Ottawa

Escrito por: Katie Arnold el 05 de Octubre de 2007 | 7:58 am
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Fotografía de Yannick Grandmont

36 horas en Ottawa

Ottawa siempre ha tenido problemas de imagen. En 1857 superó a sus rivales, Toronto y Montreal, en la pugna por convertirse en la capital nacional. El entonces Gobernador General describió la mudanza del Parlamento, que más parecía una avanzada fronteriza en el río Ottawa, como ‘‘un exilio a la espesura’’. Desde entonces, la ciudad de 1.2 millones de habitantes ha sido descartada como una simple sede gubernamental, pero bajo su pulcro aspecto de servidor público yace una comunidad de asombrosa vitalidad, con suficientes espacios verdes, senderos y agua dentro de los límites urbanos para satisfacer a los viajeros más hiperactivos (adelante, llámela el San Francisco de Canadá oriental –merece el apelativo). Este verano, mientras la improbable capital celebra su 150 aniversario, Ottawa hace honor a su lado más salvaje.

Viernes

3 p. m.

1) Rinda homenaje a la colina

Muchos dicen que Ottawa es aburrida, pero si explora la Colina del Parlamento (Wellington Street; 613-239-5000) verá que se equivocan. A pesar de sus formales torreones neogóticos y flemático exterior de granito, el asiento del gobierno federal canadiense –a unos pasos del centro, al extremo de un pardo esmeralda sin rejas– es accesible a todos. Súmese a un recorrido guiado de las habitaciones de la Cámara de los Comunes o evite las formalidades y suba en ascensor a la Torre de la Paz, de más de 91 metros de altura, para tener una vista de pájaro del centro de la ciudad, el río y las extensas colinas Gatineau de Québec.

4 p. m.

2) Paseo de museos

Desde la Torre de la Paz atraviese el Parque de la Colina del Alcalde, promontorio herboso que ofrece despejadas vistas de la Colina del Parlamento, hasta el camino peatonal que cruza el puente Alexandra. A sus pies se encuentra la imponente Ottawa, antaño frecuentada por comerciantes en pieles y leñadores. Al otro lado del río, en Gatineau, el Salón de los Primeros Pueblos del Museo Canadiense de Civilizaciones (100 Laurier St.; 819-776-7000) recoge reliquias de los 53 grupos culturales del país, algunas de hace 20 mil años.

6 p. m.

3) A cenar mejillones

Cuando termina el día, burócratas y conocedores van a Metropolitain Brasserie (700 Sussex Dr.; 613-562-1160), con sus banquetas de cuero color rubí, bar de cinc martillado y un ambiente de lo más parisino. Durante la Hora de la Colina (de 4 a 7, en días de semana), ofrecen platos de humeantes mejillones de la isla Príncipe Eduardo, frescas ostras de Malpeque y camarones gigantes.

8 p. m.

4) La comida del país

A unas cuadras al oriente de Sussex, el mercado ByWard es una bulliciosa madriguera de tres por cinco cuadras repleta de elegantes boutiques, bares de vinos y restaurantes: inesperado micro complejo de sofisticación en el corazón de la ciudad. Uno de los establecimientos más innovadores es el pequeño y acogedor Sweetgrass Aboriginal Bistro (108 Murray St.; 613-562-3683), especializado en platillos tradicionales con wabush picante (vocablo en lengua cree que significa conejo), budín de carne y medallones de caribú a la Nunavut.

10 p. m.

5) Postre para llevar

Deléitese con una azucarada recarga nocturna en Beaver Trails (613-241-1230), hito turístico del mercado ByWard. El minúsculo quiosco en la esquina de las calles George y Williams prepara pastelillos integrales extra-grandes con forma de cola de castor (entrecierre los ojos y verá), cubiertos con canela, azúcar y un chorrito de limón.

Sábado

9 a. m.

6)Corra el canal

La manera más rápida de despabilarse en Ottawa es con una carrera por el canal Rideau, parte de un viaducto de 200 kilómetros que enlaza el río Ottawa con el lago Ontario. Este canal de 175 años (el más antiguo en operación continua en América del Norte) acaba de ser declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Empiece con las esclusas hidráulicas bajo la calle Sussex y prosiga hacia el sur por los senderos pavimentados para corredores/ciclistas/patinadores (no olvide que estamos en Canadá, donde los patines en línea siguen de moda).

10:30 a. m.

7) Bon matin

Se ha ganado el desayuno en la soleada y sencilla French Baker (119 Murray St.; 613-789-7941), donde preparan los croissants más hojaldrados de la ciudad. Ordene el suyo en el mostrador y en francés; siéntese en un banco cerca de la puerta y observe la entrada de los lugareños.

11 a. m.

8) Río abajo

Alquile un kayac de lago o una canoa en Paddle Shack (422-B Richmond Rd.; 613-725-5259) y váyase a navegar a la arenosa playa Westboro. Esta cuenca de serenas aguas (excepto en los días más ventosos) es ideal para un crucero de dos horas. Río abajo, donde el río entra en los rápidos Champlain, los expertos en kayac de ‘‘aguas blancas’’ navegan por ‘‘El Muro’’, una ola detenida de clase III frente a la isla Bates que se ha convertido en el atractivo acuático más popular de la ciudad.

