El espacio: la siguiente generación

Escrito por: Guy Gugliotta el 01 de Octubre de 2007 | 8:01 am
Etiquetas: Ninguna

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Fotografía de National Geographic

La nueva carrera espacial

La era espacial empezó el 4 de octubre de 1957.
Esa fresca noche, el Sputnik, una esfera de aluminio de 84 kg colocada en la nariz de un misil balístico R-7, se elevó al cielo desde su plataforma de lanzamiento, ubicada cerca del desierto Kyzyl Kum, a unos 160 km del Mar de Aral, para convertirse en el primer objeto fabricado por el ser humano en orbitar la Tierra. Así daba inicio una época de exploración y descubrimiento como ninguna otra en la historia. Los seres humanos llegarían a girar alrededor de la Tierra, flotarían en el espacio y, de manera espectacular, caminarían sobre la Luna.

Apenas 15 años después, esa época vio su fin tras la última misión Apolo a la Luna en diciembre de 1972. El transbordador espacial, considerado una maravilla tecnológica cuando debutó en 1981, ha demostrado ser frágil, costoso e inseguro. Y como sólo puede volar en una órbita baja alrededor de la Tierra, ha transformado la exploración espacial en una serie de cruceros de alta tecnología que no van a ninguna parte. Cuando el Columbia se desintegró en el cielo de Texas en su reingreso a la atmósfera en 2003, matando a los siete astronautas que llevaba, la comunidad científica condenó la falta de objetivos del programa de vuelos espaciales tripulados.

En respuesta, el presidente George W. Bush esbozó una nueva ‘‘Visión para la exploración espacial’’: regresar a los astronautas estadounidenses a la Luna para el año 2020 y posteriormente enviarlos a Marte. Estados Unidos ya ha ordenado la fabricación de nuevos cohetes, están construyendo una moderna nave espacial, hacen planes para una base lunar y, no obstante que ya no hay el entusiasmo de antaño, tratan de recapturar la sensación de urgencia y aventura que impulsó la primera incursión en el espacio.

El cohete R-7 que lanzó al Sputnik fue una maravilla tecnológica y un reto enorme para Occidente. Los científicos soviéticos, bajo el mando del legendario pionero en diseño de cohetes Sergei Korolev, no sólo habían desarrollado uno capaz de lanzar armas nucleares a territorio estadounidense, también habían abierto el camino para llegar a la Luna y más allá.

Un mes más tarde, los soviéticos lanzaron el Sputnik 2, de 508 kg, seis veces más pesado que su predecesor, con la perrita Laika a bordo. Laika duró apenas unas cuantas horas en la nave sobrecalentada, pero los rusos dejaron algo muy en claro: si eran capaces de poner un perro en órbita, podían enviar a un ser humano. Wernher von Braun, el científico con pasado nazi llevado a los Estados Unidos y quien construyó el cohete Saturno V para las misiones Apolo a la Luna, le rogó a Neil McElroy, el secretario de defensa entrante: ‘‘Por el amor de Dios, déjenos libres para competir con los rusos’’.

En los años siguientes, tanto EUA como la Unión Soviética desarrollaron sus propias tecnologías, pero enfrentaban los mismos retos básicos. La física del despegue era, y sigue siendo, inmutable. Un objeto lanzado al espacio tiene que alcanzar una velocidad de entre 27 000 y 29 000 km/h para alcanzar una órbita baja alrededor de la Tierra. Para escapar totalmente de la gravedad terrestre y volar a otro lado, una nave espacial debe viajar a 40 000 km/h. Cuanto más pesada sea la carga total, más potente debe ser el cohete, y en esto los soviéticos, con el R-7, tenían una enorme ventaja. Cuatro meses después del Sputnik, Estados Unidos logró poner en órbita su primer satélite, el Explorer 1, de 14 kg, pero a finales del año, los soviéticos habían lanzado el Sputnik 3, que pesaba una tonelada y media.

La rivalidad subsiguiente produjo un desfile de logros espectaculares, con sus respectivos ídolos. En 1961, el cosmonauta soviético Yuri Gagarin, de 27 años de edad, se convirtió en el primer hombre en viajar al espacio; orbitó una vez la Tierra y aterrizó suavemente con su paracaídas en un sembradío. Al año siguiente, el ex infante de marina y piloto de combate John Glenn se convirtió en el primer estadounidense en orbitar la Tierra.

