Ginebra
Fotografía de Christophe Margot
36 horas en Ginebra
Ginebra, uno de los centros políticos y de transporte de Europa, es una de esas ciudades que parecen inevitables. Es como una versión suiza de Atlanta: casi todos pasan por allí tarde o temprano, quieran o no. Sin embargo, hay muchas razones para quedarse más tiempo. Ginebra no sólo cuenta con un precioso lago muy cerca de los nevados Alpes, sino que sus baluartes medievales han sido, desde hace tiempo, una salvaguardia cultural para los exiliados y librepensadores del mundo. La famosa neutralidad suiza también ha dado origen a una floreciente comunidad de políglotas expatriados, muchos de los cuales laboran para organismos internacionales como la Cruz Roja y Naciones Unidas. Así que si vuela a Ginebra, agregue un par de días a su escala.
Viernes
4: 30 p. m.
1) Cita con una fuente
Camine o pedalee a orillas del hermoso lago Ginebra donde, en un día despejado, podrá contemplar la silueta del nevado Mont Blanc que flota en el horizonte. Rent a Bike (41-51-22-51-4820), en Gare de Cornavin, la principal estación de trenes, ofrece un servicio de renta de bicicletas. Empiece por el inmaculado Jardin Anglais, con su famosa torre del reloj de más de cuatro metros de altura, uno de los hitos turísticos de la ciudad. Luego prosiga hasta Jetée des Eaux-Vives, rompeolas que se extiende hasta Jet d’Eau, una de las fuentes más grandes del mundo. Aunque a lo lejos quizá no le parezca gran cosa, desde abajo la columna de rocío, de casi 140 metros de altura, es un espectáculo impresionante, sobre todo cuando se ilumina al caer la noche.
8 p. m.
2) Fondue rendez-vous
Cualquiera que visite Suiza debe probar por lo menos un burbujeante caldero de queso fundido y, Restaurant Les Armures, en el Hotel Les Armures (1 Rue du Soleil-Levant; 41-22-310-3442), es una institución del fondue. El establecimiento de vigas de madera y mosquetes en la pared está en lo alto de la Ciudad Antigua, que se extiende alrededor de una colina que domina la Ribera Izquierda. Una placa junto a la puerta conmemora la visita de Bill y Hillary Rodham Clinton en 1994. Si muere de hambre, ordene el fondue de queso con champiñones.
10 p. m.
3) Encrucijada coctelera
Ayude a digerir la cena con un paseo por las callejas medievales y diríjase a uno de los sitios de reunión más populares de la ciudad: el umbroso Place du Bourg-de-Fours, original mercado medieval en el corazón de la Ciudad Antigua. Una docena de restaurantes y cafeterías rodea la minúscula fuente de mármol del siglo XVIII que adorna la plaza empedrada. Diminuta, La Clemence (20 Place du Bourg-de-Four, 41-22-310-1096) es muy socorrida durante el día para tomar un café au lait acompañado de un croissant. Por la noche, sirve de ambientación a una animada mezcla de estudiantes, empresarios y políticos.
Sábado
10 a. m.
4) Colina protestante
Aunque los muros de la pequeña Ciudad Antigua están cubiertos de graffiti, las calles empedradas y sus fachadas de piedra conservan mucho del aspecto que tuvieran durante la Reforma, cuando Calvino y John Knox se refugiaron en la ciudad y crearon una ‘‘Roma protestante’’. Los rastros de la Reforma son evidentes en la Cathédrale St.-Pierre (6 Cours St.-Pierre; 41-22-319-71-90), con una aguja color verde cobrizo que corona la colina. Una capilla lateral, con frescos de ángeles del siglo XV, crea un bullicioso contraste con la austeridad de la nave principal, despojada de todo ornamento por los reformadores protestantes del siglo XVI. Suba a lo alto de la torre norte para admirar la vista de la ciudad y su lago.
1:30 p. m.
5) Escuela de arte suiza
El vasto Musée d’Art et d’Histoire (2 Charle-Galland; 41-22-418-2600) contiene una admirable colección que abarca la historia del arte e incluye excepcionales obras de Monet, Renoir, Van Gogh, Cézanne y Picasso. Si quiere disfrutar de un verdadero regalo, vaya a las galerías del segundo piso y piérdase entre los paisajes genoveses de los pintores suizos François Diday y su alumno, Alexandre Calame.
3 p. m.
6) Villa Voltaire
Cualquiera que afirme que la filosofía no deja dinero debería visitar la antigua casa de Voltaire, hoy convertida en el Institut et Musée Voltaire (25 Rue des Delices; 41-22-344-7133). Al parecer era un hombre de negocios muy sagaz y, además, sus escritos sobre la libertad y su agudeza de ingenio le granjearon poderosos mecenas como Catalina la Grande y Federico el Grande. Desde su villa de estilo palladiano situada en un impecable jardín, Voltaire escribió las ideas que precipitarían el movimiento que caracterizó al siglo XVIII: la Revolución Francesa. Podrá leer esos principios, así como algunas de las cartas personales y manuscritos del filósofo en los suntuosos salones del edificio.
5 p. m.
