Marrakech
36 horas en Marrakech, Marruecos
En cada generación, los occidentales encuentran alguna nueva excusa para volverse locos por Marrakech. Para Edith Wharton y Winston Churchill, el atractivo era la arquitectura medieval islámica y los agrestes paisajes montañosos; los hippies trotamundos de la época el “Expreso Marrakech” se dejaron seducir por el “encantamiento de cobras” y la posibilidad de “hacer anillos de humo” –según palabras de Crosby, Stills y Nash. Y ahora que Marrakech se perfila como centro del estilo y la vida nocturna de África del Norte todos, desde Julia Roberts hasta Naomi Campbell, recorren sus laberínticas y añejas calles en busca de chefs famosos, suntuosos spas y boutiques de diseñador. De hecho, para muchos asiduos de los escenarios jet set europeo (discos de Ibiza, clubes de playa en la Riviera y hoteles parisinos), Marrakech se ha vuelto un destino de rigueur.
Viernes
4 p. m.
1) Medina, la ciudad antigua
Para empaparse de las imágenes, los sonidos y aromas de Marrakech, hay que sumergirse en los retorcidos pasajes de la Medina, el antiguo barrio de la ciudad. Diríjase a Rue Souk Semarine y caminará entre mujeres veladas, carretones tirados por mulas y angostas callejas donde venden todo tipo de textiles hilados a mano, espejos incrustados, linternas de latón, baúles de madera, fragantes artículos de piel, jarrones de cerámica y tantos tapetes que podría cubrir la espesura de Alaska. Recuerde que es obligatorio regatear y hacerlo como los profesionales: con expresión de indiferencia, aparente serenidad y un ocasional aspaviento de indignación al escuchar la contraoferta. Termine en Ben Youssef Medersa, escuela coránica del siglo XVI decorada con impresionantes mosaicos, intrincados paneles de cedro y versos religiosos labrados en el yeso blanco (aunque no tiene teléfono ni sitio web y es un poco difícil dar con el lugar, le informo que se encuentra justo a un lado del Musée de Marrakech, en la plaza Ben Youssef).
8 p. m.
2) Un palacio para el paladar
Para proponer matrimonio, celebrar su aniversario, suplicar perdón por una aventura o simplemente, saciar su hambre, nada mejor que la romántica presentación y exquisita preparación de los platillos que sirven en la suntuosa ambientación morisca de Le Tobsil (22 Derb Moulay Abdallah Ben Hezzian; 212-24-44-40-52). La carta, que cambia todos los días, suele incluir ensaladas marroquíes frías, tagines salados-dulzones y couscous con carnes y verduras guisadas. El postre frutal y una taza de dulce té de menta son el complemento perfecto. Es indispensable que haga reservaciones.
10 p. m.
3) Líder de los mercados
El mercado más famoso de África del Norte, la plaza Diemaa el Fna, cobra intensa vida al caer la tarde. Al pie del iluminado minarete de la mezquita Koutoubia, mares de paseantes van a cenar en los seductores puestos de comida mientras se embriagan del carnavalesco ambiente que crean los adiestradores de monos, encantadores de cobras, tamborileros, acróbatas, músicos, predicadores callejeros y vendedores de herbolaria. Si cree que puede comer otro postre, visite a los mercaderes de tartas condimentadas con especias y ayude a su digestión con un vaso de jugo de naranja fresco en uno de los innumerables carretones de frutas.
Sábado
4) Harem público
Construido en el siglo XIX, el extenso Palacio Bahia (Rue Riad Zitoun el Jedid, Medina; 212-44-389-564) soluciona un dilema de diseño que pocos arquitectos modernos podrían enfrentar: ¿cómo construir una casa para las cuatro esposas del gran visir y sus 24 celosas concubinas? La respuesta se encuentra en los hermosos detalles, cuidadosamente cincelados y labrados, y en la maestría del trabajo de mosaicos del fastuoso edificio. La visita guiada le conducirá por el laberinto de habitaciones, jardines, patios y pabellones. Convertido en museo, el palacio todavía recibe personalidades con cierta regularidad, incluyendo al sultán del hip-hop Sean Combs quien, en el año 2002, viajó con todo su séquito para celebrar su cumpleaños allí.
Mediodía
5) Almuerzo entre ruinas
Junto al antiguo barrio judío y con vista a las derruidas paredes del palacio El Badi (siglo XVI), la terraza de KosyBar (47 Place des Ferblantiers, Medina; 212-24-38-03-24) es un elegante mirador para un refrigerio de mediodía. Acomódese en los mullidos sofás y déjese envolver por la pista sonora de jazz-soul mientras estudia el menú de sushi, sashimi y diversos platillos de fusión euro-oriental. La sopa fría de zanahoria con jengibre y comino, equivalente norteafricano del gazpacho español, es perfecta para refrescarse, en tanto que los ravioles de queso de cabra dan el toque continental.
1:30 p. m.
6) Galimatías mercantil
Como arrastrados por la oleada morisca-marroquí, jóvenes diseñadores modernizan los estilos del Viejo Mundo con aires occidentales contemporáneos. Muchas de sus boutiques se ocultan en la Medina. Empiece por Original Design (231 Rue Riad Zitoun, Jedid; 212-24-38-22-76), donde Ibtissam Ait Daoud ofrece elegantes creaciones de cerámica (ceniceros como platos voladores; jarrones cilíndricos; jarras con forma volcánica) en tonalidades de tangerina, berenjena y plata. Propiedad de una pareja franco-marroquí, Warda la Mouche (127 Rue Kennaria; 212-67-34-73-74) se especializa en prendas prêt-à-porter como psicodélicos caftanes, babuchas plateadas y blusas de corte marinero con bordados arabescos. Por último, si busca interpretaciones singulares de enseres domésticos y accesorios de moda, no puede perderse KifKif (8 Rue el Ksour, Bab-Laksour; 212-61-08-20-41).
