Arte en Francia

Escrito por: Alan Riding el 08 de Octubre de 2007 | 8:10 am
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Fotografía de Ed Alcock

Francia y su affaire d’art

París –– Luego de que el Louvre recibiera ocho millones de visitantes el año pasado y millones más acudieran a admirar otras colecciones de arte francés, podría pensarse que no hace falta ofrecer incentivos adicionales para atraer público a los museos del país.
En fines de semana y durante las vacaciones de verano, el Louvre parece una atestada estación de trenes cuyo principal destino es, por supuesto, la Mona Lisa.
Sin embargo, el gobierno francés parece haber detectado un pequeño problema: en el Louvre, el Musée d’Orsay y otras galerías nacionales, cuyo costo de entrada oscila entre 9 y 12 dólares, dos tercios de los asistentes son turistas extranjeros y tres cuartas partes de los visitantes tienen entre 18 y 25 años.

El nuevo gobierno del presidente Nicolas Sarkozy desea cambiar dicho perfil y, con miras a persuadir a más franceses de disfrutar del arte, considera la posibilidad de imitar el ejemplo de Gran Bretaña y Dinamarca al ofrecer una entrada gratuita a las colecciones permanentes de los principales museos.

Durante la reciente campaña electoral, Unión por un Movimiento Popular (partido de centro-derecha de Sarkozy) apoyó la propuesta y calculó que el gobierno tendría que desembolsar entre 205 y 274 millones de dólares anuales en subsidios adicionales para el sistema de museos. Este mes el primer ministro, François Fillon, dio el paso inicial para desmantelar el actual sistema de admisiones, operante desde 1922, y anunció el proyecto de ofrecer libre acceso a una reducida cantidad de museos nacionales y provinciales, ‘‘a fin de medir las consecuencias’’.

Sin embargo, lo que en principio parecía una solución sencilla para atraer a más franceses a los museos ha provocado acerbas críticas en algunos círculos intelectuales. El propio Fillon señaló que el asunto causa ‘‘fuertes debates en el mundo de la cultura’’.
Dicho de otra forma, no todos opinan que el populismo cultural sea buena idea.

La nueva ministra de cultura de Francia, Christine Albanel, ha respondido con notable cautela al decir que el experimento inicial se evaluará de forma minuciosa.
‘‘El objetivo es claro: ¿cómo atraer a las personas que nunca ponen un pie en un museo? –señaló en entrevista con Le Monde–. Esta interrogante se ha planteado en varias ocasiones desde hace 30 años. ¿Acaso la solución es el acceso gratuito? ¿Sería mejor ampliar los horarios de visita o brindar precios más atractivos para distintos grupos de edad? Debemos analizar todos estos aspectos’’.

Los simpatizantes franceses de la entrada gratuita están muy impresionados con el ejemplo de Gran Bretaña, donde los museos han registrado un incremento en asistencia de 50 % desde que se adoptó la medida en el año 2001, y aunque esa modalidad de acceso está limitada a las colecciones permanentes, la afluencia de visitantes también ha beneficiado las exhibiciones temporales, cuyos precios de admisión a veces superan los 20 dólares.

Asimismo, funcionarios británicos han informado de un incremento en la cifra de jóvenes y minorías étnicas que visitan los museos desde que se eliminó la tarifa de entrada. Sin embargo, otros estudios sugieren que, en gran medida, dicha alza se debe a repetidas visitas de la clase media educada que es aficionada al arte.

Muchos expertos franceses dudan seriamente de que la entrada gratuita modifique de manera significativa el perfil de visitantes. Las cifras demuestran que 70 % de los franceses que asisten al Louvre (alrededor de 1.9 millones de personas) disfrutan ya del acceso gratuito o tarifas especiales para menores de 18 años, familias, desempleados, discapacitados, ancianos y otras categorías.
Los críticos de la propuesta también argumentan que los principales beneficiarios de la entrada gratuita serán los turistas y que este cambio, de hecho, representará un subsidio para extranjeros financiado por los contribuyentes franceses. Señalan que sólo en el Louvre, el Musée d’Orsay, el Château de Versailles, el Centro George Pompidou y el Musée du Quai Branly, las pérdidas en ventas de entradas serían de cerca de 140 millones de dólares anuales.
No obstante, ya existe en París un experimento bastante similar pues, desde 2001, el gobierno de la ciudad ofreció acceso gratuito a las colecciones permanentes de sus 14 museos, entre ellos el Musée Carnavalet, el Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris y el Petit Palais, donde la asistencia aumentó de 530 mil en 2001 a 760 mil en 2006.

Christophe Girard, delegado de cultura de la ciudad, declaró que no está a favor del acceso gratuito a exhibiciones temporales. ‘‘Aunque sí lo apoyo en el caso de niños y adolescentes, con objeto de apartarlos temporalmente de sus televisores y computadoras –dijo a Agence-France Presse–. El problema es que deben ir acompañados’’.

La cantidad de visitas a los museos de la ciudad es insignificante comparada con la cifra de personas que acuden a los museos nacionales más populares, y destinos como el Louvre y el Musée d’Orsay ya están abarrotados. El primer domingo de cada mes, cuando el Louvre ofrece entrada libre, puede haber hasta 50 mil asistentes.

No obstante, aunque la resistencia de varios museos importantes podría arruinar el experimento gubernamental, el debate, por lo menos, ha servido para sacar a luz lo que muchos expertos culturales consideran el problema más fundamental: la mala calidad de la educación artística en las escuelas públicas francesas.
‘‘En la escuela uno aprende a leer, pero no a ver, escribió Pierre Rosenberg, antiguo presidente-director del Louvre, en una reciente colaboración para el diario parisino Libération–. Desde hace décadas, los historiadores del arte han formado un frente común para exigir que su materia sea una asignatura obligatoria de bachillerato’’.

Aunque es extraño para un país como Francia, reputado por sus grandes artistas, los adolescentes galos son más alentados a crear arte que a estudiarlo y esta escasa educación artística de los jóvenes podría explicar la morosidad de muchos colegios de arte del país.
La alarmante implicación es que muchos franceses evitan los museos no por el precio de entrada, sino por el arte mismo. Y la única solución para Rosenberg (la única manera de ‘‘democratizar la cultura’’, como ha dicho) consiste en dar clases de historia de arte en las escuelas.

Cuando el pueblo aprenda a apreciar la belleza, el costo de un boleto dejará de ser objeción para visitar un museo. Por otra parte, el precio de reformar la educación artística sería muy superior al de simplemente abrir las puertas a las colecciones de arte del país.

(Fuente: Way to Go, The New York Times)

2 comentarios

  1. Escrito por carolina gomez:

    hola! en dias pasados presentaron por el canal national geographic,un documental por un periodista creo que se llama antony una cultura de origen indigena de africa, el estaba buscando personas que cantaran habia un señor que cantaba muy bien, me gusto mucho ese documental, ¿donde puedo saber mas acerca de el? me gustaria saber tambien que paso al final cuando habia un guru de magia negra? gracias

  2. Escrito por edgardo:

    que dificil encontrar su horario de television… no lo halle ni me dieron ganas de buscarlo mas!!!

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