Frankfurt
Fotografía de Richard Harbus Foto: The New York Times
Fuente: The New York Times
36 horas en Frankfurt
Frankfurt ya no sueña con sustituir a Londres como capital financiera de Europa, ambición que abrigó desde los años noventa y que se hizo pedazos al chocar de frente con la realidad del siglo XXI. Por supuesto que abundan los Porsche y los banqueros en elegantes trajes a rayas, pero desposeída de sus aspiraciones de ‘‘amo del universo’’, la ciudad ha redescubierto su antiguo encanto y da buena acogida a los visitantes con su riqueza en atractivos de gran ciudad. Sus museos son los mejores de Alemania (después de Berlín) y su ópera y ballet son de primera. La población de Frankfurt es la más internacional del país, con docenas de nacionalidades que incluyen un enorme contingente turco. No obstante, los imponentes rascacielos junto al río Meno (Main, en alemán) todavía justifican el ridículo apelativo de Mainhattan –recordatorio de que las altas finanzas siguen presentes.
Viernes
3 p. m.
1) Encanto copiado
Adéntrese en el ambiente de Viejo Mundo con un paseo por Romerberg, núcleo de lo que fue el barrio medieval más grande de Alemania. Las casas, con muchos elementos de madera, son perfectas: como cabe esperar de la meticulosa reconstrucción y restauración que siguió a la Segunda Guerra Mundial. Cerca de allí encontrará numerosos museos y galerías de moderna austeridad, cuyo efecto es deliberadamente contradictorio. Deténgase a tomar una cerveza bien fría en Haus Wertheym (Fahrtor 1, 49-69-281-432), síntesis de la tradicional cervecería alemana: mal servicio y tarros cerveceros colgados del techo.
4:30 p. m.
2) Kilómetro de museos
Siete de los mejores museos de Frankfurt se alinean de manera conveniente sobre el margen sur del Meno, en una elegante avenida arbolada y accesible desde la ribera norte a través de un par de puentes peatonales. Si le interesan los trabajos de Mies van der Rohe o Stanley Kubrick, haga una escala en el Deutsches Architekturmuseum (Schaumainkai 43; 49-69-212-388-44) o el Deutsches Filmmuseum (Schaumainkai 41; 49-69-961-222-0), pero reserve suficiente tiempo para el Stadel-Museum (Durerstrasse 2; 49-69-605-098-200), una de las mejores galerías de Alemania, donde encontrará obras de Botticelli, Durero y Holbein.
8 p. m.
3) Cena entre obras maestras
Frankfurt es sinónimo de salchichas, pero cuando los habitantes salen a cenar, buscan cualquier cosa menos la comida alemana. Establecimientos como las trattorias, los restaurantes hindúes y tai, tienen buena representación. Una de las opciones más encantadoras es Holbein’s, en el patio del Stadel (acceso desde Holbeinstrasse 1; 49-69-660-566-66). Con sus altísimas paredes de cristal y elegante decoración, es un alhajero contemporáneo entre pinturas de viejos maestros. Pruebe la bebida Holbein’s-Freshness, combinación de té kombucha y prosecco en las rocas, y luego atibórrese con un filete miñón argentino y langosta canadiense a la parrilla con espuma de vainilla.
10 p. m.
4) Las noches de Sachsenhausen
La margen izquierda de Frankfurt, conocida como Sachsenhausen, es un barrio de lo más atractivo, con calles empedradas y bordeadas de tabernas donde sirven un vino de manzana llamado Ebbelwoi. Es una bebida que hay que saber apreciar, de modo que muy pocas ciudades alemanas se disputan el privilegio de auspiciar el agrio brebaje a base de jugo de manzana fermentado y servido en tarros vidriados conocidos como Bembel. La bulliciosa taberna de Adolf Wagner (Schwizer Strasse 71, 49-69-61-25-65) es el mejor sitio para degustarla. No se deje intimidar por la algarabía de los parroquianos: a diferencia de las cervezas de más fácil digestión, el vino de manzana no propicia parrandas muy prolongadas.
Sábado
10 a. m.
5) Crucero por el Meno
Frankfurt es una de las pocas ciudades europeas definidas por su perfil urbano, por lo que no vaya a dejar de admirarlo desde la cubierta del Goethe o de alguno de los otros barcos (Mainkai 36; 49-69-133-837-0) que zarpan cada hora desde la ribera norte y ofrecen excursiones de 50 o 100 minutos. Las dos torres más altas de Frankfurt (Messeturm de Helmut Jahn, con su cúspide piramidal y la angulosa Commerzbank de Norman Foster) sirven de ancla a un bosque urbano que domina la cercana Kaiserdom, iglesia gótica donde coronaban a los emperadores del Sacro Imperio Romano. El recorrido pasa frente al Grossmarkthalle, un abandonado mercado de mayoreo que pronto formará parte de la nueva sede del Banco Central Europeo.