2 p. m.

9) Comer y leer

Recorra Bank Street por el Glebe, elegante barrio familiar (algo así como el Upper West Side de Nueva York, pero más arbolado). Wild Oat Bakery and Whole Foods (817 Bank St.; 613-232-6232) es una sabrosa escala para degustar un panini de manzana con queso brie y cebolla caramelizada (todo natural). Un poco más adelante podrá perderse entre los rimeros de Patrick McGahern Books (783 Bank St.; 613-230-2275), librería obligada para quienes están interesados en documentación canadiense rara de segunda mano, historia natural y libros de expediciones; podrá encontrar viejas ediciones en rústica de Alice Munro, y también hay un mueble completo, de techo a suelo, repleto de temas árticos.

4 p. m.

10) La hora del té

El tradicional té de la tarde es un asunto de la mayor gravedad en Zoe’s, en el Fairmont Château Laurier (1 Rideau St.; 613-242-1414), suntuoso hotel que cuenta con una singular ubicación entre el Parlamento y el canal Rideau, aunque la experiencia es todo menos remilgada. Vaya vestido como está y cuando pasen los carritos con el servicio, aspire el aroma de 14 variedades de té negro en hojas (como el de vainilla orgánica y orquídea) preparado en la tetera directamente en su mesa y acompañado de abundante salmón de Nueva Escocia, minúsculos bagels, cheddar blanco canadiense y tortitas recién horneadas con crema de Devonshire (Canadian High Tea). La formalidad tiene el único fin de ayudarle a relajase y disfrutar la tarde. Créame, funciona.

5 p. m.

11) De compras en el mercado

El mercado ByWard es el sueño de todo consumista aficionado: brinda suficientes hallazgos inesperados para mantener el interés y sin llegar a un exceso de oferta que abrume el cerebro o la cuenta bancaria. Los negocios más antiguos de Ottawa –la carnicería Aubrey’s, que opera desde 1908, el mercado de pescado de Lapointe, de 150 años de antigüedad– se entreveran con elegantes tiendas de ropa y artículos domésticos. Cristales austriacos penden de listones y cañas de pescar en el escaparate de Zone (471 Sussex; 613-562-2755), deslumbrante emporio de accesorios para el hogar lleno de tesoros mod a precios accesibles. Un poco más adelante, Trustfund (493 Sussex; 613-562-0999) presenta una mezcla ecléctica de coloridos brazaletes de plástico, vestidos Velvet y portafolios masculinos Jack Spade.

6:30 p. m.

12) Cante en el Laff

Si no consigue una mesa en el atestado Château Lafayette, también conocido como Laff, deténgase en la acera de esta encantadora taberna informal para escuchar a Ron Burke mientras entona su nasal versión de la música country de los años cincuenta. Oriundo de Ottawa, ‘‘Lucky’’ Ron siempre interpreta las primeras cuatro canciones en el mismo orden y, para bien o para mal, invita al público a acompañarlo (42 York St.; 613-241-4747; 4:30-7 p. m.).

8: 30 p. m.

13) Refrésquese

El ambiente es mucho mas reposado en Domus Cafe (87 Murray St.; 613-241-6007), oasis de altos techos y energía ‘‘verde’’ donde el chef y propietario, John Taylor, ha ofrecido una virtuosa cocina ‘‘regional estacional’’ desde 1997: cuando ‘‘salir a cenar’’ significaba ir a la hamburguesería de la esquina. La mayor parte de la carta incluye productos de los agricultores de la región de Ottawa-Gatineau. Guarde lugar para una tarta caliente Ontario.

Domingo

10 a. m.

14) Parque Gatineau

Al otro lado del río, en Québec, el parque Gatineau (819-827-2020) alberga 225 kilómetros cuadrados de bosques. La frontera occidental del parque, el acantilado Eardley, marca el límite del Escudo Canadiense, bloque de granito que se extiende hacia el norte hasta el Ártico. Recorra los cinco kilómetros del sendero Shyline y luego deténgase en Soupe-Herbe, en Old Chelsea (168 Chemin Old Chelsea; 819-827-7687) para almorzar en la terraza.

Información turística

Luego de un trágico inicio –el gerente general del hotel pereció en el naufragio del Titanic unos días antes de la gran inauguración– el elegante Fairmont Château Laurier (1 Rideau St.; 613-241-1414) ha alcanzado la grandeza al recibir, de manera habitual, a grandes dignatarios, políticos y una que otra reina. Los miembros del Fairmont President’s Club (ingreso gratuito) pueden ordenar que lleven su ropa de ejercicio al dormitorio.

Una experiencia comparable a dormir al aire libre es el nuevo Hotel Indigo (123 Metcalfe St.; 866-246-3446), oasis de estilo natural con papel tapiz que imita un bosque de abedul y simpáticos haikus en las tarjetas llave.

(Fuente: Way to Go, The New York Times)

Un comentario

  1. Escrito por Omar:

    Estoy muy en desacuerdo que se compare Ottawa a San Francisco, son dos ciudades extremadamente diferentes. He estado en San Francisco de visita y vivo en Ottawa, nada que ver la relacion.

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