Conservación, octubre de 2007
Fotografía de Nick Kelsh
Velocidad teutona
La libertad de conducir rápidamente es un derecho inalienable en Alemania –al menos en los tramos de autopista que carecen de señalamientos de límite de velocidad–. Los conductores protestaron el año pasado cuando un funcionario de la Unión Europea sugirió que este país redujera la emisión de gases de efecto invernadero con la imposición de un límite de alrededor de 120 km/h en la carretera.
Cuanto más combustible queme un automóvil, mayor es la producción de CO2. Todos los coches tienen una velocidad de máxima eficiencia que permite recorrer la mayor distancia por unidad de energía gastada. Según David L. Greene, miembro del Centro Nacional de Investigación del Transporte de Tennessee, ‘‘deben existir pocos vehículos con una velocidad óptima superior a 115 km/h’’. Así que, imponer un límite de velocidad quizá no sea de gran ayuda: en la actualidad, se circula por esas autopistas a 130 km/h en promedio.




