São Paulo

Escrito por: Seth Kugel el 02 de Noviembre de 2007 | 6:15 am
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Foto de Lalo de Almeida

36 horas en São Paulo

Es la ciudad más fea y peligrosa de la que se enamorará. Grises rascacielos se pierden en el horizonte, el graffiti cubre el centro de una ciudad donde, quienes tienen los medios, conducen autos blindados, y el tendido eléctrico forma una red de cables que casi obstruye el paso del sol. Sin embargo, São Paulo, la ciudad más grande y moderna de Brasil, posee también mucho estilo. Deléitese con caipirinhas en un elegante bar rodeado de la crema y nata de la sociedad, junto a caballeros que lucen relojes Panerai de diez mil dólares en un brazo y una top model en el otro. Vaya de compras a tiendas obscenamente lujosas como Daslu, boutique tan exclusiva que los clientes a menudo llegan en helicóptero. O bien, siéntese en un café de la calle Oscar Freire y observe el paso de los ricos y hermosos.

Viernes

3 p. m.

1) Parque cultural
Visite el centro antes de la hora pico y diríjase a Luz, barrio antaño plagado de drogadictos que ha experimentado una impresionante transformación. Pase por la Estaçao da Luz (Praça da Luz 1), estación de trenes de fines del siglo XIX, hermosamente renovada, antes de continuar su paseo por Praça da Luz, jardín bordeado de palmeras donde las bandas interpretan música sertanejo (melodías campiranas brasileñas) en el quiosco. Caprichosas esculturas adornan los prados; entre ellas, collares de enormes cuentas que penden de los árboles como musgo, creación de la artista carioca Lygia Reinach. Si le interesa ver más del arte brasileño, vaya a la Pinacoteca do Estado (Praça da Luz 2; 55-11-3324-1000), museo magníficamente restaurado que exhibe la obra de algunos de los mejores artistas del país.

2) Espumoso brebaje
En São Paulo, la calidad de un bar está determinada, en gran medida, por su chopo (sho-pi), cerveza de barril estilo brasileño. Y el proceso de servirla es tan importante para los brasileños como el ritual de la Guinness para los irlandeses. Los maestros indiscutibles de la chopp se encuentran en el Bar Leo (Rua Aurora 100; 55-11-3221-0247), establecimiento de ambientación alemana en el deslustroso centro de la ciudad. Para poner a prueba la habilidad del cantinero, pida un leitinho (leitiño), casi pura espuma sin cerveza –cosa que a cualquier experto cervecero considerara una locura debido a la generalizada fobia a la espuma. Sin embargo, la bebida es tan cremosa que podría volverse adicto.

8 p. m.

3) Aquí comió Caetano
A pesar de su nombre, Bar Brahma (Avenida São João 677; 55-11-3333- 0855) prepara platillos cariocas tradicionales como pasteis de carne seca (tartas fritas rellenas de cecina) y stroganoff con arroz, cubierto de tiras de patata. Acompañe su comida con chopo mientras escucha algo de música popular brasilera. O Bien, siéntese en la terraza que domina la intersección de las avenidas Ipiranga y São João. Como todos saben, es allí donde comienza la sentimental “Samba” de Caetano Veloso (según la leyenda, escribió su composición en ese lugar).

Sábado

9 a. m.

4) Pan las 24 horas
Si se perdió de la orgía de comida a altas horas la noche anterior, no tema. Galeria dos Paes o Galería de los Panes (Rua Estados Unidos 1645; 55-11-3064-5900), mercado de comida abierto las 24 horas, sigue muy activo a la hora del desayuno. Cómprese una croqueta de pollo en el bar de frituras o mejor aún, recorra el buffet de desayuno de la mezanine. Sírvase jugo de naranja fresco, un espresso cargado con leche, panecillos, quesos y carnes frías. Tal vez la combinación le resulte más propia para el almuerzo, pero estamos en Brasil y éste es el desayuno tradicional.

10:30 a. m.

5) Cómo vive el un por ciento
La desigualdad de ingreso es una realidad de la vida brasileña. Cuando acabe de desayunar en Galeria dos Paes, podrá constatar cómo viven los ricos dando un paseo por el distinguido barrio de Jardim America, que termina en la suntuosa (aunque oficinista) avenida Paulista, una de las arterias urbanas más adecuadas para peatones. Deténgase en el Museo de Arte de São Paulo (Avenida Paulista 1578; 55-11-3251-5644), también llamado MASP (MASPi): impresionante estructura de estilo brutalista que carece de planta baja –cuatro enormes pilares sostienen el cuadrado de concreto y vidrio.

2 p. m.

6) Compras inalámbricas
Aborde un taxi hasta la deslumbrante Rua Oscar Freire, un híbrido de la angelina Rodeo Drive y la bostoniana Newbury Street, donde encontrará cafés como Santo Grao (Oscar Freire 413; 55-11-3082-9969) y costosas tiendas como Calvin Klein y La Perla, que comparten el muy cotizado espacio con marcas cariocas como Cris Barros y Osklen, famosa por su fabulosa ropa para surf (No. 645; 55-11-3083-7977). Toda la avenida fue renovada el año pasado: el gobierno de la ciudad instaló bancas, luminarias y lo más importante, ocultó todo el tendido eléctrico, de modo que es un remanso de paz visual dentro del infernal cableado que domina el resto de la ciudad. Para el fatigado turista eso, por sí solo, es un lujo.

