Literatura y ecología
Tengo una amiga muy especial que cada semana manda por correo electrónico, a un grupo de amigos cercanos, el “poema de la semana”. Tengo que decir que es una de mis partes favoritas: porque se toma su tiempo al escoger cuidadosamente las palabras que va a enviar y porque, al leer el texto, me resuena no sólo lo que dice el autor sino lo que ella pensó y sintió al escogerlas y leerlas y, finalmente, mi propia experiencia de lectura. Y todo se conjuga, todas las miradas, todas las lecturas, todas las posibilidades y la suma de experiencias. Y verdaderamente hace mi vida más feliz. Un poema, una canción, un fragmento de novela, cuento o ensayo.
Y, además, tiene una característica extra especial: al final del correo siempre agrega un consejo ecologista. Por ejemplo, nos recuerda que cuidemos y respetemos el agua, las plantas, que las colillas de cigarro se tiren en su lugar, que reciclemos las botellas de agua, entre muchas otras. Los invito, a quienes les interese, a empezar su propia versión de la maravillosa mezcla de literatura y ecología.
Yo hoy les quiero compartir un pequeño fragmento de una novela de uno de mis escritores (y personas) favoritos, Eliseo Alberto:
“Lo demás era la realidad. Los hombres sin imaginación jamás han aceptado los beneficios de la fantasía. ‘Ver para creer’, afirman sin aventurarse a invertir los términos de la ecuación: ‘Creer para ver’. De eso se trata, de la ilusión como arte de fe, pero también de esperanza y, por qué no, de caridad”.
Y como consejo ecologista, quisiera recordarles que es muy importante tratar de usar el claxon lo menos posible, es más, sólo cuando sea absolutamente necesario. Acuérdense que el exceso de ruido también contamina y que la neurosis genera más neurosis. El tráfico y el cansancio desesperan, pero en vez de desquitar la frustración en el prójimo, pónganse una canción que les guste y los ponga contentos, respiren hondo (las veces que les sea necesario) y canten. Les deseo un excelente fin de semana, María José (mariajose@toquedequeda.net).





Me encanto la nota, sobre todo el consejo.
Yo para esta semana dejaría solo un pedazo de una canción, haciendo alusión a una historia en la que trabajo: “te amaré, te amaré como al viento”.
Y mi consejo sería el hacer lo posible por ahorrar todas las bolsas de plástico que puedan cuando vayan al supermercado.
Al igual que ha Camila…a mi encantó esta nota…….me parece maravilloso que haya personas que ante una decadente sociedad mundial sigue teniendo ese sentido de la sorpresa…que nos permite filosofar y ver las cosas desde otro putno de vista.
Yo comparto un pedazito de una cnación del señor Ricardo Arjona: “Vivir no estár vivo”.
Mi ocnsejo para cuidar el ambiente sería el usar lo menos posible focos o cualquier sistema de alumbramiento que funcione con energia electrica o provenga directamente de la quema de los ocmbustibles fósiles; en lugar de esto…….abran todas las ventanas de su casa para que la luz natural llene esos espacios oscuros.
Gracias Camila y Mónica por sus citas y por sus consejos, ambos fundamentales. Pasa que en el día a día automáticamente aceptamos todas las bolsas de plástico que nos dan en el súper y en cuanto llegamos a nuestras casas prendemos la luz, en vez de pensar en opciones: como llevar una mochila o bolsa para los víveres o abrir las persanias y ventanas. Muchos saludos, María José
Una excelente combinación, diria que el lenguaje y la ecología se convierten en instrumentos vivenciales, el fragmento que les quiero compartir es de un poeta colombiano Julio Florez
¡ Oh señor y que frágiles nacimos y que variables somos y seremos si la tumba esta lejos …la pedimos pero si cerca esta…. no la queremos….
Mi aporte ecologista, Cambia las bombillas incandescentes por otras de bajo consumo. Son más caras, pero duran hasta diez veces más, y gastan entre cuatro y cinco veces menos, de esta manera ayudas a proteger el medio ambiente.
Excelente aportación Yenny, ¡muchísimas gracias!
Hola María José: Leí tu artículo recién ahora en Diciembre. Me gustó mucho el fragmento que escribiste, ya que me recuerda que pensamiento humano es tan poderoso que puede cambiar nuestras vidas y nuestro entorno si todos nos pusiéramos de acuerdo para idear en nuestras mentes el mundo que queremos a futuro. Luego de la idea viene la acción, pero si no podemos imaginar lo que queremos menos actuar para que esto suceda. Con la ecología y el medio ambiente yo creo que pasa lo mismo solo debemos proponernos ayudar desde las acciones más mínimas diarias (como apagar las luces y artefactos eléctricos de una sala si no estamos en ella, desenchufar los cargadores si no los estas ocupando, usar ampolletas o bombillas ahorro de energía, arreglar las goteras, no extenderse tanto en las duchas, no dejar corriendo el agua cuando te lavas los dientes o cuando jabonas los platos, usar solo pilas recargables, preferir los productos con envases hechos de materiales reciclados, por poner algunos ejemplos y sobre todo incentivar y contagiar con este espíritu a todos los que te rodean y a cuantos puedas llevar este mensaje) y es increíble el cambio que podremos observar todo va en cuantos crean y lleven a cabo este proyecto.
Nuestro planeta es hermoso y hay que cuidarlo!
Me encantó el consejo ecologista, es muy positivo,
¡¡¡a ponerlo en práctica!!!
Saludos,
Me gustaría leer esos poemas semanales, y de permitirlo, publicarlos en mi blog en el cual escribimos sobre los Valores de Gea, el Bípedo Depredador, novelas , cuentos y poemas inéditos, de escritores nuevos, también publicamos fotografías de montaña.
Leonardo
Sin duda nuestro planeta es hermoso y hay que cuidarlo, muchísimas gracias por sus aportaciones.
Leonardo, “Hay que leer mucha y buena literatura” decía Northrop Frye en su primer mandamiento. Hay muchísima cosas riquísimas que leer, si quiere le recomiendo algunos de los autores que han pasado por “poema de la semana”: Clarice Lispector, Vicente Huidobro, Oliverio Girondo, Oscar de la Borbolla. ¡Mucha suerte con su blog! María José (mariajose@toquedequeda.net).