Mediodía
6) De Gross A Klein
De céntrica ubicación, el Kleinmarkthalle (Hasengasse 5-7), hermano menor del mercado de mayoreo, cobra vida todos los sábados. Los residentes se dan cita en el edificio techado de dos pisos para comprar pescado fresco, queso, pan, aceite de oliva y (por supuesto) las infaltables salchichas repletas de colesterol. De allí, puede caminar al distrito de menudeo, con su completa gama de boutiques de diseñador en Goethestrasse, entre ellas, las ópticas de Mercedes-Benz y Rainer Brenner (Goethestrasse 24; 49-69-299-908-0). Si las compras le dan hambre, diríjase a la vecina Fressgasse (literalmente: calle de comida), donde su primera escala debe ser Zarges (Kalbacher Gasse 10), una costosa charcutería, pero fuera de este mundo. Ordene un wind Beutel, ligerísimo pastelillo relleno de crema con fresas y luego vaya a probar el helado de mango de Australian Homemade (Grosse Bockenheimer Strasse 44; 49-69-920-203-55).
3 p. m.
7) Selva urbana
Aunque afamada por sus construcciones de acero y concreto, Frankfurt tiene un magnífico jardín botánico. Acunado en el corazón del elegante Westend, el Palmengarten (Siesmayerstrasse 61; 49-69-212-333-91) ofrece más de 20 hectáreas de árboles tropicales, orquídeas y helechos, muchos de los cuales forman parte de invernaderos como el Tropicarium, el cual cobija una selva tropical en miniatura. Mientras los niños pasean en un tren que serpentea entre lagos y jardines, los adultos pueden disfrutar de los conciertos de jazz que se organizan en agosto o relajarse con un delicioso almuerzo en el Café Siesmayer, a orillas de los invernaderos.
5 p. m.
Intereses literarios
La Feria del Libro de Frankfurt, la reunión de editores y agentes literarios más grande del mundo, se celebra a principios de octubre. Sin embargo, el resto del año la literatura goza de un elegante hogar en Literaturhaus (Schone Aussicht 2; 49-69-756-184-0), club instalado en una renovada biblioteca del siglo XIX, en la ribera norte, donde llevan una apretada agenda de presentaciones de libros, lecturas y conferencias (casi siempre en alemán) a cargo de escritores como Mario Vargas Llosa y Amos Oz. Ordene café o una copa de vino en el Paris’ Bar Cafe (dependencia del club), o bien pida que le sirvan alguno de los eclécticos platillos (a precios razonables), como halibut rehogado con risotto al limón y brotes de maíz.
8 p. m.
9) Cena en la cama
Hace tres años, el chef austriaco Mario Lohninger estremeció el ámbito culinario de la ciudad con la fundación de Silk, donde los comensales comen reclinados en blancos camastros de piel y rodeados de diáfanos cortinajes (Carl-Benz-Strasse 21), como en una Roma antigua versión ‘‘2001: Odisea del espacio’’: impresión que refuerza la recepción en la puerta, a cargo de un elegante caballero de más de dos metros de estatura vestido con largos ropajes. Lohninger, quien ha cocinado en el Guy Savoy de París y el Danube de Nueva York, ofrece una sofisticada carta fija de 10 platillos.
Medianoche
10) Envueltos en capullos
La tarifa de los platillos de Silk no sólo cubren los gastos de la cena, sino también el costo de un brazalete de plástico que confiere privilegios de entrada a uno de los centros nocturnos más populares de Frankfurt, Cocoon Club, el cual comparte el espacio de Silk en una bodega al este de Frankfurt y es administrado por Sven Vath, DJ especializado en música tecno. La acción de fin de semana comienza a las 9 p. m. y termina hacia las 6 a. m. Está dirigida a la población joven y ágil, además de los inevitables intrusos más maduritos.
Domingo
11 a. m.
11) Un último estallido cultural
Como muchas otras cosas, el hogar original de Goethe quedó destruido durante la guerra. Sin embargo, la reconstrucción llevada a cabo durante los años cincuenta en Grosser Hirschgraben 23-25 (49-69-138-80-0) permite evocar los primeros años de su vida. Goethe fue hijo de una familia adinerada de Frankfurt que luego abandonó su ciudad natal. Unas cuadras al este se encuentran el Museo de Arte Moderno (Domstrasse 10; 49-69-138-80-0), edificio con forma de cuña conocido como ‘‘la rebanada de pastel’’ y su vecino, el Schirn Kunsthalle (Romerberg; 49-69-299-882-0), museo íntimo y poco frecuentado que le dejará con la sensación de haber descubierto uno de los secretos de esta ciudad repleta de hallazgos inesperados.
Información turística
Los taxis en el aeropuerto abundan, pero el S-Bahn hasta la estación central de trenes cuesta apenas unos euros. Asimismo, el transporte público es económico y eficiente.
Los hoteles varían mucho en precio y disponibilidad. Consulte tarifas de fin de semana para encontrar buenas ofertas. El hotel Turm (Eschersheimer Landstrasse 20; 49-69-15-40-50), cerca del centro de la ciudad, tiene precios bastante accesibles.
Una opción más elegante es el Radisson SAS, nuevo hotel de 428 habitaciones que parece un disco vertical gigantesco (Franklinstrasse 65; 49-69-770-155-0).
El mejor de todos es el Steigenberger Frankfurter Hof (Am Kaiserplatz; 49-69-215-02), palaciego hotel de 321 habitaciones y suites, que fue renovado hace poco.




