Una vida revelada

Escrito por: Cathy Newman el 13 de Noviembre de 2007 | 7:00 am
Etiquetas: Ninguna

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Fotografía de Steve McCurry
1 de abril de 2002

Diecisiete años después de haber aparecido en una legendaria portada de National Geographic, una ex refugiada afgana muestra otra vez su rostro al mundo.

Por Cathy Newman

Fotografías de Steve McCurry

NO HA OLVIDADO aquel momento:
un fotógrafo accionó su cámara frente a ella.

Él tampoco ha olvidado aquel momento: la vio por primera vez en un campo de refugiados afganos, dentro de la tienda que servía como escuela. Al notar su timidez, se acercó a ella tras largo rato, y ella consintió que la fotografiara. “Nunca imaginé que la fotografía de aquella muchacha fuera distinta de los tantos otros retratos que había tomado esa mañana de 1984”.

Aquel retrato, hijo de la lente de Steve McCurry, se publicó en la portada de esta revista en junio de 1985. Muestra a una muchacha de ojos verdes, como el mar, y que, al igual que las olas en ciertas noches, están hechizados y hechizan; pero muestra, también, los ojos de una tierra asolada por la guerra. Durante casi dos decenios, nadie supo su nombre; para nosotros era, simplemente, “la muchacha afgana”.

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El ayer y el hoy. Siendo una niña, Steve McCurry
la fotografió en un campo de refugiados afganos
para un artículo que apareció en
National Geographic
en junio de 1985. Hoy día, es madre de tres niñas: Robina,
de 13 años, Zahida, de tres, y la pequeña Alia, de un año.

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Llegó enero de 2002; Steve McCurry viajó a Pakistán junto con un equipo de televisión y filmes de National Geographic Society, en busca de la muchacha de los ojos verdes. En Nasir Bagh, donde hoy sigue de pie el campo de refugiados, cerca de Peshawar, uno de los maestros de la escuela les aseguró saber quién era. Buscaron a la mujer señalada en un poblado cercano, pero, al verla, McCurry supo que no se trataba de ella.

Un hombre a cuyos oídos había llegado la noticia de la búsqueda les contó que, de niño, él había vivido en el mismo campo de refugiados que ella, quien había regresado a Afganistán hacía varios años y ahora habitaba en las montañas, cerca de Tora Bora. Él podía ir a buscarla, y hacerla venir.

Pasaron tres días enteros antes de su regreso. La aldea donde ella vive está a seis horas en automóvil y tres a pie allende una frontera de la que nadie sabe si luego de cruzarla volverá. Al verla entrar en la habitación donde la esperaba, dos palabras cruzaron por la mente de McCurry: “Es ella”.

Todos los nombres poseen una fuerza; así, pues, hay que detenerse en el de ella. Se llama Sharbat Gula, y pertenece a la tribu de los pashtos, la más belicosa de las tribus afganas, de quienes se dice que sólo están en paz cuando están en guerra. Sus ojos siguen teniendo un feroz ardor; su edad es de 28, quizá 29, tal vez 30 años; nadie, ni ella, lo sabe. En un lugar donde no hay registros escritos, el paso de las vidas se pierde como la arena en el desierto.

El tiempo y la calamidad han borrado su juventud. Su piel tiene el aspecto del cuero curtido; la geometría de su mentón se ha suavizado; pero sus ojos siguen brillando, eso no ha cambiado. “Su vida ha sido difícil —dice McCurry—, como la de tanta gente en estos lares”.

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En este retrato, Sharbat Gula, a la izquierda, con Zahida en brazos; la acompaña Rahmat Gul, su esposo, con la pequeña Alia. Para ayudar a McCurry a localizarla, los ancianos del campo de refugiados de Nasir Bagh hicieron circular la fotografía de 1984.

Hablemos de la fuerza de las cifras en la historia de Afganistán en el último cuarto de siglo: 23 años de guerra han dejado un millón y medio de muertos y tres millones y medio de refugiados.

Y pensemos en la fuerza de la imagen de una muchacha afgana de ojos verdes, ojos como un mar embravecido, que desafían, pero que, sobre todo, inquietan a quien los mira; ¿quién podría, entonces, volver la espalda?

“NO QUEDA UNA SOLA FAMILIA A LA QUE NO HAYAN devorado las amarguras de la guerra”, fueron las palabras de un joven comerciante afgano a quien se cita en aquel artículo que apareció en 1985, precedido por la fotografía de Sharbat Gula en la portada. Entonces ella era una niña y su país se encontraba presa de una invasión soviética. Habrá tenido unos seis años cuando las bombas soviéticas mataron a sus padres. Un panorama de destrucción reinaba sobre innumerables aldeas como la de ella; de día, del cielo caía una lluvia de terror; por la noche se enterraba a los muertos. A todas horas, el sonido de los aviones la hundía en el espanto.