En 1963 llegó la primera mujer al espacio, la trabajadora textil soviética Valentina Tereshkova. El cosmonauta Alexei Leonov realizó la primera caminata espacial en 1965 y, en 1966, los astronautas Neil Armstrong y Dave Scott llevaron a cabo la primera maniobra de acoplamiento en el espacio.

Instados por la promesa que el presidente John F. Kennedy hizo en 1961 de poner a un hombre en la Luna “antes de terminar la década”, Von Braun, de la NASA, y Korolev, de la URSS, aceleraron el paso por medio de un régimen de pruebas de vuelo cada vez más complejas y misiones orbitales que culminaron en la construcción de dos cohetes lunares gigantes, el Saturno V, de Estados Unidos, y el soviético N-1, cada uno con capacidad de llevar muchas toneladas al espacio.

Pero la tragedia rondaba a ambos programas. El 27 de enero de 1967, en el Centro Espacial Kennedy, un corto circuito provocó el incendio de una de las cápsulas espaciales Apolo durante una práctica y los astronautas Gus Grissom, Ed White y Roger Chaffee perdieron la vida.

El programa de la Unión Soviética ya estaba en problemas. Korolev murió en 1966 y los esfuerzos de esta nación por llegar a la Luna fueron menguando hacia finales de la década. Los estadounidenses se recuperaron, rediseñaron la nave Apolo que había fallado y lanzaron el primer vuelo tripulado en el gigantesco Saturno V de Von Braun el 21 de diciembre de 1968. Los soviéticos, con la esperanza de permanecer en la carrera, lanzaron el N-1 en su segundo vuelo de prueba la tarde del 3 de julio de 1969. Apenas se había elevado unos 200 metros de la plataforma, cuando una pieza de metal se soltó y segundos después el monstruo de más de 2 800 toneladas cayó a tierra con todo su combustible y explotó en una gigantesca bola de fuego que destruyó el complejo de lanzamiento y las ambiciones lunares soviéticas. El 20 de julio de 1969, 17 días después, el Saturno V llevó a Michael Collins, Neil Armstrong y Buzz Aldrin a la Luna. El entusiasmo en los Estados Unidos llegó a su apogeo.

Tres años después, la era dorada había terminado. En Estados Unidos, como consecuencia de las fuertes presiones económicas derivadas de la guerra de Vietnam, se abandonó el proyecto de la Luna para construir el transbordador espacial y, posteriormente, la Estación Espacial Internacional. Los soviéticos, agobiados por problemas financieros y rivalidades, dejaron de lado la Luna y se concentraron en los vuelos espaciales de larga duración en los laboratorios en órbita, primero el Salyut y después el Mir.

El interés del público por los vuelos espaciales disminuyó. La presión política empezó a desvanecerse con la relajación en las tensiones internacionales y después con la caída de la URSS. Aunque tal vez la decepción del público se debió sobre todo a que la osadía tecnológica ya no era la de antaño. Los viajes espaciales, quizá la más visionaria de las empresas humanas, hoy siguen heredando la mayor parte de su encanto de las hazañas que se consumaron hace 35 años.

Dentro de la órbita baja de la Tierra, lo más atractivo que hacían los astronautas eran las caminatas espaciales, cuya novedad pronto se desgastó. Algunas de las más recientes, que requieren malabarismos de los astronautas con toneladas de componentes para ensamblar la Estación Espacial, son tanto o más difíciles que cualquiera que jamás se haya intentado, pero los detalles de esta misteriosa habilidad no se alcanzan a percibir.

La antorcha de la novedad pasó a los robots. Las misiones no tripuladas demostraron su valor con las primeras sondas. Un buen ejemplo es la sonda soviética Venera que, en 1975, descendió hacia la superficie de Venus a través de nubes de ácido sulfúrico, donde resistió temperaturas de 482 °C y presiones equivalentes a 90 atmósferas terrestres para transmitir las primeras imágenes de la superficie de otro planeta. El Voyager 1 de la NASA, lanzado en 1977 y que aún transmite desde la frontera del espacio interestelar, pasó junto a Saturno y dio la vuelta el 14 de febrero de 1990 para tomar una última fotografía: el primer retrato de familia del sistema solar obtenido desde afuera.

En años recientes se han alcanzado muchos otros triunfos, entre ellos, los robots Spirit y Opportunity, que han recorrido la superficie de Marte desde 2004; la misión Cassini, que actualmente orbita Saturno y sus lunas, y Deep Impact, que colocó un proyectil de 372 kg en la trayectoria de un cometa en 2005 y después analizó el cráter resultante y el penacho de escombros que se desprendió para determinar su composición. Los observatorios en órbita, el primero de los cuales fue el telescopio espacial Hubble, nos han brindado una cascada interminable de asombrosas imágenes del cosmos.

