EXCLUSIVA: La anatomía del Nigersaurus
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Paul Sereno, explorador residente de la Sociedad National Geographic, revela los últimos hallazgos relacionados con el Nigersaurus.
Washington, 15 de noviembre de 2007.- Este jueves, la Sociedad National Geographic dio a conocer un dinosaurio de 110 millones de años de antigüedad que tenía rasgos sorprendentes: su hocico funcionaba como una aspiradora, poseía cientos de dientes pequeños y los huesos de su cráneo eran translúcidos.
Los restos de este dinosaurio herbívoro, conocido como Nigersaurus taqueti, fueron recolectados en el Sahara por Paul Sereno, un explorador residente de la Sociedad National Geographic, paleontólogo y profesor de la Universidad de Chicago.
El Nigersaurus, un primo más joven del dinosaurio Diplodocus, es demasiado pequeño para ser un saurópodo, puesto que mide sólo unos nueve metros de altura. “Se las ingeniaba para sostener su cuerpo (del tamaño del de un elefante) con un cráneo muy ligero dotado de cientos de dientes con forma de aguja”, dice Sereno. Capaz de levantar su cabeza apenas por encima de la espalda, el Nigersaurus actuaba más como una vaca del Mesozoico que como una jirafa reptil, ya que cortaba bocados de las plantas, principalmente de helechos y belcho.
Un dinosaurio común en su época, el Nigersaurus taqueti llegó a medir unos 9 metros de largo, con una altura al nivel de la cintura de 2.8 metros y un peso comparable al de un elefante. El paleontólogo Paul Sereno y su equipo recuperaron aproximadamente 80 % del esqueleto del Nigersaurus.
Los detalles sobre la anatomía del dinosaurio y su modo de vida serán publicados en el diario electrónico PLoS ONE así como en el artículo “Dinosaurios extremos” que se publicará en diciembre en National Geographic.
La investigación de Sereno fue financiada, en parte, por la Sociedad National Geographic. El día de hoy se abrirá una exposición sobre el Nigersaurus en el Museo National Geographic, que incluye los fósiles originales y la reconstrucción del esqueleto y del cráneo del dinosaurio.
Nigersaurus taqueti, un saurópodo del Sahara de 110 millones de años de antigüedad, fue recreado por el artista Tyler Keillor en colaboración con Paul Sereno en la Universidad de Chicago. El modelo de carne y hueso será el atractivo principal de una exhibición en el Museo National Geographic, en el Hall de Exploradores, y permanecerá hasta el 18 de marzo de 2008.
La característica más peculiar de este animal es su hocico ancho y recto, el cual le permitía trabajar cerca del suelo. A diferencia de los demás dinosaurios herbívoros, el Nigersaurus tenía más de 50 columnas de dientes, todas alineadas en hileras estrechas a lo largo de cada una de sus mandíbulas.
Una tomografía computarizada de los huesos de la mandíbula puso en evidencia nueve “reemplazos” apilados atrás de cada diente, así que cuando uno se desgastaba, otro inmediatamente tomaba su lugar. Contaba con más de 500 dientes en total. “Entre los dinosaurios –dice Sereno–, el Nigersaurus establece el récord Guinness de reemplazo de dientes”.
Sereno y otros autores escriben en PLoS ONE que el hocico descendente puede caracterizar a la mayoría de los diplodocoides. “Algunos de estos saurópodos poco comunes prosperaron hasta convertirse en los preeminentes comedores a nivel del suelo del Mesozoico,” dice el coautor Jeffrey Wilson, profesor asistente de la Universidad de Michigan.
Nigersaurus taqueti, nombrado por el explorador de National Geographic, Paul Sereno y su equipo. Nigersaurus fue un herbívoro con una extraña anatomía: tenía una boca que funcionaba como una “podadora de pasto”, cientos de pequeños dientes, y huesos del cerebro casi translúcidos. La anatomía de esta “vaca mesozoica” está detallada en el artículo publicado en PLoS ONE, la revista en línea de la Biblioteca Pública de Ciencias (Public Library of Science).