Recuerda Kashar Khan, el hermano mayor de Sharbat Gula: “Abandonamos Afganistán a causa de la guerra. Por todas partes había rusos, y no dejaban de asesinar a las personas. No tuvimos ninguna otra opción”.

Bajo la tutela de su abuela, Kashar y sus cuatro hermanas se dirigieron a pie a Pakistán; durante una semana atravesaron las montañas cubiertas de nieve, mendigando mantas y frazadas en el camino para no morir de frío.

“Nunca se sabía cuándo llegarían los aviones —recuerda Kashar—. El único sitio para esconderse eran las cuevas”.

El periplo que comenzó con la pérdida de sus padres y un viaje a pie al otro lado de las montañas terminó en un campo de refugiados, donde tuvieron que compartir la vida con desconocidos. “Para los habitantes de las zonas Ruales, como Sharbat, es difícil vivir en los restringidos alrededores de un campo de refugiados”, explica Rahimullah Yusufzai, un reputado periodista pakistaní, quien acompañó como intérprete a McCurry y al equipo de televisión; “no hay privacidad alguna; se vive a merced de los otros”.

¿Qué palabras pueden definir la tragedia que actualmente vive Afganistán? Acaso “invasión”, “resistencia”, otra vez “invasión”, un ciclo que obliga a preguntarse si llegará a su fin y cuándo. “Cada cambio de gobierno trae esperanzas —explica Yusufzai—; pero no ha habido ocasión en que el pueblo afgano no se haya sentido traicionado por sus dirigentes y por los extranjeros que claman ser sus aliados y salvadores”.

A mediados de los años noventa, durante un cese al fuego, Sharbat Gula se dirigió a su hogar en las estribaciones de las montañas, cubiertas con un velo de nieve. En esa aldea del color de la tierra, al final de un angostísimo camino, la existencia ofrece la posibilidad de arrancarle el aire a la vida, y no más. Hay terraplenes con maíz, trigo y arroz; algunos nogales, un arroyo que corre montaña abajo (salvo en la época de sequía), pero no existen escuelas, ni clínicas, caminos o agua potable.

Este es un día en la vida de Sharbat: se levanta antes del amanecer y reza, va al arroyo por agua, cocina, limpia la casa, lava la ropa; cuida de sus hijas, quienes ocupan el centro de su vida: Robina, de 13 años, Zahida, de tres y Alia, de uno. Una cuarta hija murió a corta edad. Al decir de su hermano, Sharbat jamás ha conocido un día de felicidad, excepto el día de su boda.

Su esposo se llama Ramat Gul, y su sonrisa tiene el brillo de una luciérnaga al alba. Sharbat recuerda haberse casado “a los 13, no, a los 16” en una boda arreglada.

Ante la falta de empleos en Afganistán, el esposo vive en Peshawar, donde trabaja en una panadería. El dólar que gana al día se desvanece como el humo por las dolencias de ella; el asma que padece le impide tolerar el calor y la polución del verano de Peshawar y la obliga a estar con él sólo en invierno; por ello, el resto del año Sharbat vive en las montañas.

Según explica Yusufzai, el periodista, al cumplir los 13 años, ella debió comenzar a someterse a la purdah, aquella forma de existencia sometida a la exclusión que llevan muchas mujeres islámicas desde el momento en que llegan a la pubertad, cuando, en palabras de Yusufzai, “las mujeres desaparecen de la vida pública”. Al ir por la calle, Sharbat debe vestir una burka color morado que la aparta del mundo y de la mirada de cualquier hombre que no sea su esposo, pero que para ella no es “una maldición” y sí “un hermoso vestido”.

Ante las preguntas, Sharbat se repliega detrás del mantón negro de lana que lleva alrededor del rostro, como si al hacerlo pudiera desaparecer. En sus ojos arde la ira; no está acostumbrada a someterse a las preguntas de los desconocidos.

¿Se ha sentido a salvo alguna vez? Responde: “No, pero mi vida bajo el régimen talibán era mejor; cuando menos había paz y orden”.

¿Ha visto alguna vez la fotografía que le tomaron cuando era casi una niña? “No, nunca”.

Sharbat sabe escribir su nombre, pero no sabe leer. Abriga la esperanza de que sus hijas reciban una educación; expresa: “Quiero que mis hijas sepan hacer algo. Yo deseaba terminar la escuela, pero no pude. Lamenté mucho cuando tuve que abandonarla”. La educación es la luz del entendimiento, pero Sharbat nunca se ha visto iluminada, y lo mismo podría suceder, según sus propias palabras, con su hija mayor, de 13 años. Para sus dos hijas menores queda una oportunidad.