Pese a sus vicisitudes, la exploración del espacio en naves tripuladas aún atrapa con fuerza la imaginación de las personas.

Pero tardaremos algunos años en saber si la perdurable fascinación de la humanidad por el espacio producirá otra aventura tan magnífica como la que empezó hace medio siglo. El nuevo esfuerzo por llegar a la Luna y a Marte ha sido semejante a una bocanada de aire fresco, pero también existe el peligro real de que el proyecto se esfume en unos cuantos años. Sin una carrera espacial como la de la Guerra Fría, que avive el fuego de la competitividad, la urgencia ha disminuido, al igual que el dinero.

Según algunos informes, la primera parte del nuevo proyecto –llegar a la Luna y construir una base permanente ahí–, puede hacerse por la relativamente modesta cantidad de 217 000 millones de dólares distribuidos en 20 años.

Vivir en la Luna también requerirá de saltos tecnológicos que no se contemplaron durante las misiones Apolo. Los astronautas deberán sobrevivir a una prolongada exposición a la radiación letal y construir un campamento lunar –quizá a partir de módulos de combustible vacíos– que soporten temperaturas que oscilan entre -151 °C y 115 °C. Sus trajes espaciales deberán ser fabricados para que los protejan de los efectos abrasivos del polvo lunar, esa mezcla microscópica de vidrio dentado y roca que casi inmovilizó las articulaciones de los trajes espaciales Apolo tras sólo tres días de caminatas sobre la superficie de la Luna. Los nuevos exploradores lunares deberán aprender a extraer oxígeno del polvo que se pueda utilizar como combustible y aire para respirar, y agua necesaria para beber, así como protegerse de la radiación. Marte es un proyecto para la siguiente generación, o la que le siga.

La NASA ha denominado a la nueva misión espacial Constelación y ya ordenó la construcción de una nueva nave, una cápsula similar a la de la década de los sesenta, llamada Orión, la cual fue descrita por el administrador de la NASA, Michael D. Griffin, en 2005, como el “Apolo con esteroides”. Con una versión mejorada de un cohete acelerador de combustible sólido llamado Ares I, Orión llevará a una tripulación de seis a la estación espacial y después a un grupo de cuatro a la Luna. La NASA también planea enviar un cohete de carga mucho más grande, el Ares V, que podrá poner en órbita el cohete acelerador, un dispositivo para alunizar y otras piezas necesarias para una expedición a la Luna.

Los primeros viajes de Constelación a la Luna, que quizá empezarían en 2018, constituirán salidas de reconocimiento para un puesto de avanzada que se planea construir en el polo sur lunar. Seguirán misiones más largas. Los astronautas utilizarán la base para explorar la Luna y para desarrollar y poner a prueba estrategias de supervivencia y la tecnología necesarias para las misiones más ambiciosas a Marte.

Mike Griffin, un ingeniero aeroespacial con experiencia previa en la NASA, en el Departamento de Defensa y en la industria aeroespacial privada, es el cerebro detrás de la planeación del programa Luna-Marte. Ha reordenado de manera drástica las prioridades de la NASA para darle a esta iniciativa probabilidades de éxito. Aunque elogió el transbordador describiéndolo como un “asombroso avance en capacidad y tecnología”, en realidad nunca le gustó el programa. Los orbitadores que quedan, el Discovery, el Atlantis y el Endeavour, serán retirados a finales de 2010, en cuanto terminen de llevar componentes a la estación espacial, que ya tiene terminadas casi dos terceras partes.

A Griffin le gustaría que, cuando la era del transbordador concluya, la NASA deje de lado los proyectos de órbita cercana a la Tierra para poder concentrar sus esfuerzos en la Luna. Aunque Orión podrá transportar las provisiones y a los astronautas entre la Tierra y la estación espacial, Griffin prefiere que las empresas privadas construyan un cohete ordinario para que realice esa labor. La NASA ha pagado más de 500 millones de dólares para ayudar a las compañías Space Exploration Technologies, propiedad del fundador de PayPal, Elon Musk, y Rocketplane-Kistler a que desarrollen y fabriquen el nuevo vehículo.

