Nassau

Escrito por: David G. Allan el 16 de Noviembre de 2007 | 6:29 am
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Foto de Barbara P. Fernandez

36 horas en Nassau, Bahamas

Bahamas siempre ha tenido visitantes satisfechos, desde indios arawak en el siglo XIX y españoles en el XV hasta Barbanegra quien, a principios del siglo XVIII, transformó la isla de New Province en un paraíso bucanero de alcohol y prostitución. La verdadera sofisticación llegó en la década de 1960, cuando la revolución cubana desvió turistas de La Habana a Nassau. Ésta se convirtió rápidamente en el destino turístico más cotizado de la región. Sin embargo, en años recientes la capital de Bahamas ha perdido su relevancia en ese sentido, relegada a una simple parada de cruceros por el Caribe o una escala aérea hacia lugares más distantes. No obstante, si piensa que Nassau no es más que una aburrida encrucijada de viajeros, podría perderse de una peculiar mezcla de experiencias cosmopolitas y singularmente bahameses.

Viernes

5 p. m.

1) Chapuzón y bebida
Consiéntase con un poquito de lo que vino a buscar: un lugar donde nadar y un cóctel helado en Compass Point Beach Resort (West Bay Street, Gambier; 242-327-4500), minúsculo centro de veraneo con coloridas cabañas reinaugurado apenas en diciembre pasado, luego de permanecer cerrado durante dos años. En vez de la formalidad que favorecía el propietario anterior, Chris Blackwell (el mismo de Island Records), el nuevo gerente general, Skip Scully, ha infundido al lugar una nueva “vibra” y da la bienvenida a todos los visitantes que quieran darse un chapuzón en su caleta privada, aunque no sean huéspedes. Séquese al sol con una de las bebidas del virtuoso cantinero Jessie McQueen, cuya especialidad es el “huracán congelado”: espumosa creación de schnapps de melocotón, granadina, ron y cualquier otra cosa que se le ocurra en el momento.

8 p. m.

2) Italiano insular
Las opciones gastronómicas de Nassau suelen dividirse en dos variedades: mariscos frescos aunque de mediocre preparación en ambientes bastante desaliñados, o cadenas de chefs famosos que cobran fortunas y reciben a tantos huéspedes de resorts que constantemente reciben cargamentos de frutos del mar. Café Matisse (Bank Lane; 242-356-7012), encantador restaurante italiano en una centenaria residencia en el corazón de la zona colonial de Nassau, no encaja en esas descripciones. El atento personal sirve la cena a la luz de las velas en el frondoso jardín o bien en las habitaciones interiores decoradas con grabados de Matisse. Empiece con una crema fría de tomate, queso de cabra y cilantro y después ordene la langosta a la parrilla con crujiente daikon (rábano chino) en un espeso caldo de mariscos con aroma a naranjas. Como postre, no se pierda el millefoglie alla papaya, delicada tarta hojaldrada rellena de papaya fresca.

10 p. m.

3) Tabaco y brandy
El encanto del Viejo Mundo, con copones para brandy y habanos enrollados a mano, le aguarda en Graycliff (West Hill Street; 242-302-9150), hotel que surgió en la década de 1740 como hogar de John Howard Graysmith, capitán pirata de la goleta Graywolf. Su antiguo encanto se ha disipado un poco del comedor formal, pero visite el salón de mullidos sofás y mesas de mármol donde un músico interpreta en vivo en un piano de cola y camareros de blanca librea pueden sugerirle la combinación perfecta de coñac y habanos Bahiba Reserva.

Sábado

9 a. m.

4) Hombre mundano
Evite las multitudes y el calor de la tarde con un recorrido personal que evita los museos de mal gusto y las tiendas duty-free de Bay Street. Un buen lugar para empezar es la Catedral de la Iglesia de Cristo (calles George y King) con su imponente interior e impresionantes vitrales que desmienten la sencilla fachada. Luego siga por Market Street hasta Trinity Place y deténgase en Bahamian Kitchen (242-325-0702) para ordenar una “limonada” de naranja agria endulzada antes de proseguir hacia los edificios coloniales rosados de Parliament Square. Pase frente al Senado y el edificio de la Suprema Corte con dirección al extremo norte de la plaza, donde encontrará la escalera que lleva a la antigua cárcel octagonal, hoy convertida en biblioteca pública. Continúe una cuadra hasta East Hill Street y dé vuelta a la derecha hacia los terrenos de Government House, residencia oficial del gobernador general de Bahamas, donde será recibido por guardias engalanados con hombreras. Sigua por West Hill Street hasta Graycliff Cigar Company para observar a los dedicados artesanos que enrollan habanos y visitar el salón fumador de tenue iluminación y maravilloso aire acondicionado.

10:30 a. m.

5) Apoye las artes locales
Un museo que vale la pena es la Galería Nacional de Arte de las Bahamas (West Hill Street; 242-328-5800) instalado en la apacible residencia que antaño fuera hogar del primer presidente de la Suprema Corte de Bahamas. La impresionante y ecléctica colección de arte local incluye fotografías de las calles de Nassau que acaba de explorar, pero captadas a fines del siglo XIX; el poderoso “Salomón” de Stanley Burnside; y “Potcake” de Blue Curry, una reflexión en formato digital sobre objetos encontrados y la gente que vive en las calles.

