Brooklyn

Escrito por: Cindy Price el 24 de Septiembre de 2007 | 9:30 am
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Imagen de Jorge Colombo

De paseo por Brooklyn: ¿Poco atractivo? Espere y verá.

Quienes visitan la sección Williamsburg de Brooklyn suelen ir directamente a la Avenida Bedford: opción evidente por tratarse de una vía pública repleta de tiendas y cafeterías, y escenario del desfile cada vez más congestionado de residentes deseosos de establecer tendencias. Sin embargo, los que buscan el espíritu que dio popularidad al barrio desde hace una década tienen que aventurarse un poco más, hasta Grand Street, donde una atractiva combinación de restaurantes antiguos y nuevos, galerías experimentales y boutiques femeninas han creado un ambiente más relajado para disfrutar de un sábado.

Por supuesto, el trabajo no ha terminado: las calles siguen desfiguradas con graffiti y, de vez en cuando, aparece un zapato deportivo colgando de un cable de luz. No obstante, eso mismo es lo que permite la supervivencia de negocios que ofrecen precios accesibles.

Tomemos el caso de Pop (310 Grand St. , 718-486-6001), encantadora tiendita que vende coloridos vestidos y playeras estampadas junto a diseñadores de precios moderados tales como 55 DSL, Free People, Split y Heavy Rotation. Es una grata alternativa a las nuevas y elegantes boutiques de la Avenida Bedford, dirigidas a las clases más aburguesadas de Williamsburg.

A una cuadra de distancia, Armoire (núm. 344, 718-486-7770) rinde homenaje a la elite, pero lo hace con estilo. Los domingos por la tarde, esta pulcra y moderna boutique sirve mimosas frías a la flor y nata local que va a manosear exquisitos vestidos de seda de prestigiosos diseñadores, tales como Vena Cava. El escaparate, como una invitación a los residentes menos pudientes del barrio, promueve en un anuncio un plan de compras a plazos.

Un poco más adelante, CeleBritAy (núm. 358, 718-384-0914) es una acogedora tienda de productos para baño y cuerpo de Luz Santiago, bióloga y química que combina humectantes con ingredientes exóticos, tales como aceites de Tamanú y baobab. Si quiere regalarse un lujo, adquiera la loción corporal de Seabuckthorn Berry (también conocida como ‘‘fruta sagrada del Himalaya’’), con 12 meses de añejamiento.

No debe sorprenderle que las tiendas de artículos para el hogar tengan un giro artístico. La linda Choplet (núm. 238, 718-302-6036) ofrece jarrones de cerámica y azulejos de artesanos locales. Si le interesa aprender esta manualidad, tome alguna de las clases de alfarería que imparten en un estudio situado detrás de la tienda.

Chopin Chemists (núm. 189, 718-384-5900) parece una antigua farmacia, pero vende velas de diseñadores como Paddywax y Voluspa, mientras que Mine (núm. 17, 718-963-1184; www.minemetalart.com) tiene camas de hierro forjado en estilo gótico diseñadas por la artista neoyorquina Kristina Kozak.

El barrio abunda en galerías, y Grand Street tiene algunas interesantes. Como muchas de sus vecinas, Parker’s Box (núm. 193, 718-388-2882) es un sencillo establecimiento de paredes blancas, donde podrá admirar una caja de pollo frito con una maceta de plástico que se asoma desde el interior.

¿Necesita un refrigerio de mediodía? Ordene un café helado en Atlas (116 Havemeyer St., 718-782-7470), soleada cafetería muy popular entre usuarios de laptops. Menos conocida y mejor ambientada para perder algunas horas en el ciberespacio es Mykonos (253 Grand St., 718-302-3006), con su adorable decoración de ‘‘salón de té’’ y apacible patio interior. Al caer la noche, las calles se iluminan con las luces de restaurantes y bares. El más encantador de todos es Aurora (núm. 70, 718-388-5100), rústico restaurante italiano que prepara increíbles pastas caseras, como ravioles de mozzarella de búfalo y tagliatelle al azafrán con camarones de roca. Luego, pase por Iona (núm. 180, 718-384-5008) para disfrutar de una pinta de Weihenstephan Weiss.

Aunque es imposible verlo desde afuera, el Maracuja Bar and Grill (núm. 279, 718-302-9023) tiene un hermoso jardincito parecido a un cuento de hadas que, en fines de semana, permanece abierto hasta la 1 a. m. Es uno de los últimos baluartes de paz en una calle donde los bares se vuelven cada vez más bulliciosos al caer la noche, así que, disfrútelo mientras pueda.

(Fuente Way to Go, The New York Times)

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