La posibilidad de que algún día la industria privada tenga cohetes y naves espaciales listos para quien quiera comprarlos era impensable durante la carrera espacial de la Guerra Fría. Pero el “nuevo espacio” empieza a surgir como una industria seria que vincula el conocimiento de ingenieros innovadores con el dinero y la perspicacia de los multimillonarios que han obtenido sus fortunas con su propio esfuerzo. Burt Rutan, el excéntrico ingeniero aeroespacial, diseñó y construyó el SpaceShipOne. Después hizo que sus astronautas lo volaran dos veces en dos semanas en el espacio suborbital; así ganó los 10 millones de dólares ofrecidos por la fundación sin fines de lucro X Prize con el objeto de promover el desarrollo de vuelos espaciales de bajo costo. El socio de Rutan en esta empresa fue Paul Allen, cofundador de Microsoft. Ahora, Rutan se ha asociado con Sir Richard Branson, de Virgin Galactic, para desarrollar el SpaceShipTwo como un vehículo turístico que llevará a seis pasajeros al espacio y los regresará en seguida a la Tierra, con un precio inicial de 200 000 dólares por persona.

Además de los cohetes, el nuevo espacio también requerirá plataformas de lanzamiento y destinos. A principios de este año, el estado de Nuevo México introdujo un nuevo impuesto a las ventas para fundar el Spaceport America, un proyecto de 200 millones de dólares que se construirá en el desierto cerca del pueblo Truth or Consequences. Y en las afueras de Las Vegas, el magnate hotelero Robert Bigelow diseña y construye estaciones espaciales inflables. En tierra parecen grandes paraguas sin abrir, de tela suave pero duradera que envuelve un centro rígido. En el espacio, la tela se infla para formar secciones. En el centro se almacenan los instrumentos, los sistemas que permiten la vida en la estación y las provisiones. Una versión pequeña no tripulada, que recibió el nombre de Génesis I, se abrió como una flor a 557 km sobre la superficie de la Tierra en julio de 2006 y ha operado sin falla desde entonces. Bigelow lanzó con éxito un segundo prototipo el pasado junio y se ha propuesto poner en órbita un módulo de tres personas en 2010 y ofrecer programas de entrenamiento para astronautas en 2012. Su meta es arrendar estos módulos para que se usen como hoteles, laboratorios o estudios cinematográficos.

En Rusia, sin embargo, es el Estado el que busca obtener ganancias del espacio. En 2001, la agencia espacial rusa Roskosmos inició un programa turístico poniendo en órbita al multimillonario estadounidense Dennis Tito en una cápsula Soyuz, que lo llevó de visita a la estación espacial. Charles Simonyi, desarrollador de software, se convirtió en el quinto turista espacial este año, y pagó más de 20 millones de dólares por el viaje.

Griffin cree fervientemente en la exploración humana del sistema solar y ha logrado contagiar su entusiasmo al Congreso de Estados Unidos, que previamente se mostraba escéptico. Convenció a los legisladores de abandonar el proyecto del transbordador. Y sin los transbordadores, la construcción de Orión deberá avanzar o los Estados Unidos ya no tendrán su propia nave espacial de tecnología de punta, y esta alternativa no es muy agradable políticamente para muchos, en especial con los adelantos que ha obtenido China.
Pocos occidentales han visitado el Centro de Lanzamiento Jiuquan de China, en el desierto de Gobi. Pero las fotografías muestran instalaciones notablemente parecidas a las del Centro Espacial Kennedy de la NASA. El 15 de octubre de 2003, el astronauta chino Yang Liwei fue lanzado hasta la órbita terrestre desde Jiuquan. Esto convirtió a China en la tercera nación en poner humanos en órbita.

¿La llegada de China a la órbita terrestre anuncia el inicio de otra carrera espacial? China ha adquirido metódicamente las mismas habilidades que los soviéticos y los estadounidenses lograron durante su carrera espacial. En octubre de 2005, dos astronautas chinos realizaron su segundo vuelo. Se ha programado un tercer vuelo para 2008 y se espera que lleve tres tripulantes. Tang Xianming, un director de la Oficina para Vuelos Espaciales Tripulados de China, dice que su país quiere su propia estación espacial y que tiene los ojos puestos en la Luna.

A Griffin no le asusta la posibilidad de una rivalidad. La competencia fue lo que estimuló la era dorada del espacio, y la situación podría repetirse. “¿Pasará mi idioma de generación en generación a las futuras colonias lunares?”, preguntó en un discurso ante el Congreso Astronáutico Internacional en 2006. “¿O será otra cultura más audaz o más persistente la que supere nuestros esfuerzos e imprima su propio sello en la sociedad lunar predominante del futuro lejano?”.