LA REUNIÓN ENTRE SHARBAT Y EL FOTÓGRAFO transcurrió en calma. En lo que respecta a una mujer casada, la tradición cultural es estricta: ella no puede mirar —no se diga sonreír— a un hombre que no sea su esposo. Su expresión, recuerda McCurry, en todo momento fue inamovible y no sonrió ni una vez. Sharbat no entiende por qué su fotografía conmovió a tantos; así tampoco conoce el poder de su mirada.

La rodean, nos rodean, milagros: el que esté viva, el que la hayamos encontrado, el que haya podido soportar las pérdidas. Quién negaría que frente a tanta amargura cualquier espíritu podría desfallecer; la pregunta obligada: “¿Cómo sobrevivió?”. Y la respuesta es un mar de certezas implacables: “Fue —responde Sharbat Gula tras sus verdes ojos— la voluntad de Dios”.

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UNOS OJOS QUE HABLAN

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Para verificar que Sharbat Gula fuera en verdad la niña afgana que McCurry fotografió
hace casi 20 años, el médico forense Thomas Musheno, del FBI, realizó un estudio
comparativo entre los retratos de 1984 y los recientes. “Mi certeza de que son la misma
persona es del cien por ciento”, dice.

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El profesor John Daugman, inventor del sistema automático de identificación por
medio de los patrones del iris, determinó matemáticamente que los ojos de unas
y otras fotografías corresponden a la misma persona. Los patrones del iris, al igual
que las huellas dactilares, son irrepetibles y pueden ayudar a la identificación de
una persona.

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Por Steve McCurry

PUDE VER SUS OJOS A TRAVÉS DE LA LENTE.
SIGUEN SIENDO LOS MISMOS.

Su rostro es tan inquietante hoy como cuando era casi una niña y la fotografié, hace ya 17 años. Entonces y ahora, nuestra forma de contacto fue a través de la lente. Esta vez le fue menos difícil mirar a la lente y no a mí; al ser una mujer casada, tiene prohibido, según la tradición, mirar a un hombre que no sea su esposo.

Nuestra conversación fue breve; hubo poco espacio para las emociones. Le hablé de la enorme cantidad de personas a las que había conmovido su fotografía y de la infinidad de cartas de personas que, inspiradas por su retrato, se habían convertido en voluntarios en los campos de refugiados afganos. Cuando vio la fotografía por primera vez, se avergonzó por
los agujeros en su mantón rojo; recordó que se debían a que el mantón había caído en el fuego. Le alegra que su retrato haya inspirado al mundo, pero no creo que esa imagen signifique nada para ella; su único interés en la vida son su esposo y sus hijas.

Recuerdo claramente el ruido y la confusión en aquel campo de refugiados hace 17 años. Me quedaba claro que las niñas afganas, a unos años de desaparecer detrás del velo tradicional, no dejarían que un desconocido occidental las fotografiara. Por ello, procedí con cautela; pedí al profesor su autorización para entrar a la tienda de las niñas y fotografiar a algunas de ellas. La más tímida de todas, Sharbat, me dijo que podía retratarla, así que hice algunas tomas.

Cuando vi la película, me impresionó la serenidad y quietud de su porte. Para esas fechas, la ocupación soviética de Afganistán llevaba ya cinco años, es decir, se vivía un momento significativo, pero también, intemporal. Alguien ha propuesto que esta fotografía es emblemática por lo que sucedía en Afganistán en aquel momento, pero aun quienes no conocen la relación entre la fotografía y Afganistán no quedan impávidos ante la mirada de la muchacha.

Me tranquiliza saber que sobrevivió y ha logrado, con esfuerzos, hacer su propia vida; mi esperanza es que haberla encontrado traiga buena fortuna para ella y su familia. Mi intención es estar al tanto de ella durante el resto de mi vida.

Es una fortuna haberla hallado ahora; el gobierno local va a desmantelar el campo de refugiados y construirá un complejo habitacional. Si la hubiéramos buscado dentro de un año, por ejemplo, habría sido en vano, pues pudimos localizarla gracias a las personas que viven en el campamento. Afganistán ha vivido una época oscurantista que se ha prolongado durante decenios. La reaparición de la muchacha podría ser un hecho profético, un signo esperanzador.
Habrá que ver.

