San Petersburgo
Fotografía de James Hill Foto: The New York Times
36 horas en San Petersburgo, Rusia
Cuando en Leningrado trataban a los extranjeros como intrusos, los metían en hoteles que parecían dormitorios y los asaltaban con propaganda sobre la supremacía del Hombre Soviético, la ciudad era un destino turístico poco recomendable para las familias. Pero eso se acabó. Rebautizada como San Petersburgo, la antigua capital rusa ha recuperado mucho de su esplendor y ofrece un paisaje encantador no sólo a quienes aman la cultura, sino también a sus hijos. Los adultos pueden seguir los pasos de Pushkin y Dostoyevsky, Tchaikosvky y Shostakovich en una ciudad que alberga suntuosos palacios, un entretenido circo, uno de los sistemas de metro más profundos del mundo y habitantes que cenan panqueques. ¿A qué niño no le gustaría esto? Y si viaja en verano, habrá mucho tiempo para jugar, pues el sol apenas se oculta. Ese es el único problema: meter a los niños en la cama con la luz de día.
Viernes
3 p. m.
1) Donde residen los zares
Es hora de una lección rápida de geografía: San Petersburgo, compuesta de varias islas, fue fundada en un pantano, hace tres siglos, por Pedro el Grande. Recuerde este dato cuando aborde la escalera mecánica del metro y empiece a bajar. Y a bajar. Y a bajar. Es muy emocionante, y aún falta abordar los vetustos trenes que salen de terminales adornadas con tantas esculturas y objetos de arte que más parecen galerías públicas. Descienda en la estación de Petrogradskaya y diríjase a la Fortaleza de Pedro y Pablo (7-812-230-0329), situada en la sección más antigua de la ciudad, entre museos y cerca de la hermosa (aunque un poco intimidante) Catedral de San Pedro y San Pablo. Observe cómo se agrandan los ojos de sus hijos al descubrir que las bóvedas de piedra que admiran a pocos metros de ellos son las criptas de los zares, incluido el último, Nicolás II.
5:30 p. m.
2) Iglesia de caramelo
Camine de vuelta al centro de la ciudad y cruce el río Neva por el puente Troitsky, mientras usted observa los paisajes de la ciudad. Atraviese el Campo de Marte, un parque donde arde una llama eterna y hay un monumento de guerra muy visitado por las parejas el día de su boda. Levante la mirada y verá las coloridas cúpulas bulbiformes de la Iglesia del Salvador en Sangre Derramada (Plaza Konyushennaya; 7-812-315-1636). Los niños que visitan Europa suelen exclamar: ‘‘¡No, otra iglesia no!’’, pero en este caso, les será difícil resistir el atractivo de esta estructura multicolor –mis hijos dijeron que les recordaba el castillo del Rey Caramelo en el juego Tierra de Dulces.
7 p. m.
3) ¡Vengan todos!
Sí, verá osos rusos en el Circo de San Petersburgo (3 Fontanka; 7-812-314-8478), albergado en un edificio de piedra con domos rojos inaugurado en 1877. Pero eso no es todo: el circo monta espectaculares exhibiciones con tigres, leones, erizos y avestruces, además de acróbatas que parecen desdeñar las redes y payasos cuyas bobadas pueden entenderse en cualquier idioma. Si viaja sin niños y desea expandir su cultura, deténgase en alguna de las numerosas taquillas dispersas por la ciudad y compre entradas para el ballet o la ópera de esa noche en el histórico teatro Mariinsky (1 Plaza Teatralnaya; 7-812-326-4141), hogar de lo que antes se conocía como Kirov.
9:30 p. m.
4) ¿Queso fundido para cenar?
Si todavía conserva las imágenes de la escasez culinaria soviética, prepárese para una sorpresa –no sólo por la cantidad y calidad de los restaurantes, sino también por la diversidad. La comida de la antigua república soviética de Georgia, con su mezcla de sabores eslavos, medio orientales y mediterráneos, es de lo más popular y uno de los lugares más apropiados y económicos para degustarla es el restaurante familiar Khinkalnaya-Khachapurnaya (8 Calle Borovaya; 7-218-575-6836). Ordene las brochetas de cordero, llamadas shashlik, y la berenjena con nueces. Sus hijos disfrutarán el khachapuri, platillo nacional georgiano parecido a un emparedado de queso a la parrilla estilo gourmet. El personal habla muy poco inglés, pero siempre tiene a mano una carta en esa lengua.
Sábado
9:30 a. m.
5) En aerodeslizador hasta las fuentes
Ahora demos un vistazo a las glorias o depravaciones (depende del punto de vista) de los zares. Para la realeza francesa era Versalles; para los rusos, Peterhof (2 Razvodanya; 7-218-420-0073), complejo de palacios y jardines del siglo XVIII, al oeste del centro de la ciudad. El predio es famoso por sus fuentes, que funcionan de mayo a octubre. Aborde un aerodeslizador en el atracadero del río Neva y no olvide llevar trajes de baño para sus hijos. Mientras usted recorre los edificios y jardines, los chicos podrán participar de una tradición de Peterhof: chapotear en las ‘‘fuentes de truco’’ y caminar en las piedras ‘‘mágicas’’ hasta encontrar las que supuestamente hacen brotar el agua. Los adultos seguramente descubrirán el secreto del truco, pero mi esposa dijo que si arruinaba la diversión, me pediría el divorcio.
2 p. m.
