toda la región; y La Cantina del Molo (Via Visconti 27; 39-0187-812-302), enoteca de primera calidad donde encontrará las exquisiteces más divinas, así como vinos de los viñedos del propietario.
5:50 p.m.
A navegar
Ha robado atisbos del mar Mediterráneo desde que llegó, ahora es tiempo de disfrutarlo por completo. Aborde el último transbordador hasta la población más grande y occidental, Monterosso al Mare (Monterosso junto al Mar) que, como sugiere el nombre, es el destino más arenoso y turístico de todos. Al desembarcar, camine hacia la izquierda hasta la playa Fegina y acompañe a los lugareños que disfrutan de aperitivos vespertinos luego de un día de sol y mar. En la tienda y bar de vinos al aire libre, Enoteca 5 Terre di Sassarini Giancarlo (Via Fegina 94; 39-0187-818-063) disfrutará de increíbles vinos y fabulosas bruschettas, así como de un espectacular desfile de gente caminando por el malecón.
8:30 p.m.
9) Moderno cuento de pescadores
La cocina tradicional de Liguria es sin duda deliciosa, pero también repetitiva. Si quiere probar algo regional y original, vaya a L’Ancora della Tortuga (Salita Cappuccini 6; 39-0187-800-065), nuevo restaurante instalado en un búnker transformado que se utilizó durante la Segunda Guerra Mundial. Su cocina contemporánea se especializa en pescados e incluye un carpaccio de mariscos con verduras regionales y la pesca del día servida sobre hojas de parra. Asegúrese de reservar una de las tres mesas con vista al mar, o un lugar en la terraza del piso superior.
10:30 p.m.
10) Fiestas playeras
No viajó a Cinque Terre para irse de parranda, pero si tiene deseos de desvelarse un poco en Monterosso al Mare, es muy posible que tenga suerte. Durante los meses más calurosos, turistas y locales por igual organizan fiestas en la playa, junto Via Fegina, a las que todos son bienvenidos. También puede convivir con simpáticos parroquianos en los tranquilos bares tipo pub de Via Roma, el distrito histórico.
Domingo
8:30 a.m.
11) Doble placer
Los dulces y sabrosos platillos de Il Frantoio (Via Goberti 1; 39-0187-818-333) serán motivo más que suficiente para levantarse antes de que suene el despertador. Lleve sus monedas de euros a la sencilla tienda de callejón y rompa el ayuno con su incomparable dolci castagnina: pastelillos calientes preparados con nueces, sal, leche, piñones y pasas. No olvide llevar consigo una selección del estupendo focacce. Las variedades son infinitas e ideales para almorzar más tarde en la playa.
11 a.m.
12) Puro glamour
Explote al máximo el atractivo principal de la ciudad: su ambiente de Riviera. No lejos de la entrada del Convento dei Capuccini encontrará el club de playa Bagni Eden (Via Fegina 7-11; 39-0187-818-256), un encantador paraíso de coloridas tumbonas (con sombrillas a juego), aguas turquesa y bronceadas beldades jugando a la pelota. Con la tarifa tendrá derecho a tumbona, sombrilla y vestidor. La combinación de agua Pellegrino, focaccia y aire salado le resultará más sofisticada que nunca, sobre todo después de tanto caminar.
(Fuente: Way to Go, The New York Times).