8 p. m.

7) Una excelente cena
Encontrar un buen restaurante es tan fácil como encontrar paja en un pajar. En fines de semana, los paulistanos pudientes invaden Rodeio (Rua Haddock Lobo 1498; 55-11-3474-1333), un steakhouse de primer nivel donde podrá ver cómo preparan su picanha (filete de solomillo). En vez de dejar que la carne se enfríe, sirven pequeñas porciones recién cocidas. El espectacular servicio incluye corazones de palmito a la parrilla, abiertos directamente en la mesa y una guarnición de arroz rodeio, crujiente combinación de arroz, tiras de patata, cebollinos, huevo y diminutos trozos de tocino, todo revuelto como una ensalada.

Medianoche

8) A sambear
Ya hizo lo que el pueblo llano, ya se codeó con la elite. Ahora, aborde un taxi y vaya a Vila Madalena para empaparse de bohemia. El barrio, cuyas calles principales son bulliciosas y transitables, está repleto de clubes nada ostentosos y de precios accesibles, donde podrá disfrutar de música en vivo. Si le gusta la samba (o quiere saber de qué se trata), deténgase en Salve Simpatia (Rua Mourato Coelho 1329; 55-11-3814-0501) que evoca la energía de Río con cadenciosos tambores y alegres esculturas. Los paulistanos no son famosos por su ritmo, pero si le asalta la timidez, lleve su caipirinha (muy fuerte, por cierto) al balcón y observe la acción que se desarrolla abajo. Si prefiere algo más sosegado, puede escuchar al guitarrista que toca y canta en el minúsculo O Feitiço de Áquila (Rua Inacio Pereira da Rocha 618; 55-11-3813-8868).

Domingo

9 a. m.

9) Visite el monasterio
Luego de la pesadilla del tráfico de los días laborables, el centro de São Paulo parece un pueblo fantasma en fines de semana. La excepción es São Bento (Largo de Sao Bento; 55-11-3328-8799), imponente monasterio e iglesia que atrae multitudes los domingos. No es tanto una cuestión religiosa como un acontecimiento cultural, pues la misa de las 10 a. m. se celebra con cantos gregorianos. Llegue temprano para que pueda encontrar asiento.

11 a. m.

10) En el mercadao
Déjese llevar por la muchedumbre en el magnífico y antiguo Mercado Municipal Paulistano (Rua da Cantareira, 306; 55-11-3228-0673), mejor conocido como el Mercadao. La plaza de 12.5 kilómetros cuadrados está repleta de pescado fresco, queso añejo y frutas exóticas (como jabuticaba, una especie de uva gigante de color negro azulado). El mercado también es famoso por sus pasteis de bacalhau (empanadas fritas rellenas de bacalao salado); Hocca Bar (55-11-3227-6938) los prepara mejor que nadie (ni demasiado salados ni con excesivo sabor a pescado). Pida a un acompañante que se forme en la fila mientras los demás van a buscar una mesa. Cuando la comida es buena, pareciera que los 11 millones de paulistanos corren al mismo lugar.

1 p. m.

11) Un paseo en el parque
Queme las calorías de las empanadas en el parque Ibirapuera (Avenida Pedro Alvares Cabral; 55-11-5574-5177), oasis esmeraldino de casi 162 hectáreas en el gris corazón de la ciudad. Diseñado por Roberto Burle Marx, afamado arquitecto paisajista brasileño, el parque ofrece senderos para ciclistas y corredores, campos de fútbol, jardines de recreo para niños e infinidad de rincones que explorar. También encontrará edificios y museos interesantes, muchos de ellos diseñados por el arquitecto Oscar Niemeyer. Uno de los mejores es el Museo de Arte Moderno de São Paulo (55-11-5085-1300), bloque de concreto estilo modernista que alberga una rica colección de artistas brasileños y un jardín escultórico. No se marche del parque sin probar la refrescante agua de coco de los ubicuos vendedores ambulantes.

Información turística

En el primer lugar de la lista se encuentra Unique (Avenida Brigadeiro Luis Antonio 2700; 55-11-3055-4710), lujoso hotel dentro del exclusivo distrito Jardim Paulista. Las elegantes habitaciones ofrecen muy buenas vistas.

De ubicación central, cerca de la avenida Paulista, Fasano (Rua Vittorio Fasano, 88; 55-11-3896-4000) se inauguró en el año 2003 con un diseño evocativo de los años treinta.

Si busca una estancia más accesible, pruebe el Mercure Apartments Executive One (Rua Santa Justina 210; 55-11-3089-6222), en el elegante barrio Itaim Bibi/Vila Olimpia.

(Fuente: Way to Go, The New York Times)

Un comentario

  1. Escrito por elídia:

    Muy buena observacion ha tenido. Pero esta ciudad no es ni fea ni cris como menciona usted. Más vida que esta ciudad , sólo podemos comparar a capital de China o Tokio.

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