6) Sí, ese museo
Quizá ha oído hablar del lindo museo que está cerca del atracadero del aerodeslizador y, por supuesto, podría pasar las 36 horas en el Hermitage (34 Dvortsovaya Naberezhnaya; 7-812-710-9625) y quedar con la sensación de haberse perdido de muchas cosas. Pero aun unas cuantas horas le dejarán un delicioso sabor de boca. Empiece por el Palacio de Invierno, uno de los edificios principales donde se encuentran las antiguas habitaciones reales con sus tronos y magníficos labrados en oro, tan cautivadores como las obras de arte. Parece algo salido de un cuento de hadas, razón por la cual los niños tienden a portarse mejor en el Hermitage que en otros museos. Muchos de mis amigos rusos afirman que su sección favorita es el Salón de Pabellones del Pequeño Hermitage, con sus mosaicos y el fantasmagórico Reloj Pavo Real de la colección de Catalina la Grande. Los aficionados a la historia bélica no pueden perderse la Galería de la Guerra de 1812, decorada con retratos de los héroes de aquella singular victoria sobre Napoleón.
6 p. m.
7) Una muy grande catedral
La Catedral de San Isaac (Plaza Isaakievskaya; 7-812-315-9732) se levanta muy cerca de allí y, aunque sin duda le impresionarán su enormidad y fastuoso interior, aproveche para subir a la cima y contemplar vistas panorámicas de la ciudad. Luego, camine unas cuadras hasta el bulevar principal de la ciudad, Nevsky Prospekt. ‘‘Nada es mejor que Nevsky Prospekt’’, escribió Nikolai Gogol, autor del siglo XIX y residente de San Petersburgo. Pronto comprenderá la razón: caminará entre elegantes palacios, románticos canales y multitudes de elegantes señoras con zapatos de tacón muy alto: todo ello, indicio de la nueva cultura de riqueza de la ciudad.
8:30 p. m.
Viejas recetas familiares
Bajo el régimen comunista, los rusos a menudo hojeaban con anhelo y resentimiento el libro de cocina más famoso de su país: Un regalo para las jóvenes amas de casa, de Elena Molokhovets, publicado originalmente en 1861 y que, durante un tiempo, fue tan popular como El gusto de cocinar en Estados Unidos. El motivo es que no tenían manera de reunir todos los ingredientes –ganso, res, cangrejo, trufas– que requerían algunas de las elaboradas recetas. Pero ahora, uno de los mejores restaurantes de la ciudad, Molokhovets’ Dream (10 Calle Radishcheva; 7-812-579-0073), ofrece platillos inspirados en el célebre recetario. Ordene las entradas rústicas de carne, sobre todo el venado con hongos y salsa de arándanos rojos, o el cordero con romero y ajo. El salón comedor es encantador y el servicio muy íntimo, con sólo unas cuantas mesas, pero suficiente espacio para un pianista.
Medianoche
9) Aventura marítima
Es medianoche y han apagado las luces. ¿Qué mejor momento para navegar? Olvídese de los tediosos recorridos en autobús y aborde un barco para recorrer Nevsky Prospekt hasta la intersección con los canales Fontanka o Moika y explore la ciudad sobre el agua. Si programa el paseo correctamente, podrá presenciar la apertura nocturna de los puentes para permitir el paso de los altos barcos mercantes.
Domingo
10) Miel y canela
Rusia fue un imperio. Podrá revivir algo de su historia en el mercado Kuznechny (3 Kuznechny Pereulok; 7-812-312-4161), con una abundancia de frutas, verduras y especias de antiguas colonias en Asia Central y la región del Cáucaso. Con una visita quedará convencido de que las carencias pasadas son cosa del ayer y, una vez que pruebe la miel fresca directamente del panal o de las barricas, le resultará difícil conformarse con la cosa embotellada que venden en todas partes.
11 a. m.
11) Este museo es divertido
El Museo Ruso (4 Calle Inzhenernaya; 7-812-585-4248) es quizá el compañero menos famoso del Hermitage, pero posee abundantes encantos propios. La palaciega colección de arte ruso abarca desde iconos religiosos medievales hasta obras vanguardistas de Kandinsky y Malevich. Si los niños se ponen inquietos –¡Ay, otro museo de arte!– llévelos al edificio contiguo, que alberga el Museo de Etnografía (4/1 Calle Inzhenernaya; 7-812-570-5709) donde, los domingos por la mañana, pueden aprender artesanías rusas tradicionales, como alfarería, tejido y fabricación de muñecas en talleres impartidos por artistas rusos.
1 p. m.
12) Panqueques para almorzar
Los blini, delgados panqueques con relleno dulce o salado, son uno de los platillos más populares de Rusia, además de ser una comida rápida incomparable: baratos, preparados a la vista y sin freír (aunque con bastantes calorías). Teremonk, una institución de San Petersburgo, tiene quioscos de blinis en toda la ciudad y encontrará uno cerca del Museo Ruso, frente al número 29 de la calle Italianskaya. Deje espacio para el postre. Un blini de chocolate es el final más dulce que pueda haber para su visita.
Información rápida
La mayoría de los turistas requiere de visa.
Los hoteles de lujo ofrecen la calidad (y los precios) de Europa Occidental, como el Grand Europe (1/7 Calle Mikhailovskaya; 7-812-329-6000), el Astoria (39 Bolshaya Morskaya; 7-812-494-5757) y el Kempinski (22 Moika; 7-812-335-9111).
Menos costosos, aunque muy adecuados, son los hoteles Petro Palace (14 Calla Malaya Morskaya; 7-812-571-3006) y Pushka Inn (14 Moika; 7-812-312-0913).
(Fuente: Way to Go, The New York Times)





La reseña me parecio muy bien escrita aunque le hubiera agregado ciertos detalles, tales como fotografias. Pienso que la gente de hoy tien una idea equivocada sobre Rusia, pues algunos siguen pensando que este país conserva el comunismo, y pienso que deberían arriesgarse a conocer este país tan interesante.