Otros se preguntan si las recompensas valdrán el precio a pagar. Dicen que el regreso a la exploración espacial humana les escamotea el futuro a las misiones no tripuladas, simplemente para pagar una repetición quijotesca y costosa del proyecto Apolo. Además de los descubrimientos que realizan estas sondas espaciales, telescopios y otros instrumentos, los cuales nos maravillan, las misiones no tripuladas también han redituado beneficios de gran impacto para la humanidad en la observación de la Tierra, el pronóstico del clima, la navegación y las telecomunicaciones. Y los robots no requieren de trajes espaciales, protección contra la radiación, baños, bicicletas estacionarias, sistemas para escapes de emergencia durante el lanzamiento y ningún tipo de consumibles, con excepción de la energía.
No hay discusión cuando se habla de costos: Cassini, la misión robótica de excelencia de la NASA a Saturno, le costó a EUA 3 400 millones de dólares, pero ha estado estudiando el planeta de los anillos y sus lunas desde 2004 y es probable que siga generando importantes descubrimientos, al menos durante otra década. Deep Impact costó 333 millones de dólares y la nave que llevó ese proyectil va camino a una nueva misión, probablemente el encuentro con un cometa. En contraste, los vuelos del transbordador, que duran aproximadamente dos semanas, costaban unos mil millones de dólares cada uno en 2002, el último año antes de la tragedia del Columbia, tras lo cual los costos se han disparado.

La decisión de Griffin de redirigir el presupuesto de la NASA a los viajes espaciales tripulados ya ha limitado el incremento que se había planeado en los fondos presupuestales para las ciencias del espacio y de la Tierra. Se estima que el presupuesto de la NASA para la ciencia permanecerá prácticamente igual, unos 5 500 millones de dólares al año, hasta 2011, mientras que los fondos para la iniciativa Luna-Marte se han más que duplicado y llegan a 8 700 millones de dólares. Una misión para buscar hielo de agua en las lunas de Júpiter y dos misiones para detectar planetas similares a la Tierra alrededor de otras estrellas se han cancelado o se han pospuesto indefinidamente, mientras que los presupuestos para investigación interna y análisis, y los proyectos de investigación individuales y futuras misiones espaciales de bajo costo se redujeron.

En enero, la influyente Sociedad Planetaria, con sede en California reunió 5 000 firmas en una petición al presidente Bush en la que se protestaba por los recortes presupuestales y se le instaba a “salvar” la “orgullosa historia de innovación y exploración en el espacio, antes de que sea demasiado tarde”.
¿Por qué dedicarse a los vuelos espaciales tripulados cuando los robots realizan un trabajo tan bueno y a un costo mucho menor? Quienes apoyan los vuelos tripulados sostienen que sólo los humanos tienen la coordinación física flexible y la agilidad mental para extraer el máximo potencial de una expedición. Pero el argumento más contundente en favor del vuelo espacial tripulado podría ser el mismo que funcionó al principio. La exploración del espacio se trata, a fin de cuentas, de los sueños humanos.

Lo primero que hizo Thomas Jefferson tras comprar el territorio de Luisiana a los franceses fue enviar a Lewis y a Clark a recorrerlo. No es realmente tuyo hasta que estás ahí, dicen quienes apoyan la exploración espacial humana. “No hay necesidad de justificar los viajes al espacio con base en lo que redituarán a la ciencia. Harán mucho por ella, pero eso es aparte”, dice Griffin. “El impulso de extender nuestros alcances –el destino humano– es razón suficiente para ir”.

23 comentarios

  1. Escrito por Nestor Lareu:

    Como siempre este artículo abre un panorama de lo espectacular de la aventura del hombre en el conocimiento del cosmos. Es una exelente reseña de cincuenta años de la aventura mas grande de la especie humana.
    Nestor Lareu.
    Buenos Aires.
    Argentina.

  2. Escrito por Mario Delgado:

    Vivi con jubilo la llegada del hombre a la Luna con tan solo 8 años de edad, pasada esta fantastica emocion, he recorrido aburridos y hasta excepticos años de espera. Ahora a mis 47 años estoy seguro que solo la presencia humana en lugares inalcanzables, apoyados por la informacion previa de viajes no tripulados, volverian a revivir esa pasion en mi alma donde Dios no se ha ido

  3. Escrito por Mauro Enrique Amézaga j.:

    Estoy muy contento de reconoser que el ego del hombre se sudyuga cae frente a la inmensidad del universo que lo es todo,nos hace saber que pequeños somos que insinificantes a este Universo tan imenso .
    Mauro Enrique Amézaga Jiménez.
    Lima Perú.