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FONDO PRO JÓVENES AFGANAS DE NATIONAL GEOGRAPHIC SOCIETY

Muchas mujeres afganas desean para sus hijas lo mismo que Sharbat Gula para las suyas:
una educación. National Geographic Society decidió crear el Fondo pro Jóvenes Afganas [Afghan Girls Fund (AGF)] y trabajar con selectas organizaciones sin fines de lucro para ofrecer oportunidades educativas, tanto a las niñas como a las jóvenes mujeres afganas. El lector queda cordial y cálidamente invitado a colaborar con este proyecto en nationalgeographic.com o dirigiendo un cheque a Afgani Girls Fund, Development Office. National Geographic Society, 1145 17th Street, NW, Washington, DC 200036

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Las estudiantes afganas pueden poner a prueba su creatividad en las escuelas
donde ahora tienen la libertad de asistir.

Fotografía de Anna Knutzen

Más información en www.nationalgeographic.com/donate/afghan_girls_fund.html

56 comentarios

  1. Escrito por Lira:

    Albert Einstein dijo: “La estupidez humana no tiene limites es infinita”. Y un médico hablando de las pestes o epidemias que han asotado al mundo dijo al terminar la charla: “La peor peste que ha azotado al mundo y lo sigue azotando a traves de todos los tiempos es la ignorancia”.

  2. Escrito por Leoncio Gutierrez:

    Excelente reportaje. Felicito a todo el equipo que trabaja en esta excelente revista.

  3. Escrito por Alejandra Castellanos:

    El reportaje de la niña afgana está mejor que excelente, es decir, la foto de verdad es profunda y llega a todos lo sentidos de mi ser. Felicidades a todo el equipo de National Geographic, son los mejores.

  4. Escrito por Jose Félix:

    Creo que la historia de Sharbat Gula es la de tantos y tantos refugiados que abandonan sus hogares sin saber si volverán algún día. Creo que debería traer aquí la memoria de los refugiados ruandeses, de los campesinos nepalíes acorralados entre las guerrillas maoistas equipadas por China y las fuerzas gubernamentales, y los demás casos…

  5. Escrito por Wilma Helenna:

    Quiero felicitar al equipo de esta prestigiosa revista por tan excelente trabajo y muy especialmente al fotógrafo por mantener siempre viva en su mente la imagen de esta persona y querer ayudarla. Adelante con esa noble pero muy sabia intención de querer ayudar al prójimo.

  6. Escrito por YENNY LORENA RODRIGUEZ GUERRERO:

    El contraste que se logra vivenciar entre estas dos fotos es realmente grande, los ojos de esta joven, ahora mujer, es la que desnuda la fotografía. Si no fuera por la expresión en sus ojos, realmente no se pensaría que era ella.

    Lograr sobrevivir tantas circunstancias juntas es muy valioso, sin embargo pienso que ella hubiera podido tener otro destino, su fuerte expresión y fascinante tez hubiera cautivado el mundo en alguna pasarela.

    Por último, me queda felicitar a todo el equipo por tan excelente trabajo de investigación.

  7. Escrito por Youlin Vanessa Pineda:

    Me sorprendió muchísimo el haber encontrado aquí este reportaje. Casualmente, hace muy pocos días recibí un e-amil donde muestran las 10 fotografías que han hecho historia, entre esas se encuentra la de Sharbat Gula. En realidad es muy poca la informacion que dan allí sobre ella, y qué bueno que el fotógrafo junto con todo el equipo de National Geographic se interesaron en ella, la buscaron y nos dieron a conocer un final agradable… Qué bien por ella, que ha sobrevivido y ha sabido luchar contra tanta maldad.

    Los felicito a todos ustedes también por el programa que están llevando a cabo para la educacion de las niñas afganas.

  8. Escrito por olga:

    Felicidades al fotógrafo que después de tantos años volvió para retratar a la misma persona, pues sus ojos son impresionantes.
    Yo sí vi la portada de la revista donde esta la fotografía de esta persona, y me impresionó mucho.

    Me gusta mucho su revista por sus artículos tan interesantes. Felicidades.

  9. Escrito por alexis blanco:

    Me quedé impresionado al ver este artículo. Recuerdo que hace varios años, en un documental de National Geographic, vi a esa mujer de los ojos verdes. He quedado estupefacto y contento al saber que sigue viva, porque en tantos años de conflicto y de lucha es muy difícil vivir. Cuando noté su rostro actual, pude ver sus hermosos hojos y su piel que muestran las dificultades de su vida y del tiempo en el cual es muy dificil. No cabe duda recalcar el esfuerzo realizado por el fotógrafo afanoso por encontrar a esta mujer, y vaya esfuerzo no quedó en vano, ya que encontró a la muchacha de los ojos verdes…

  10. Escrito por Guadalupe Rodriguez V.:

    Felicito al fotógrafo y a National Geographic por su extraordinario sentido de respuesta a quien les dio gloria en el pasado y en el presente ustedes le agradecen con esperanza.

