Nueva Orleans

Escrito por: Shaila Dewan el 28 de Diciembre de 2007 | 6:01 am
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Foto de Cheryl Gerber

36 horas en Nueva Orleans

¿Qué otra ciudad, luego de verse anegada y abandonada a su suerte, frustrada por la burocracia y agobiada por el crimen, podría levantarse penosamente para recibir visitantes con un platón de ostras en su concha y una vigorizante banda de metales? ¿Qué otro rincón del mundo, apenas dos años después del huracán Katrina, podría ofrecer paseos en tranvía e improvisados desfiles, música de órgano en barcos de vapor y bailarines de tap en las aceras? Cuando los cronistas vuelvan la mirada al pasado, la capacidad de Nueva Orleans para recuperar su espíritu en los momentos más difíciles y mostrarse dispuesta a abrazar el sufrimiento y la alegría con igual ardor, formarán parte de su leyenda.

Viernes

5 p. m.

1) Bebidas en el porche
Nueva Orleans es un estado mental que se adquiere fácilmente con un cóctel al caer la tarde. En el bar Columns (3811 St. Charles Avenue; 504-899-9308), mansión de estilo italiano transformada en hotel dentro del Distrito de Jardines (Garden District), es uno de los pórticos sureños más invitantes en la más majestuosa avenida de la ciudad. Tome un Campari con soda al fresco o en el bar, con su ornamentado techo de casi cinco metros de altura y un canapé circular. De belleza a la vez ostentosa y un poco desvaída, Columns dio una ambientación idónea a “Pretty Baby”, cinta de Louis Malle sobre un burdel de principios de siglo –no obstante encontrarse a un mundo de distancia del antiguo distrito rojo que pretendía evocar.

8 p. m.

2) Jazz y libros
Es posible que los colonos franceses de Nueva Orleans se hayan resignado al dominio de España, pero no del gobernador español, a quien despreciaban tanto como a su esposa y su vino catalán. En 1768 organizaron una revuelta que terminó por expulsarlo de la ciudad y bautizaron una avenida para conmemorar su osadía: Frenchmen Street (Calle de los Franceses), la cual todavía opone feliz resistencia a otra invasión: las hordas turísticas del Barrio Francés (French Quarter), al otro extremo de Esplanade. En Frenchmen podrá escuchar buena música y conocer a los residentes que se agolpan tanto dentro como fuera de los clubes. Quienes tienen interés en algo de jazz serio habrán de ingresar en Snug Harbor (626 Frenchmen; 504-949-0696), donde miembros de las dinastías Marsalis y Neville se presentan con frecuencia junto con maestros como el trompetista Irvin Mayfield y el baterista Johnny Vidacovich. Al otro lado de la calle, en Spotted Cat (623 Frenchmen; 504-943-3887), reina un ambiente más informal y ecléctico, no obstante carecer de asientos –excepto por dos muy disputados sofás. Otras opciones (no se conforme con una) incluyen d.b.a (618 Frenchmen; 504-942-3731) donde hay música en vivo así como una extensa variedad de whiskies de una sola malta, o Ray’s Boom Boom Room (508 Frenchmen), que ofrece lecciones gratuitas de baile latino hasta las 9 p. m., seguidas (y a veces acompañadas) de una banda. Cuando necesite descansar sus tímpanos, vaya a Faubourg Marigny Art & Books (600 Frenchmen; 504-947-3700), donde encontrará libros sobre Nueva Orleans, tarjetas, literatura gay y lésbica, y escuchará anécdotas curiosas de la ciudad que cuenta el propietario Otis Fennell, quien mantiene abiertas sus puertas “todo el tiempo que haga falta”.

Sábado

9 a. m.

3) Inspeccione los daños
“¿Cómo quedó?”, preguntarán todos a su regreso, así que prepárese para responder en el Gray Line Katrina Tour, que parte del quisco de Jax Brewery en el Barrio Francés (800-535-7786). Mike Jones, uno de los guías, señala las casas de sus amigos y relata sus dificultades con las aseguradoras, descifra los indicadores de búsqueda y rescate, y explica cómo se rompieron los diques. Es una expedición muy popular, de modo que haga reservaciones. Si no quiere pasar tres horas en un autobús, contrate a uno de los numerosos taxistas con licencia de guía turístico y negocie un recorrido más corto.

12:30 p. m.

4) Navegación
Crescent City no tiene norte, sur, este u oeste. Puede ir al lago, al río, caminar río arriba o abajo. Le conviene empezar en el paradero de autobuses cruzando Jackson Square, que conserva el aspecto de un escenario cinematográfico digno de Mary Poppins; es el camino del lago. Siga hasta Rampart Street y dé vuelta a la derecha; irá río abajo. Cruce Esplanade, continúe una cuadra y entre en la tienda de abarrotes de color anaranjado intenso; habrá llegado al cielo. Ordene un po-boy de camarones con pan francés y haga fila con el resto de la clientela –algunos en pantuflas– que espera para desayunar (Rampart Street Food Store; 1700 North Rampart Street; 504-944-7777).

2 p. m.