  4. Escrito por Ramiro Diaz:

    Con mis 27 años, no tuve la suerte de ver en tiempo real la misión apolo que llevó por primera vez a seres humanos a La Luna. Saber que el hombre volverá a pisar con sus propios pies un suelo que no es nuestro planeta me produce una gran emoción. Lamentablemente para cuando sea la misión a Marte dudo mucho que llegue a verla.
    A pesar de mi gran emoción no veo con buenos ojos que se dejen atrás exploraciones “roboticas”, tan o más importantes, que las del propio hombre.
    Ramiro Díaz.
    Villa Elisa.
    Argentina.

  5. Escrito por Patricia Villatoro:

    Es fantastico e interesante saber todo esto ,como el hombre atraves de tantas y tantas investigaciones cientificas ha llegado a descubrir un sin fin de cosas en este mundo y lo que aun le falta por saber y parece increible y aun incierto que todo esto este en este mundo que interesante. Me facina el ainco y lucha con que desempeña ese gran trabajo la busqueda de nuevos cosas.

  6. Escrito por Manuel de Jesús:

    La carrera espacial de antes fue muy atractiva e inclusive muy fantasiosa; pero los años avanzan y la tecnología sigue deparando el futuro de una nueva generación de investigación y exploración. Mi duda es que antes el hombre aspiraba llegar al espacio, ahora que se ha logrado la meta que nuevos proyectos le deparara en un futuro y que enigmas espera encontrar al poder surcar libre en el espacio. Recuerden que hace siglos dudabamos de como era la tierra hasta ahora que ya ha sido explorada, en el espacio apenas lo estamos descubriendo….¡Bienvenidos a la era espacial!

  7. Escrito por Felipe García-Montiel:

    Me entusiasme con la conquista del espacio, cuando era niño, ahora de adulto, espero disfrutar y emocionarme con la nuevas conquistas. Retos así, expanden el espiritu humano.
    Proyectos como este me permiten recuperar la fe y la esperanza en un mejor futuro para la humanidad.

  8. Escrito por BRUNO MARÌN:

    NUEVOS PROYECTOS, NUEVOS ORIZONTES, Y YO NO DEJO DE SORPRENDERME SABIENDO ¡QUE TAN PEQUEÑOS SOMOS! Y SIN EMBARGO TODO LO QUE LA HUMANIDAD HA LOGRADO. MIL GRACIAS POR INVITARME A DISFRUTAR DE ÈSTE ESPACIO.

  9. Escrito por mirelisa:

    ¿En cuanto se cotiza en méxico un ejemplar de national geographic de febrero de 1966 en idioma inglés?

  10. Escrito por Lourdes Lopez:

    encuentro fascinante todo lo relacionado a los viajes tripulados a traves del espacio; para mi son como la realizacion de un sueño, el poder observar, descubrir esos fenomenos que ocurren en el espacio, aunque tambien me parece que es una buena alternativa los viajes tripulados por robots, (por el bajo costo) y menor riesgo humano… espero que la tecnologia logre aminorar aun mas estos riesgos!!

  11. Escrito por Edilber Martinez:

    Al finalizar de leer este articulo no puedo dejar de maravillarme con los planes que se tiene para el futuro inmediato en lo que se refiere a viajes espaciales. ojala y se cumplan con todos estos objetivos y no sean truncados por “prioridades” como enviar recursos economicos para realizacion de guerras o armas de destruccion masiva.
    Edìlber Martínez
    México D.F.

  12. Escrito por Luis Jandres:

    Es increible ver como el hombre ha podido superar la barrera del espacio de forma maravillosa, y esperamos que en esta nueva era la humanidad pueda llegar mucho mas lejos, de forma unida como uno solo y no en una nueva competencia como fue hace 35 años, ya que eso sería formidable.

    Luis D. Jandres
    El Salvador.

