Oslo

Escrito por: Raphael Kadushin el 19 de Septiembre de 2007 | 12:08 pm
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Fotografía de Marius E. Hauge Foto: National Geographic

El corazón verde de Noruega

¿Lo más revelador de Oslo? ‘‘Sólo se ha urbanizado un tercio de la ciudad –señala el alcalde de la capital noruega, Per Ditlev-Simonsen–. Los dos tercios restantes son impresionantes bosques, lagos y ríos’’.

Si esta apasionada preferencia por los pinos sobre los estacionamientos no basta para atraer visitantes, la ciudad rica en petróleo cuenta ahora con un reluciente y flamante Centro Nobel de la Paz, y está desarrollando los márgenes del río. La próxima primavera estrenará una casa de ópera de mármol blanco que domina el Fiordo de Oslo. En esta ciudad amante de la naturaleza, incluso los hitos más suntuosos se fusionan a la perfección con el entorno.

Información rápida
Oslo, corazón cultural y financiero de Noruega, tiene inviernos gélidos y sombríos, y largos y templados días de verano gracias al sol de medianoche. De gran extensión, Oslo cuenta con un eficaz sistema de transporte público. Evite los costosos taxis y aborde el tren expreso del Aeropuerto Gardermoen al centro de la ciudad.

A continuación, ofrecemos ocho sugerencias para disfrutar de esta capital escandinava, enamorada de la naturaleza:

1. Homenaje a los pacificadores
Inaugurado en 2005, cerca del ayuntamiento de Oslo (donde cada diciembre se hace entrega del Premio Nobel de la Paz), el Centro Nobel de la Paz alberga una habitación dedicada a todos los ganadores de esta presea. ‘‘Lo llamamos el Campo Nobel’’, explica Kirsti Svenning, editora web del centro. Noventa y seis pantallas LCD, cada cual con el retrato de uno de los laureados y su fotografía, se elevan como flores en un jardín de luminosas cañas.

2. Salto de esquí sin esquís
El esquí es parte integral del espíritu noruego. Un atractivo clásico de Oslo es el Holmenkollen, salto construido en 1892 y que ofrece una vista aérea de toda la ciudad. Los aficionados tendrán que conformarse con el simulador instalado debajo del salto, donde experimentarán la emoción de salir disparados colina abajo a una velocidad de 130 kilómetros por hora. Si le parece demasiado, el Museo de Esquí Holmenkollen tiene en su colección ejemplares de esquís de madera del siglo VII d. C., así como unos bastones de la década de 1870 que además servían como recipientes para beber o lanzas de caza.

3. Vuelva a admirar ‘‘El Grito’’
El Museo Munch contiene la mayor colección mundial de la obra de este artista noruego, legada a Oslo tras su muerte en 1944. La pintura más famosa de Munch, su visceral ‘‘El Grito’’, fue devuelta hace poco a la colección después de un famoso robo. ‘‘El museo ha transformado su sistema de seguridad’’, señala la curadora Magne Bruteig. Sin embargo, ‘‘El Grito’’ sigue en proceso de restauración, que podría concluir el verano próximo, de modo que no está en exhibición. De manera irónica, el robo renovó el interés en el arte de Munch. ‘‘Hay algo muy perturbador en sus mejores obras –expresa Bruteig–. Hablan directamente de los grandes temas que nunca pasan de moda: amor, angustia, muerte’’.

4. Conozca los sabores de Noruega
‘‘Nuestras bayas, que maduran lentamente en el clima frío; nuestro cordero, que se alimenta de brezo, y el pescado noruego. Esas son las cosas que echo de menos cuando viajo’’, comenta el autor culinario/chef Andreas Viestad, anfitrión del programa Nueva Cocina Escandinava, de la cadena PBS. Viestad recomienda el restaurante Oscarsgate, donde el ‘‘genial’’ y joven chef, Bjōrn Svensson, ofrece innovadoras cartas de degustación de cinco a ocho platillos, así como especialidades a la carta como rodaballo con caviar y salsa picante de pepino. Si prefiere algo más tradicional, Viestad sugiere el señorial Theatercaféen, en cuyo comedor de tonalidades doradas podrá disfrutar de trucha ártica o filete de reno. ‘‘Aunque afuera haya una espantosa ventisca –comenta Viestad–, cuando entre en el café se sentirá en el paraíso’’.

5. Visite una casa de campo
Al aire libre, el Museo Folclórico Noruego alberga una colección de 156 edificios históricos, tanto rurales (casas solariegas, granjas) como urbanos (una tienda de abarrotes, una bodega), de todo el territorio noruego. Las construcciones más importantes son la iglesia de madera de Gol (siglo XIII), adornadas con motivos de dragones, y una casa parroquial provincial del siglo XVIII, cuyo suelo de madera sin pulimentar contrasta con los armarios rococó.

6. Experimente la sofisticación nórdica
‘‘Grunerlokka, en el lado este de la ciudad, es un barrio muy bullicioso con un aire encantador y juvenil, donde las calles están saturadas de tiendas de ropa, restaurantes y cafés –explica Miriam Lund Knapstad, cronista cultural del diario Oslo Aftenposten–. Bla es un popular club nocturno de la zona, y Trabant es una estupenda boutique de ropa vintage’’.

7. Navegue con los vikingos
En opinión del alcalde Ditlev-Simonsen, el atractivo más importante de la ciudad es el Museo de Barcos Vikingos. ‘‘Los tres navíos exhibidos fueron extraídos de otros tantos sitios de enterramiento que datan del siglo IX, cerca del Fiordo de Oslo, y son excelentes ejemplos de las embarcaciones que usaron nuestros antepasados para colonizar Islandia, Groenlandia y Terranova’’, cuenta. La estilizada y escultural elegancia de los barcos todavía resuena en el diseño nórdico contemporáneo.

8. Váyase de paseo
Conocido por los lugareños como tur day, o día de excursión, el domingo se reserva para días de campo familiares. ‘‘En invierno vamos en tranvía hasta el bosque y esquiamos a campo traviesa’’, comenta Jens Blom, gerente del sofisticado restaurante Bolgen & Moi Briskeby. Dentro de la ciudad, el Parque de Invierno Tryvann ofrece 14 rutas para excursionistas. ‘‘En verano nos dirigimos a la península de Bygdoy para nadar o tomar el sol, o bien a la isla de Hovedoya, para disfrutar de su playa y recorrer las ruinas de un monasterio’’, agrega Blom. Tur day es la razón por la que Blom decidió permanecer en su ciudad natal. ‘‘A escasos diez minutos del centro de la ciudad, uno se encuentra completamente solo en el corazón de un bosque’’, afirma.

(Raphael Kadushin es colaborador de National Geographic Traveler).

Un comentario

  1. Escrito por felipe valdes garcia:

    tuve la oportunadad de viajar a bergen en 2004 y a oslo en 2006 y de verdad es un pais que del cual se enamora uno con facilidad bergen es encantador y magica la pase muy bien ojala hagan un reportaje acerca de los fiordos sera muy interesante gracias…

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