  11. Escrito por Marcela:

    En este mundo todo gira tan rápido, la importancia de una imagen queda en nuestra memoria, pero son pocas las que producen un efecto emocional y traspasan el papel en el cual quedan estampadas.
    Esos ojos verdes fueron portadas y produjeron una búsqueda hasta el emocionante encuentro de la esperanza; se comprobó que la vida sigue su curso, se abrió el camino de un campo de refugiados y a pesar de su corta edad, sentí que era una niña convertida en mujer y, sin duda, a pesar de todos los que ya no están, queda el recuerdo ahora de una mujer con ojos de niña.

  12. Escrito por LoReNa:

    La verdad es que es impresionante la idiotez de los humanos. Por qué no seguir lo que Dios nos ha dicho que hagamos, por qué no hacerlo. No, sino que siempre queremos el camino más fácil y el más peligroso, me refiero a todo el sufrimiento que les han hecho pasar las guerras a tantas personas inocentes, como Sharbat Gula.

    ¡QUE HORROR!

  13. Escrito por Liliana:

    Doloroso saber que una guerra es capaz de arrebatar terruño, seres queridos, hábitos pero sobre todo, esperanza.

  14. Escrito por AISHA CORTÉS:

    La belleza sublime de sus ojos lo dice todo. Su rostro nos da una idea de la hermosa vitalidad que tiene y los deseos de conquistar el mundo aun a pesar del dolor, pero años después, en la segunda foto, podemos ver el desgaste de una vida llena de opresión y sufrimiento.

  15. Escrito por Claudia V:

    Qué pena me da ver su rostro en la actualidad. Sin duda refleja el inmenso dolor y tristeza que ha sufrido por años. Lo bueno es que registros tan prodigios como el del fotógrafo Steve McCurry permiten a todas las personas que no hemos vivido en carne propia una guerra darnos cuenta de la magnitud del daño que estas causan en un pueblo.

    Sharbat Gula es la cara visible para occidente del dolor de la guerra, pero como ella hay muchos más y es esto lo que no se nos tiene que olvidar nunca, para siempre oponernos a cualquier acción armada.
    Felicitaciones por el FONDO PRO JÓVENES AFGANAS que desde ya es una muy buena iniciativa.

  16. Escrito por antnio:

    El artículo sobre esa joven es fantástico, las fotos y sobre todo la historia es algo que de verdad se siente… felicidades equipo de National Geographic…

  17. Escrito por LIDA NANCY:

    Tenía 21 años cuando vi por primera vez la fotografia de la niña. Recuerdo que me quedaba horas mirándola y pensando en que su vida sería absolutamente dificil y dolorosa. Me da mucho gusto que esté “VIVA”; que DIOS la bendiga.
    Felicitaciones al equipo de National Geographic y sobre todo a Steve McCurry por buscarla.

  18. Escrito por Edna Martha Soltero Varela:

    Felicito a todo el equipo de National Geographic por su excelente trabajo y en especial al fotografo Steve McCurry por su sensacional reportaje. Realmete son pocas las personas que tenienen la valentía y el valor de adentrarse en un zona de conflicto y arriesgar su vida, para lograr sus metas, porque sé que el Sr. McCurry quedó impresionado con esa mirada de esta chica de los ojos verdes, y deseo comprobar después de años que habrá sido de ella, comprobando con satisfacción que aún vive y tiene una linda familia, un gran logro en un país tan difícil. Enhorabuenas y felicidades.

  19. Escrito por ROGER PALACIOS:

    EXCELENTE REVISTA. UNA FELICITACIÓN A TODOS LOS QUE COLABORAN EN ELLA, SON UNA GRAN APORTACIóN PARA EL SABER.

  20. Escrito por froilan:

    Realmente muy impactante, aun hoy resuena con la mirada de esa niña el dolor y la pérdida de una familia en la guerra. Los felicito por la perseverancia y la pasión en esta nota.

  21. Escrito por Juan Arturo Garcia:

    Pues yo felicito a todos ustedes, los que escribieron sus comentarios en este artículo, pero creo que también deberían detenerse a pensar en las palabras de esta bella mujer, que añora la estabilidad que, aunque precaria, le daba el régimen talibán y que, según sus propias palabras, ahora no tienen la seguridad ni el orden que antes tenían, ¿qué estaria dispuesto el gobierno estadounidense a hacer para que esto suceda?, y por último, ¿no podrían hacer algo las brigadas de salud para ella?, ya que, según el fotografo, tiene asma (¿no será alguna alergia?) dios bendiga a quienes como ellos padecen las crueldades de la guerra.