  13. Escrito por programaespacial.com:

    Los invito a seguir aprendiendo sobre la exploración espacial en www.programaespacial.com , en este momento estamos siguiendo en vivo la misión STS-120

  14. Escrito por Carlos Fernando Rosas Lizárraga:

    A LOS 18 AÑOS DE EDAD QUE TENGO, ME SIENTO ORGULLOSO DE GOZAR DE TODOS LOS LOGROS TECNOLÓGICOS, NO SOLAMENTE EN EL ASPECTO ESPACIAL SINO EN TODAS LAS CIENCIAS… ME ES INCONTENIBLE EL PENSAMIENTO AL VER COMO EL HOMBRE AH EVOLUCIONADO Y HA LOGRADO GRANDES HAZAÑAS EN SU MADURACIÓN.
    RECUERDO HABER ESCUCHADO ESTA FRASE “EL HOMBRE ES EL NIÑO DE LA CUNA, DONDE PASÓ SUS PRIMERAS IMPRESIONES AL VERSE RODEADO DE COSAS QUE LE LLAMABAN LA ATENCIÓN Y LE INTRIGARON CON EL TIEMPO A SALIR A EXPLORAR MÁS ALLÁ DE LA CUNA”.
    ES ASÍ COMO EL HOMBRE SALE DE CASA LA TIERRA, NUESTRO ÚNICO HOGAR, DONDE VIVIR, PARA IR EN BUSCA DE LO QUE NOS HA CAUTIVADO SIEMPRE DESDE MUY PEQUEÑOS: EL UNIVERSO.
    CREO QUE ME SIENTO COMPROMETIDO CON TODO LO QUE SE HACE, ES DECIR, SE HACE CIENCIA… Y ESO ES LO QUE BUSCAMOS.
    SUEÑO CON FORMAR PARTE DE UN EQUIPO DE CIENCIA, Y ASÍ COMO LO MÍO HAY MUCHOS.
    FELICITO A TODOS EN GENERAL POR ESTE ARTÍCULO, Y A LA GENTE QUE LEE ESTE ARTÍCULO. ES UNA FORMA DE DIFUNDIR LOS CONOCIMIENTOS A LAS NUEVAS GENERACIONES, POR VENIR… Y BUENO LA COMPETENCIA POR LA CONQUISTA DEL COSMOS CONTINÚA.
    SUERTE A TODOS.
    Carlos.F.RL……..LA LIBERTAD/Trujillo..PERÚ.

  15. Escrito por jorge callejas:

    somos un grupo de graduados de louisiana tech university en aerospace management and technologies.estamos solicitando la cooperacion de national geographic para continuar un proyecto de educacion en las escuelas y universidades de honduras,america central con relacion a los conocimientos sobre salud y turismo aerospacial/favor comunicarse con nosotros 504-9912-5176/univerxum@gmail.com/alfamedex@univision.com

  16. Escrito por Diego Córdova:

    Quiero felicitarlos por la nota acerca de los primeros cincuenta años del hombre en el espacio, tal vez no sea casualidad que este aniversario redondo coincide con estos tiempos de descreimiento y desconfianza, ya que dos cuestiones siempre salen a la luz con este tema.

    La primera es preguntar que se ganó con la carrera espacial, mientras aún hay crisis de hambre y pobreza en el mundo, por ejemplo y la segunda es cuanto hay de cierto acerca de la llegada del hombre a la Luna.

    Con respecto a la primera cuestión quiero decirles que la tecnología que posibilita al hombre viajar y vivir en el espacio significó una serie de mejoras, aplicadas luego en la vida cotidiana actual, utilizamos todos los días la tecnología espacial casi sin darnos cuenta.

    Se la puede ver en los modernos anteojos de sol con técnicas refractarias usadas en los visores de los cascos espaciales; en los pañales descartables con gel, utilizados primero por los astronautas; en las actuales herramientas de ferretería, derivados directos de las usadas en la Luna para la toma de muestras; en los aplicadores de insulina, en los sensores cada vez más sofisticados para detectar problemas musculares, cardíacos y óseos; en las bicicletas fijas y en los sensores infrarrojos de temperatura.
    Al no poder usar agua en el espacio se inventaron los paños embebidos para limpieza de manos y rostro, hoy usado en bebés. También se ve en los sistemas de reciclado y purificado de aire y agua, empleado en las estaciones espaciales.
    La lista sigue, pero en resúmen se puede decir que por cada dólar que se invirtió en al carrera espacial han regresado tres en forma de adelantos para la salud y el bienestar de la humanidad.