La tomografía permitió que Sereno y su equipo miraran dentro del cráneo del dinosaurio. Ahí, algunos canales del órgano del equilibrio revelaron la postura habitual de la cabeza. Reconstruidos con imágenes computarizadas, estos canales mostraron que el hocico del Nigersaurus se dirigía directamente hacia el suelo, a diferencia de la orientación hacia delante del hocico de la mayoría de los otros dinosaurios. Esta característica, junto con las poco comunes facetas de desgaste en los dientes del animal, llevaron a Sereno y sus colegas a concluir que el Nigersaurus se alimentaba principalmente segando plantas cerca del suelo.
Nigersaurus taqueti, en carne y hueso y en puro esqueleto. Un modelo del cerebro y cuello del animal, así como una reconstrucción tamaño real del dinosaurio estarán en exposición en el Hall de Explordores del Museo National Geographic hasta el 18 de marzo de 2008.
El coautor Lawrence Witmer, profesor de la Universidad de Ohio, quien procesó las imágenes del cerebro y del órgano del equilibrio, dijo, “lo que tenemos aquí es la primera mirada detallada al cerebro de un saurópodo, y este tiene cosas importantes que decir sobre la postura y el comportamiento de este animal”.
El diseño del hocico no es la única característica extraña del Nigersaurus: tenía una columna vertebral que era más aire que hueso. “Las vértebras son tan delgadas como un papel; es difícil imaginarlos cortando y soportando la fatiga del uso diario, pero sabemos que lo hacían y que lo hacían bien”, dice Wilson, uno de los miembros de la expedición.
La pesadilla de un dentista: Nigersaurus tenía la boca llena de delgados dientes, más de 500 de ellos se encontraban apretados en la mandíbula y cada diente era del tamaño del incisivo de un niño pequeño. Una exploración de tomografía computarizada expuso hasta nueve “reemplazos” apilados detrás de cada diente principal.
Un grupo de paleontólogos franceses recogió los primeros huesos del Nigersaurus en los años cincuenta, sin embargo, no fue denominada la especie. Sereno y su equipo la nombraron en honor al paleontólogo francés Philippe Taquet. Didier Dutheil, un miembro del equipo de Sereno, halló los huesos del cráneo del Nigersaurus en 1997, y en esa expedición y en la siguiente, los equipos recolectaron cerca de 80 % del esqueleto.
La zona donde están los fósiles, en Níger, era el hogar del extinto y enorme cocodrilo llamado Supercocodrilo así como el del herbívoro Suchomimus, ambos hallados por Sereno. El pariente más cercano del Nigersaurus fue recientemente descubierto en España.
Un miembro de la expedición trabaja para desenterrar algunos de los huesos del Nigersaurus, un saurópodo que caminó sobre la región hace 110 millones de años. El Nigersaurus vivió en lo que ahora se conoce como el sur del Sahara en un hábitat que también albergaba al enorme cocodrilo conocido como Supercocodrilo.
Los coautores en el diario PLoS ONE son Jeffrey A. Wilson, Lawrence M. Witmer, John A. Withlock, Abdoulaye Maga, Oumarou Ide y Timothy A. Rowe. Los patrocinadores de la investigación, además de la Sociedad National Geographic, son la Fundación David y Lucile Packard, la Fundación Pritzker y Women’s Board de la Universidad de Chicago.
Para obtener más información sobre el Nigersaurus visite http://www.nationalgeographic.com/dinosaurs y http://www.projectexploration.org
Nigersaurus taqueti, como ser veía en carne y hueso. La investigación del paleontólogo Paul Sereno sugiere que el animal podaba helechos y otras plantas con su ligero cráneo y esqueleto.
