
Después de leer la noticia sobre la amenaza que un conflicto armado en la República Democrática del Congo implica para los los gorilas de montaña , pensé en lo mucho que me ha cambiado trabajar en National Geographic. Esta labor es maravillosa, pero no sólo por la posibilidad de conocer otras culturas sino porque tenemos la fortuna de mantenernos muy cerca de la vida salvaje. Y estar así, a muy poca distancia, nos sensibiliza.

Sólo hay una cosa que puede ser mejor que el atlas de National Geographic…

Ginebra, uno de los centros políticos y de transporte de Europa, es una de esas ciudades que parecen inevitables. Es como una versión suiza de Atlanta: casi todos pasan por allí tarde o temprano, quieran o no.

Pude captar esta imagen en uno de mis tantos viajes camino hacia el Cañón del Colca, en un pueblito olvidado cercana a Chivay, en Arequipa, al sur de Perú.

Esta es una toma de un atardecer en Puerto Natales