    En cuanto a la llegada del hombre a la Luna, puesta en duda por muchos, se podrían enumerar un montón de pruebas para demostrarlo y así refutar, muy fácilmente, las pseudo pruebas que postulan los incrédulos, con solo mencionar los kilos de muestras de rocas lunares traídas por los astronautas se podría demostrar, pero no pasa por ahí, los que no creen seguirán en esa postura por siempre, no se trata de probar nada, se trata de poner en tela de juicio una gran hazaña que, por lo tiempos en que vivimos ya muchos no creen en que haya sido posible.
    Son tiempos en lo que todo se cuestiona y todo se banaliza, ya quedan muy pocas de esas personas que hicieron posible desde su puesto de trabajo la llegada del hombre a la Luna, pero antes de enumerar una larga lista de pruebas, pregunto : sería posible silenciar a las decenas de miles de personas que trabajaron en NASA si la llegada del hombre a la Luna hubiera sido una farsa ? No creen que los rusos siguieron y rastrearon el vuelo de Apollo 11 en su momento ? ellos hubieran sido los primeros en detectar y denunciar un fraude en estos casi cuarenta años, porque no lo hicieron ?
    La llegada del hombre a la Luna se prueba con un poco de sentido común, nada más.
    Cuando Apollo 11 llegó a la Luna, los rusos con su silencio, admitieron su derrota, pero a la vez, fue una gran emoción para todo el mundo, incluso para ellos.

    Saludos desde Buenos Aires, Argentina !

  17. Escrito por Mónica Cuevas:

    Leí el articulo completo en la edicion de este mes de su revista……..y (en opinion muy personal) aunque no fue de mi total agrado, siempre queda neutralizado con el resto del contenido de su revista.

    Aunque estoy deacuerdo en la necesidad humana de sentir experiencias y tener logros históricos……me parece ilógico que la NASA esté dando más importancia en volver a pisar la Luna o en viajes turisticos fuera del planeta que al lanzamiento y construcción de nuevas sondas o naves no tripuladas que nos dan información sorprendente de lo que hay allá afuera; siendo que los cosots son mucho más bajos y sus resultados por muchisímo superiores.

    Deberíamos dejar poru n momento nuestro ego….para todo hay tiempo.

  18. Escrito por OSCAR BATHEN:

    ESTE ARTICULO REVIVE LA SOBERBIA -GRANDIOSA- EXPERIENCIA DE HABER LLEGADO A LA LUNA COMO UN TIMIDO Y VACILANTE PRIMER PASO EN LA CONQUISTA DEL ESPACIO. ME CONMOVIO RECORDAR VIENDO DESDE LA TV EN BLANCO Y NEGRO EL PRIMER PASO DE NEIL ARMSTRONG SOBRE LA LUNA Y ESCUCHARLO DECIR “UN PEQUEÑO PASO PARA UN HOMBRE, UN GRAN PASO PARA LA HUMANIDAD”.

  19. Escrito por Rocio san martin:

    Hola! quisiera comentar que me re gusto el articulo. es mas, quisiera si pueden poner mas acerca de la llegada a la luna, fotos y otras cosas mas, ya que todavia yo no habia nacido. me gustaria que publiquen una revista pura y exclusivamente dedicada a eso. desde ya muchas gracias!

  20. Escrito por Gustavo Sosa:

    Hola a todos pues a mi corta edad
    admiro que esta cosas siguan y que
    se propongan a hacer nuevas cosas
    que nos lleven a todos hacia el futuro
    me encantan estas cosas
    prefiero gastar dinero en estas cosas y
    malgastar en otras cosas que no me edifican
    sobre todo me encantan las fotografias
    tan esactas
    gracias

  21. Escrito por ALEJANDRA HERNANDEZ:

    SON INCREíBLES TODOS LOS AVANCES QUE HA LOGRADO EL SER HUMANO EN LAS ÚLTIMAS DÉCADAS, SOBRE TODO EN EL TEMA ESPACIAL. EN EL 56 SE LOGRÓ ORBITAR LA TIERRA POR PRIMERA VEZ, LUEGO EL APOLO 11 EN EL 61; SI ESO FUE HACE MÁS DE 50 AÑOS, CÓMO SERÁ EN UN FUTURO NO MUY LEJANO. ES IMPORTANTE LA EXPLORACIÓN ESPACIAL POR 2 IMPORATANTES RAZONES: UNA, EL AGUA SE AGOTA Y NECESITAMOS ENCONTRAR FUENTES NUEVAS, Y SOBRE TODO, EVITAR LA DESTRUCCIÓN DE NUESTRO PLANETA.

    (BOGOTÁ, COLOMBIA)

  22. Escrito por BernardoUribe:

    Los invito desde ya a un Viaje por el Cosmos !
    http://cosmoviaje.emcali.net.co

  23. Escrito por sheila:

    la primera en viajar

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