12:30 p. m.

6) A nadar con tiburones
Un hombre, con el adecuado nombre de Stuart Cove (Stuart Caleta), transformó el plató original de la película “Flipper” (1996) de Elijah Woods en una atractiva base para su operación: Dive Bahamas (South Ocean Boulevard; 242-362-4171). La compañía, que recoge a los turistas en el hotel, ofrece sesiones de esnórquel, buceo, y recorridos en motos submarinas. También lo pueden llevar a bucear entre tiburones de arrecife.

4 p. m.

7) Estupendo juego
Uno de los pocos recordatorios de que Bahamas aún es parte del Imperio Británico es el Cricket Club (242-326-4720), en el campo de cricket Haynes Oval, entre el británico Fort Charlotte y Arawak Cay. Ocupe un asiento en el balcón y pida a los entusiastas aficionados de ascendencia hindú y británica que le expliquen las reglas. Como atractivo adicional, tome el recorrido Segway de las 5:15 p. m., dirigido por Aaron Matecki (242-466-7696), y el cual empieza y termina en la casa club en un paseo por el fuerte y los cercanos Jardines Botánicos.

8 p. m.

8) Papillas náuticas
Al otro lado del puente de Paradise Island se encuentra el popular Poop Deck (East Bay Street; 242-393-8175), donde la comida es fresca y la vista de la bahía no tiene igual. Pruebe el caracol marino con una delicada salsa de mantequilla o sopa de caracol picante con jerez al gusto. Termine con el rico budín de guayaba, una especialidad local. Para comer como y entre nativos, diríjase a la fila de marisquerías de Arawak Cay, conocidas como fish fry (friterías de pescado). La mejor de todas es Twin Brothers (242-328-5033) donde –le aconsejo– debe evitar el atiborrado interior y buscar un lugar bajo una palmera en el frente del establecimiento, junto a los puestos que venden esponjosas frituras picantes de caracol marino, daiquiris tan espesos como leches malteadas y un dulce y poderoso cóctel de leche condensada, agua de coco y ginebra, llamado sky juice (jugo del cielo).

10 p. m.

9) Batido, no revuelto
Quítese la ropa de playa y póngase un traje elegante para la hora del cóctel en el cinemático One & Only Ocean Club Resort (242-363-2501) de Paradise Island, cuyo recibidor y bar fueron utilizados en la primera escena de la película más reciente de James Bond: “Casino Royale”. Ahora que, ¿por qué beber en los mullidos sofás del interior cuando puede pasear por los jardines y visitar el bar al aire libre en lo alto de un acantilado? El bar al fresco del restaurante Dune y el sonido del oleaje natural resultan mucho más adecuados para ambientar una sensual película de espías. Los puristas de Bond deben omitir el cóctel frutal “Casino Royale” y ordenar un martini como lo hace 007: tres medidas (onzas) de ginebra, una de vodka y media medida de vermouth con una cascarita de limón.

Domingo

10 a. m.

10) Diga ‘acepto’
Es fácil adivinar por qué los cuidados Jardines Versalles de Paradise Island y el lindo belvedere Cloisters (junto al mar, a un lado de Paradise Drive) son escenario de unas 150 bodas cada año. Cuando arrecie el calor, siga la primera calle al oeste del resort One & Only hasta llegar a un sendero sin anuncio alguno que conduce a las delicadas arenas y azules aguas de Cabbage Beach.

2 p. m.
11) Isla privada
Si de veras quiere huir del clamor, le ofrezco una última opción: Rose Island, casi 15 kilómetros al oeste y sólo accesible en barco de alquiler privado. Participe en la “persecución de contrabandistas” estilo “Miami Vice” en un bote pilotado por una pareja de hermanos bahameses llamados Ryan y Brooks Russell (242-393-3501) quienes le llevarán a su propiedad privada en la isla para bucear con esnórquel, disfrutar unas bebidas, relajarse al sol y darse un festín con ensalada de caracol marino y muchas cosas más. La cuota de medio día incluye a un máximo de 16 parranderos.

Información turística

No es necesario que alquile un automóvil a menos que le interese explorar el lado sur de New Providence. La región de Compass Point a Nassau está cubierta por el colectivo número 10. Use taxis para trasladarse entre el aeropuerto y Paradise Island.

Abunda el hospedaje económico, pero también incluye alfombras sucias y vecinos ruidosos. Uno de los bed and breakfast más apacibles es A Stone’s Throw Away (Tropical Gardens Road; 242-327-7030). Como indica su nombre (A tiro de piedra), está muy cerca del aeropuerto y la playa.

El British Colonial Hilton (1 Bay Street; 242-322-3301) es un famoso hotel que sirvió de ambientación a las películas “Thunderball” y “Nunca digas nunca más”, e incluye una suite “Double O”. El edificio domina el centro de Nassau y tiene grandes camas y playa privada.

Comfort Suites Paradise Island (Paradise Island Drive; 242-363-3680) es bastante más económico que su popular vecino, Atlantis, pero ofrece a sus huéspedes el mismo acceso gratuito a los juegos, piscinas y playa del extenso parque acuático de Atlantis –todo a un casino de distancia.

(Fuente: Way to Go, The New York Times)

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