Paul C. Sereno
Paleontólogo
Profesor—UNIVERSIDAD DE CHICAGO
Presidente y cofundador—PROJECT EXPLORATION
Explorador residente—NATIONAL GEOGRAPHIC SOCIETY
“Veo a la Paleontología como ‘una aventura con un propósito’. ¿De qué otra forma podría describirse una disciplina científica que permite galopar en los lugares más recónditos del orbe, resucitando criaturas gigantescas nunca antes vistas? ¿Y el placer de encontrar grandes fósiles? Debes estar dispuesto a ir adonde nadie más lo ha hecho —mientras aprendes a disfrutar temperaturas de 51.7 grados centígrados”.
Paul Sereno, paleontólogo y profesor en la Universidad de Chicago, mira de cerca los huesos fosilizados del cráneo del Nigersaurus herbívoro en el Sahara. La investigación de Sereno fue parcialmente fundada por la Sociedad National Geographic.
Paul Sereno creció en Naperville, un suburbio de Chicago, y estudió la licenciatura en arte y Biología en la Universidad Northern Illinois. Una visita guiada a las colecciones no expuestas al público le abrió los ojos a la vida de la ciencia, el arte y la aventura. “Jamás me recuperé de esa visita. En Paleontología, siempre observé una combinación irresistible de viajes, aventura, arte, Biología y Geología”.
Sereno estudió los fósiles de los dinosaurios en las extensas colecciones de China y Mongolia, mientras cursaba los estudios de doctorado en Geología en la Universidad de Columbia y en el Museo Estadounidense de Historia Natural (American Museum of Natural History), en Nueva York. En 1987, se unió al cuerpo docente de la Universidad de Chicago, donde imparte la cátedra de paleontología y evolución a los estudiantes de licenciatura y postgrado, y anatomía humana a los alumnos de medicina. Sereno fue cofundador de Project Exploration, una extensa organización sin fines de lucro que se dedica a divulgar los descubrimientos de las Ciencias Naturales al público, y a proporcionar oportunidades de educación innovadora a los niños de la ciudad. Descubridor de dinosaurios en cinco continentes y jefe de docenas de expediciones, Sereno es uno de los exploradores residentes más respetados de National Geographic.
Inició su trabajo de campo en 1988 a los pies de los Andes, en Argentina, donde su equipo de trabajo descubrió el primer dinosaurio que rondó por la Tierra, el predador Herrerasaurus y al más primitivo de todos, Eoraptor, “el predador del amanecer”. Este trabajo redondeó el panorama más completo sobre los albores de la era de los dinosaurios, hace unos 225 millones de años.
A principios de los años noventa, sus expediciones se desplazaron al Sahara, para revelar el mundo perdido de los dinosaurios en África. Conforme se separaron los continentes durante la era de los dinosaurios, los dinosaurios Africanos evolucionaron en especies nunca antes vistas. Descubrirlas ha implicado una serie continua de expediciones en el corazón del Sahara, donde los equipos de trabajo de Sereno han extraído más de 70 toneladas de fósiles de dinosaurios de las rocas que datan del período Cretáceo (de 90 a 135 millones de años de antigüedad). Los descubrimientos comprenden una colección cada vez mayor de nuevas especies nominadas y cuyas osamentas fueron montadas para que todos las aprecien. Estas incluyen a los voluminosos herbívoros de cuello largo, como el Nigersaurus (“el reptil de Nigeria”) y el Jobaria (“parecido al Jobar”, la bestia mítica de Tuareg), el primero con mandíbulas repletas con más de 500 dientes y el último irguiéndose a más de 10 metros. Los carnívoros abarcan al Afrovenator (“cazador africano”), Deltadromeus (“corredor del delta”), Rugops (“cara rugosa”), al insólito piscívoro provisto con garras enormes, el Suchomimus (“imitador de cocodrilos”) y al enorme Carcharodontosaurus, del tamaño de un Tyrannosaurus.