4 p. m.
7) ¿Quiere sol? Vaya al club
¿No hay mar en Marrakech? No importa. Puede broncearse y refrescarse en la sucursal local de Nikki Beach (Circuit de la Palmeraie, Palmeraie; 212-24-36-87-27), decadente cadena de clubes de piscina. Igual que sus contrapartidas de Miami y St.-Tropez, el club de Marrakech ofrece vibrante música house, blancos lechos con baldaquines y costosas botellas de bebidas espumosas que hacen las delicias de los autoproclamados jet-setters, parranderos, mogoles y sus imitadores. Póngase sus gafas de sol D & G, ordene una copa de champaña y prepárese para disfrutar una noche árabe.
8 p. m.
Marruecos, por supuesto
Quizá no vea a Humphrey Bogart con chaqueta blanca en el Grand Café de la Poste (Boulevard El Mansour Eddahbi y Rue Imam Malik, Gueliz; 212-24-43-30-38), pero las barandillas de latón, los sofás de piel marrón, las palmas en maceta y otros detalles franceses coloniales parecen salidos de “Casablanca”. Construido en 1925 y renovado hace dos años, el restaurante prepara platillos franceses con un toque local, como foie gras con compota de higo y calamares a la parrilla con el característico aceite de argane marroquí. De postre, la malteada de banana con crema de pistache es ambrosía en un vaso, y como digestivo perfecto: un cóctel en el sensual salón Art Decó morisco del piso superior.
11 p. m.
9) Mil y un clubes nocturnos
La abundante vida nocturna de Marrakech es impresionante. En el elegante restaurante-lounge-club nocturno Jad Mahal (Fontaine de la Mamounia, Hivernage; 212-24-43-69-84), la crema y nata de Marruecos y Europa choca sus copas en un elegante ambiente que combina estilos de India, Asia y Medio Oriente.Termine la velada en Pacha (zona hotelera L’Aguedal, Boulevard Mohammed VI; 212-24-38-84-00), sucursal del famoso club de Ibiza. El local, que afirma ser el centro nocturno más grande de África, cuenta con dos restaurantes, piscina, suntuoso “salón de descanso” y un relajado club de baile que ha dado entrada a Paul Oakenfold, David Guetta y otros grandes del salón de la fama de los DJ.
Domingo
10 a. m.
10) Sude la gota gorda
Dos días de activas compras, agasajos culinarios y parrandas hasta el amanecer seguramente dejarán su huella. En Les Bains de Marrakech (2 Derb Sedra, Medina; 212-24-38-14-28) la venerable tradición islámica del hammam ha sido remozada con detalles de diseño evocativos del siglo XXI. Ahí, sudará en el vapor hasta derretirse, le friccionarán con el negro jabón marroquí conocido como beldi, sufrirá una exfoliación con el áspero guante kissa y a continuación, un masaje a cuatro manos con aceite para luego cubrirle con la arcilla local llamada ghassoul, la cual enjuagarán con agua caliente antes de ponerle una esponjada bata y servirle un delicioso té de menta.
Mediodía
11) Flora de diseñador
Aunque no pueda distinguir entre una malvaceae y una punicaceae, los jardines Majorelle (212-24-30-18-52) ofrecen los paseos más hermosos de la ciudad. El café sirve un desayuno marroquí (jugo de naranja, yogurt, crepas dulces, miel y compota), mientras que el Museo de Arte Islámico ofrece una exhibición de astrolabios persas de hierro forjado, artefactos sirios de cobre y relucientes textiles marroquíes, todo ello reunido por los patrocinadores financieros del parque (leyendas de la moda como Yves Saint Laurent y Pierre Berge), quienes se enamoraron la ciudad en la década de 1960 y, en muchos sentidos, fueron los predecesores de la actual manía de Marrakech.
Información turística
Los taxis marroquíes pocas veces recurren al taxímetro, así que negocie con el conductor por el recorrido del aeropuerto Marrakesh Menara a la Medina.
Annie Lennox, Sacha Baron Cohen y otros VIP han depositado sus maletas en el hotel Riad El Fenn (2 Derb Moulay Abdallah Ben Hezzian; 212-24-44-12-10), que ofrece 18 habitaciones en la Medina. Propiedad de Vanessa Branson, hermana del mogol de Virgin, Richard Branson, el hotel boutique cuenta con cinco piscinas, spa, sala de cine, bar y restaurante.
Justo en las afueras de la bulliciosa Medina, el Hotel y Spa Hivernage (Rue des Temples y Rue Echouhada; 212-24-42-41-00) ofrece piscina, un spa bien equipado y un restaurante administrado desde St.-Tropez por el chef Christophe Leroy.
Un poco más apartado, en el distrito Palmeraie (muy parecido a Bel Air), el Palais Mehdi (Palmeraie; 212-24-30-75-77) es un espacioso resort con enorme piscina y exuberantes jardines.
(Fuente: Way to Go, The New York Times)