  22. Escrito por Beatriz Mendez:

    ME ENCANTÓ ESTE REPORTAJE. NOS DEJA VOLAR LA IMAGINACIÓN Y CONOCER LA VIDA DE PERSONAS QUE, COMO MUCHAS, SUFREN Y SABEN CÓMO ENFRENTARLO.

  23. Escrito por Junior Rodríguez:

    Siempre he pensado que los ojos denotan algo especial de las personas. Así como la alegría, el sufrimiento de alguien, y estos no son la excepción, tienen una magia, un brillo y un misticismo que envuelven, y es lo que hizo en mí y en muchas personas que vieron la foto.

  24. Escrito por almachavez:

    Me pareció interesante la importancia y la manera en la cual se empeñaron en encontrar a la muchacha. Su anterior mirada mostraba una inocencia y a la vez ira por todo lo que vivía. Hoy su mirada refleja sufrimiento, dolor y coraje de luchar día con día.
    Esperemos lo mejor para toda su familia.
    ¡Me encanto su reportaje!

  25. Escrito por melinitha:

    Hola.
    Muy muy bueno el reportaje sobre aquella chica, y muy bellos los ojos.. aún reflejan un gran dolor y tristeza…
    Felicito a todos… y sigan así :)

  26. Escrito por Alejandra Arroyo:

    Dos palabras: EXCELENTE REPORTAJE
    Me encanta Nat Geo, y amo investigar para mis trabajos. Esta semana debo hacer un proyecto de los derechos de la mujer afgana, y este reportaje me ha facinado. Si alguna persona puede proporcionarme un link donde encuentre informacion de esta calidad, se lo agradecería.

    Ale A.

  27. Escrito por Alfredo Manzo:

    Podría calificar esta foto como una de las mejores de National Geographic; me atravería a comparar la difícil interpretación de su rostro con el de la Monalisa; porque he visto la foto muchas veces y no puedo interpretar la expresión de su rostro.

  28. Escrito por mayra saldaña:

    Hola. El reportaje es muy bueno. Felicidades al equipo por la excelencia para la publicación del este artículo.

  29. Escrito por Jesús Negrete:

    Los ojos penetrantes de la mujer afgana, sus destellos de luz no son más que el deseo natural en el hombre de que las cosas estén mejor, sí, de que sean justas.

  30. Escrito por VERONICA MARIA SANTIAGO CASTRO:

    ESA ES LA VIVA ESTAMPA DE LA GARRA PARA ENFRENTAR DÍA A DÍA LA DUREZA DE LA VIDA EN EL VIEJO CONTINENTE,Y LA DULZURA A LA VEZ, PUES PARA ELLA SU FELICIDAD ESTÁ AHÍ, NUESTRA PERSPECTIVA DIFIERE POR EL TIPO O LA DIFERENCIA DE VIDA QUE PODAMOS LLEVAR CADA UNA(O) DE NOS. YA NO MÁS GUERRAS Y COSA ASÍ.

  31. Escrito por Miguel:

    Aisha, ojos es sin H, por favor…

  32. Escrito por Beatriz:

    Verdaderamente asombroso en todos sus aspectos, social, político, económico, moral, etc. asombroso. Majestuoso, es una ventana al mundo, es un poco de mucho que no queremos aceptar.

  33. Escrito por guadalupe leon torres:

    ME ENCANTÓ SU FOTAGRAFÍA , TIENE LA MIRADA MÁS HERMOSA QUE HE VISTO, Y AUN CON EL PASO DE LOS AÑOS SIGUE TENIENDO EL MISMO REFLEJO QUE HACE 17 AÑOS. SIMPLEMENTE LA MEJOR FOTOGRAFÍA.

  34. Escrito por judith rios:

    Cuando vi por primera vez la foto de Sharbat, me impactó, y ahora más que nunca, pues con tremenda belleza se ve reflejado su dolor, pero a la vez esos ojos que no pierden la hermosura del mar y de Dios ha creado en mí un sentimiento que a, pesar de las circuntancias, debemos continuar con el espíritu de lucha para que todo vaya mejor y en un futuro no muy lejano haya tolerancia, paz, amor y comprensión entre todos los humanos.

  35. Escrito por ANTONIO:

    Una foto de verdad que da de que hablar, el ver una mirada triste pero unos hermosos ojos que reflejan el arduo día que viven día a día las mujeres de ese lugar y después ver que la vida es tan cruda y dura; en verdad que hay que admirar el don que dios les ha dado a todas las mujeres…

  36. Escrito por Marcos Leyva:

    Es la imagen la que refleja mucho de lo que paso en aquel tiempo, como dice el articulo “Muestra a una muchacha de ojos verdes, como el mar, y que, al igual que las olas en ciertas noches, están hechizados y hechizan; pero muestra, también, los ojos de una tierra asolada por la guerra”. Impresiona el volver a verla, todo lo que ha pasado en todos estos años se nota en su rostro, pero sigue guardando su escencia en esos ojos que dieron la vuelta al mundo.

