Medio ambiente, diciembre de 2007
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En este modelo de un pico alpino, las líneas muestran los límites hasta
donde llegará la nieve natural, si las temperaturas continúan en aumento.
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El esquí, cuesta abajo
En diciembre de 2006, algunas laderas de los Alpes servían para todo menos para esquiar. Las temperaturas, demasiado altas para la temporada, provocaron lluvia y lodo, pero casi nada de nieve. Gracias al descenso del calor al inicio del año, la temporada europea para esquiar no fue un fracaso total, aunque tampoco fue suficiente para rescatar a la estación de esquí Abondance, en Francia. Este año, el ayuntamiento de la localidad votó por cerrarla debido a la escasez de nieve. Los centros vacacionales de clima frío en EUA también se han visto amenazados. Las temperaturas promedio aumentan y las capas de nieve se adelgazan. Las estaciones de esquí más grandes redujeron el número de días en que operan, de un promedio de 158 hace un decenio, a 146 en 2005-2006. ¿Qué se puede hacer con respecto al déficit de nieve? Muchas zonas de esquí dependen de la nieve artificial, pero esta puede ser costosa y requiere bajas temperaturas para que sirva al esquiar. Otros centros se concentran más en las actividades de clima cálido, como el golf. Aunque eso no hará que regresen los inviernos. “Solíamos contar con la nieve –dice Lisa Isaacs, directora de programas ambientales en la zona de esquí de la Montaña Mammoth, en California–. Ahora sólo contamos con que no podemos contar con la nieve”.