7) Relojes de primer nivel
Si le queda duda de que se encuentra en la capital mundial de los relojes, vaya a caminar por Rue du Rhone, con sus tiendas engastadas de diamantes y sobredoradas. No deje de visitar Bucherer (No. 45; 41-22-319-62-66), donde han vendido relojes de la más alta calidad desde 1888 y encontrará lo que, según afirman, es la colección Rolex más grande del mundo. Con escasos 44 mil francos suizos podrá comprar el modelo de platino de edición especial. ¿Quiere algo más exclusivo? Siga por la misma calle hasta Marconi (No. 53; 41-22-311-3630), boutique de relojería que sólo produce ediciones muy limitadas: sus voluminosas creaciones de primerísima calidad parecen cosas que sólo usaría Willy Wonka, si pudiera pagarlas.
8 p. m.
Arabia alpina
Ginebra tiene una creciente comunidad medio oriental, como demuestra la caligrafía árabe en tiendas, bancos y oficinas de toda la ciudad. Si quiere explorar esta cultura, siga su olfato hasta Rue de Berne, donde hallará pastelerías libias, pequeñas casa de té y restaurantes medio orientales codo a codo con el pequeño y pulcro ‘‘distrito rojo’’ de la ciudad. La Caravane Passe (11 Rue du Dr. Alfred-Vincent; 41-22-731-3431) es un restaurante familiar e informal muy concurrido por estudiantes e inmigrantes. Ordene un humeante plato del tradicional cuscús de cordero y acompáñelo con jarras de espumoso té de menta.
11 p. m.
9) Tecnócratas
Ginebra tiende a acostarse temprano, pero hay algunos lugares donde podrá codearse con la clase adinerada de la ciudad. Si no le importan los elevados precios de sus cócteles, visite Platinum Glam Club (18 Quai du Seujet; 41-78-726-6941). Sofás blancos y salones privados rodean la palpitante pista de baile, donde la gente elegante de la ciudad (de 20 a 40 años) gira bajo la luz de estroboscopios, envuelta en el vapor de máquinas de humo. La música abarca desde aporreos tecno hasta melodías de danza medio oriental, y los D. J. más notables han incluido a Busta Rhymes y DMX. Mujeres entran gratis.
Domingo
11 a. m.
10) Brunch modernista
¿Quién dijo que los suizos no tienen sentido del humor? Sólo conozca a los alegres camareros de Faim (5 Rue Chatelain; 41-22-340-2575), cafetería de estilo escandinavo en la Ribera Derecha. La extravagante decoración, sus sabrosos platillos y cambiantes exhibiciones fotográficas atraen a los jóvenes de la ciudad cada mañana de domingo. El plato de brunch incluye delicioso pan fresco y mermeladas, todo preparado en el establecimiento.
1 p. m.
11) Complejo de paz
Cuando escucha en las noticias que se están ‘‘llevando a cabo negociaciones en Ginebra’’, la información invariablemente hace referencia al Palais des Nations (14, avenue de la Paix; 41-22-917-4896), sede de la segunda representación más grande de Naciones Unidas, después del edificio de Nueva York. Situado en la Ribera Derecha, el complejo de suntuosas oficinas fue construido entre 1929 y 1936 como centro de operaciones de la Liga de Naciones. Tras su reconstitución como Naciones Unidas después de la Segunda Guerra Mundial, la estructura se convirtió en asiento del capítulo europeo de ONU. Los recorridos de dos horas (en cualquiera de los 15 idiomas oficiales de la organización) pasan por el enorme Salón de Asambleas y las galerías conmemorativas (necesita presentar su pasaporte antes de pagar la entrada). Más tarde podrá recorrer las más de 35 hectáreas del Parc de L’Ariana. Eso sí, evite los picotazos de los pavos reales que deambulan libremente en el parque: en una ciudad tan segura como Ginebra éste es, posiblemente, el riesgo más grande que va correr.
Información turística
Muchas veces resulta preferible y más barato abordar el tren que le conduce en seis minutos a la estación central, Gare de Cornavin, en vez de tomar un taxi. Hay varias salidas cada hora.
El elegante Hôtel de La Cigone (17 Place Longemalle; 41-22-818-4040) se levanta en una tranquila plaza entre el lago y la Ciudad Antigua.
El hotel Les Armures (1 Rue du Puits-Saint-Pierre; 41-22-310-91-72) ofrece lujo de estilo medieval en la Ciudad Antigua. Entre sus huéspedes se cuentan el actor francés Jean Marais y el antiguo presidente estadounidense, Jimmy Carter.
El hotel Admiral (8 Rue Pellegrino Rossi; 41-22-906-9700), cerca de la estación central de trenes, ofrece instalaciones sencillas y cómodas.
(Fuente: Way to Go, The New York Times)





Que excelente idea el de poner un sitio de National Geographic, además que buen artículo este de Ginebra.
Sigan así
chapooo
Gracias por el chapó,
Omar
Que chevere, yo soy de Colombia y tuve la oportunidad de visitar Suiza y fue maravilloso, un país muy tranquilo
Muy Chevere esa experiencia
Es uno de los sitios que me gustaria conocer, vivo en Colombia y siempre he querido viajar este lugar de europa. GRACIAS
voy a ir a ginebra,,el dia,,7,de junio,
lo que mas me interesa,,aparte de conocer la ciudad,,es saber,,si hay algun bar o restaurante español.importante,,
.pues encima esta la eurocopa,,y me gustaria ver el partido contra rusia,,en un lugar español ..por supuesto,,aupa españa..y saludos,!
y para comer tambien,,claro,,que no me quiero dejar los francos,,pa 4 dias q voy a estar..!
muchas gracias a todos ,,espero que me podais ayudar,,