  37. Escrito por michelle reyes:

    me da mucho gusto saber que apesar de todo ella esta viva, gracias a dios y que esta formando una nueva familia, que dios la vendiga y felicidades a national geographic por todos sus investigaciones.

  38. Escrito por Wilson Gary:

    Realmente eso ojos expresan la fuerza interior de esta mujer, tuvo suerte el fotografo al encontrarla lo felicito.

  39. Escrito por Dora Rodríguez:

    Me alegra saber que esta viva… la verdad es que esos ojos me impresionaron mucho, la primera vez que la vi en la portada de la revista… era tan bella… solo le deseo lo mejor y que Dios la bendiga a ella y a su familia…. felicidades al fotógrafo por no declinar en la busqueda…

  40. Escrito por josue:

    ESTOY TOTALMENTE SORPRENDIDO WUAUUUUUUU…………SIGE SIENDO LA MISMA,SI YO LA HUBIERA CONOCIDO CUANDO ERA JOVEN JURO ME CASARIA CON ELLA,ES DEMASIADO BELLA!!!!

  41. Escrito por alma:

    es impresionante la mirada de esta mujer
    y sobre todo q la hayan encontrado… viva.
    simplemente impacta al que la ve.

  42. Escrito por einstein:

    me encanta la fotode la niña; sus ojos reflejan un temor por la guerra que se vivía y se sigue viviendo en Afganistán, y el haberla encontrado viva mucho años después es aún más impresionante, ya que sigue viva, sus ojos no cambiaron nada su rostro ya se ve mas acabado, ya con una experiencia. En realidad me encanta la foto y no c que más decir felicidades, fotógrafo.. y a National Geographic.

  43. Escrito por alba:

    Me ha encantado el reportaje y sobre todo la fuerze y el coraje que trasmite la muchacha espero que vengan tiempos mejores para ella y para su familia, esa es la dura realidad que tienen muchas familias y pienso que tan solo en su mirada se refleja la resignación y a la vez la esperanza.

  44. Escrito por Francisco Méndez:

    Nací en 1980 y no recuerdo cuándo fue la primera vez que vi esta foto; pero sí recuerdo que se quedó ahí, en algún lugar de mi mente. Años después la recordé y descubrí que aquel sentimiento completamente desconocido hacia la imagen era un tanto general. Aquella frase que presume una imagen diciendo más que mil palabras es cierta; aunque ahora creo que una imagen no sólo habla gráficamente; sino también produce sensaciones que aún desconocemos.

    Felicidades a NatGeo

  45. Escrito por claudia patricia marin ramirez:

    me ha causado una inmensa tristeza ver como esta ahora esa mujer, ojala que por parte de esta publicacion se pudiera hacer algo por ella y su familia, ya que su deseo es que sus hijas tengan una educacion. ESTA HISTORIA NOS CONMOVIO A MI Y A TODA MI FAMILIA, EN EL 2005 TUVE UNA HERMOSA HIJA PREMATURA, QUE LUCHO MUCHO POR ESTAR AHORA CON NOSOTROS, CUALQUIER CIRCUNSTANCIA ELLA LA VENCIO, LE PUSIMOS POR NOMBRE HANNIA SHARBAT,ES UN NOMBRE BELLO QUE PARA NOSOTROS SIGNIFICA MUCHA FORTALEZA. SHARBAT GULA NO SABE NI SIQUIERA QUE EXISTE UNA NIÑA QUE LLEVA SU NOMBRE GRACIAS AL GRAN EJEMPLO DE VIDA QUE NOS DA. CON AMOR CLAUDIA

  46. Escrito por Theo:

    Satisface conocer una historia como esta. Además, claro está, de la inmensa satisfacción que provoca la maravillosa fotografía. También me satisface leer tantos y tan buenos comentarios (dos veces los cuarenta y cinco); hay gente que lee, que conoce, y que siente como yo y como muchos otros. Nos damos cuenta qué significa la GUERRA. Y qué significa el AMOR y la paz. Miramos unos ojos que nos ven, emanando energía, gritando, siendo hermosos. Tal vez, la virtud de McCurry quede opacada ante la enigmática belleza de la foto; una imagen que verdaderamente sacude el espíritu con un mensaje inquietante y frontal. Asimismo –por ello–, gracias a él y a NationalGeographic.