El paleontólogo de la Universidad de Chicago, Paul Sereno, y un saurópodo llamado Nigersaurus taqueti. En tres expediciones al Níger, Sereno y su equipo recuperaron aproximadamente tres cuartos de los huesos del cerebro del animal, junto con gran parte de su esqueleto.
Además de dinosaurios, el equipo de Sereno descubrió una serie de cocodrilos, incluido uno de 12 metros de largo “El supercocodrilo” (Sarcosuchus), el cocodrilo más largo del mundo, y el Anatosuchus de hocico amplio (“cocodrilo pato”). De las especies voladoras, el primer pterosaurio de África (un reptil alado) también se encontró entre los hallazgos, incluida una nueva especie con 4.57 metros de envergadura. Sus descubrimientos más recientes incluyen un sitio arqueológico impresionante en el corazón del Sahara, que ha preservado cientos de esqueletos humanos de hace unos 7 000 años, cuando el desierto estaba cubierto de follaje donde prosperaban percas de dos metros de largo, cocodrilos e hipopótamos.
Una expedición efectuada en 2001 llevó a Sereno y a su equipo a India central y occidental. Más tarde, descubrieron en Mumbai (Bombay) el primer cráneo de un dinosaurio del continente, que perteneció a un nuevo predador, al que denominaron Rajasaurus (“reptil regio”). Asimismo, en 2001 Sereno inició una serie de expediciones a China. Primero exploraron las zonas remotas del desierto de Gobi, en el interior de Mongolia, y descubrieron una manada de más de 20 dinosaurios que murieron a su paso. El objetivo de las expediciones actuales de Sereno hacia China apuntan al Tíbet, el último fragmento inexplorado de la antigua masa de tierra Gondwana. Rastrear las huellas de estas especies desconocidas a una altitud de 3 960 metros es el siguiente reto científico de Sereno; busque en las noticias de este sitio web.
El autor de diversos libros y narraciones en National Geographic e Historia Natural, y tema de numerosos documentales, el reconocimiento de Sereno incluye el premio Maestro del Año (1993) otorgado por el Chicago Tribune; Chicagoan of the Year (1996) que concede la revista Chicago (1996); The Century Club (1997), del semanario Newsweek; 50 Most Beautiful People, reconocimiento de la revista People; 100 Best People in the World (1997), de Esquire; el Premio Walker, que le otorgó el Museo de la Ciencia, de Boston, por sus extraordinarias contribuciones a la Paleontología, y la Medalla a la Excelencia (1999), concedida por la Universidad de Columbia. Para mayor información: www.paulsereno.org





bueno la verdad me encanto mucho ahber aprendido algo mas en este sitio
realemente quede muy sorprendido y facinado con esta noticia… realmente el lo mejor… espero seguir leyendi muchas cosas interesantes como estas y tratar de aprender un poco mas y aumentar mi intelco cultural… es lo mejor…
bueno solo queria decir q la noticia es fantastica… y espero que sigan asi
sin mas qued ecir me despido
atte.
ANGEL CARDENAS MARQUEZ
Excelente nota,
Omar
Creo que la información que han proporcionado sobre la fecha del periodo Cretáceo no es correcta. Gracias por el reportaje. Se han superado con él.
Increíble como pudo existir esta criatura tan extraña, con esa dentadura tan peculiar, creo que en vez de alimentarse de pasto, arrancaba mas bien algas de los lagos o ríos por donde pastaba, excelente artículo.
me gustaria que investigaran y publicaran algo sobre los descubrimientos y el ilegal saqueo de fosiles en el estado de coahuila, en mexico.
ami me da mucha tristesa q los dinosaurios se allan extingido bueno me encanto esta pagina chau
GRACIAS POR EL ARTICULO…
saludos, Aníbal Lartigas
muy buen articulo, me deja igual la impresion que todavia falta mucho que descubrir