    Entonces, tras esta pulsación, nuestra cuerda quedará vibrando; resuena en nuestro corazón…

    Ojalá así sea
    .

  47. Escrito por Pedro Gonzalez:

    Tuve que escoger un Tema para hablar en mis clases de Ingles, adicional que tengo un poster de ella en mi oficina, este reportaje sobre una vida tan dificil te hace reflexionar y apreciar cada cosa y ser en esta vida, asi que no hubo mejor opcion que hablar sobre la chica afgana
    Amor & Paz,
    Pedro

  48. Escrito por LORENA:

    hermosos ojos, q lo dicen todo, q diferente hubiera sido su destino si alguien la hubiera ayudado, no se, una cultura como la de afganistan es muy dura, por cuantas cosas ha tenido q pasar esta mujer!! y el pesar de que tiene mujeres y q desea lo mejor para ellas y saber q les espera lo mismo q a ellas!! dios las proteja y bendiga siempre….

  49. Escrito por victor hugo:

    Que puedo decir sus ojos lo dicen todo,y tienen razon la mayoria en un lugar donde hay guerra debe salir algo tan hermoso como lo es ella, afortunado hombre al tenerla y despertar a su lado ver sus hermosos ojos y perderse en ellos por un momento, me despido con el dicho:
    los ojos son la puerta al alma atte anonimo

  50. Escrito por Stuart Vazquez Castillo:

    es una revista facinante felicito de la misma manera a los editores y la imagen de la joven afgana no tienes comparacion yo tengo los ojos verdes y caracteristica que pueden cambiar segun la ropa o el reflejo que tenga al frente pero que imprecionado con esa mujer tan hermosa pero que nacio en un pais malo con ellas ojala que las naciones unidas hicieran algon por esas mujeres y niños de ese pais cruel.

  51. Escrito por Samuel Ortega:

    Definitivamente es una de las miradas mas bellas que he visto en mi vida. Expresa esa tristeza que cautiva, pero a la vez esa pequeña esperanza que se tiene a esa edad.

  52. Escrito por roberth ortiz:

    son los ojos de la esperanza y la desesperanza para este mundo lleno de guerras estupidas iniciadas por los poderosos avidos de mas poder ojala el mundo entero compremda el significado de esta mira da y cambie

  53. Escrito por Sharo:

    Si la foto de Sharbat Gula, cuando era tan solo una niña de ojos tan hermosos, que dudo existan otro par de ellos en el mundo,me impacto. Mas me ha impactado saber que esta viva a pesar de los horrores de la guerra, me da gusto saber que no solo es una mujer hermosa por dentro y por fuera sino muy inteligente al decir que “la educacion es la luz de entendimiento”. Que Dios la Bendiga a ella y a los suyos.
    Felicito a Steve McCurry por este impresionante reportaje. Pido a Dios derrame sobre el todas sus Bendiciones, ya que el reportaje asi como las imagenes han tocado las fibras mas sencibles de todos los que hemos tenido la fortuna de conocer esta historia a traves de Nat Geo.

  54. Escrito por felipe mata:

    Cuando vi por primera vez la fotografìa de la ñiña afgana tenia 15 año, me impacto demasiado nunca pude entender que sensacion causo en mi.Han pasado 20 años y la vuelvo a ver y el impacto es el mismo, la diferencia es que ahora puedo interpretar esa sensaciòn:me gustaria ser voluntario para poder contribuir en la educaciòn de los ñiños y ñiñas de cualquier paìs que està en situaciones similares.Recordemos que una imagen vale màs que mil palabras:Recordemos que una acciòn vale mas que mil palabras.

  55. Escrito por ALEJANDRO INZUNZA:

    los felicito quisiera tener mas comunicacion y con cat hy newman lei su magnifico articulo de national geografic en español del año 2002 es el relato de es ella de una ex refugiada afgana una vida revelada 23 años despues retome esta historia a la par del gran fot.ografo steve maccurry haciendo una cocreacion artistica como pintor artistico mwezx mexicano espero qwe se comprenda muy bien la intencion de lograr comunicacion con cualquiera de los dos atentamente

  56. Escrito por martin:

    me parese una historia llena de muchos obstaculospara poder encontrar a esta mujer
    nuestra mestra de ciencia tecnologia sociedad y valores
    nos mostro un documental de esta historia “EN BUSCA DE LA MUJER AFGANA” Me conmovio esta historia pero a las vez sus ojos llenos de algo, no se que es
    pero su mirada tan penetrante y llenos de todo lo que es su vida
    me ase sentir que la vida vale mas que todo

    la historia es de lo mejor

    espero que puedan leer este comentario

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