5) La historia real
Ha llegado a la confluencia de tres barrios: Faubourg Marigny, el Barrio (Quarter) y Tremé, la zona históricamente negra de la ciudad, donde generaciones de músicos crecieron y aprendieron a tocar instrumentos. Mucho de aquella historia, además de otras tradiciones eminentemente afro-estadounidenses como las “pandillas esqueleto”, los desfiles de jazz y los indios de Mardi Gras con sus llamativos atuendos hechos a mano, han sido reunidos con amorosa dedicación por Sylvester Francis en su Backstreet Cultural Museum (1116 St. Claude Avenue; 504-522-4806), montado en el interior de una antigua funeraria de Tremé. En una ciudad donde la historia sigue viva, abundan los “altares” como Backstreet y los propietarios independientes, como el señor Francis, hacen las veces de oráculos.

3:30 p. m.

6) Pócimas y aromas
El concepto de museo-farmacia, ejemplificado por New Orleans Pharmacy Museum (514 Chartres Street; 504-565-8027), puede parecer un tanto anticuado, pero esta mansión de 1823 es una “versión concentrada” de la propia ciudad, con exhibiciones no sólo de accesorios de botica y fuentes de sodas, sino remedios para la resaca, pócimas vudú, ajenjo, opio y “algunas prácticas médicas dudosas”. Cerca de allí podrá adquirir algunos regalos interesantes: el frasco de un “tabaco muy raro e intoxicante” llamado perique, que sólo se cultiva en una pequeña parcela de una parroquia de Louisiana, puede adquirirlo en Cigar Factory (415 Decatur Street; 504-568-1003); a la vuelta de la esquina, en Hové Parfumer, puede conseguir Vetivert (fragancia terrosa que, según explican en el museo, era muy popular entre las criollas) en forma de perfume, jabón o, simplemente, manojos de la raíz (824 Royal Street; 504-525-7827).

6 p. m.

7) ¡Comida!
Por cada Emeril’s, Antoine’s o Brennan’s en esta ciudad de gran tradición gastronómica, hay un restaurante de barrio muy frecuentado donde la gente aguarda horas para conseguir una mesa. En Dick and Jenny’s (4501 Tchoupitoulas Street; 504-894-9880), amplio chalet de la zona residencial, los platillos incluyen una sabrosa tarta de queso con cangrejo y andouille, mollejas de ternera rebozadas con pacana y salmón en salsa de mantequilla blanca y vino Gewürztraminer. No hacen reservaciones, así que acomódese en una banca del pórtico y aguarde su turno mientras toma un cóctel.

9 p. m.

8 ) Lista de popularidad
Pregunte a cualquier nativo sobre la oferta musical de la noche y es probable que reciten la lista de memoria (por si acaso, consiga un ejemplar gratuito de la revista Offbeat). No se pierda las presentaciones de los artistas más importantes de la ciudad: Rebirth Brass Band, Hot 8, Kermit Ruffins and the Barbecue Swingers, John Boutté o Troy (Trombone Shorty) Andrews, quienes actúan en distintos clubes como Maple Leaf Bar (8316 Oak Street; 504-866-9359), con su pista de baile siempre repleta, paredes de estaño prensado y un patio ideal para recuperar el aliento.

Domingo

10 a. m

9) Ambición
Lo más maravilloso de Elizabeth’s es que alguien trató de mejorar el tocino y obtuvo… praliné de tocino, una combinación de caramelo de pacana y salada carne de cerdo. El pequeño restaurante, a la sombra del dique del Mississippi, está en manos de su segundo propietario desde el Katrina, pero ha conservado al antiguo chef, Bryon Peck, así como gran parte de la carta original: el clásico potaje de sémola y grillades y deliciosos hígados de pollo fritos con jalea de pimienta (601 Gallier Street; 504-944-9272).

1 p. m.

10) Siga la música
Nueva Orleans es una ciudad tribal –con grupos y comparsas de indios Mardi Gras y organizaciones denominadas Clubes de Ayuda Social y Placer, originalmente creadas como aseguradoras para gastos de entierro. Hoy día, dichas agrupaciones no sólo ofrecen entierros de jazz, sino que también organizan desfiles propios conocidos como “segundas líneas” que pasan por los barrios de la ciudad (muchas veces de bar en bar) los domingos por la tarde. Nine Times, Original Tour y Mahogany Ladies son sólo algunos de los clubes que compiten entre sí con atuendos de colores que los identifican y las mejores bandas de la ciudad. Si le sobra algo de tiempo, obtenga una “hoja de ruta” de la segunda línea (la idea es seguir a los músicos en vez de pararse en la acera para verlos pasar). Por ello, es conveniente que indague desde muy temprano (Sylvester Francis del museo Backstreet es una buena fuente de información) o acérquese a su cantinero o portero de confianza porque, como todos saben, la mejor manera de escuchar a una banda en Nueva Orleans es seguirla bailando por la calle.

Información turística

Big Easy (así llaman a la ciudad) es hogar de todas las cadenas hoteleras que pueda imaginar, pero todavía hay algunos hoteles familiares en el Barrio. El clásico Olivier House (828 Toulouse Street; 866-525-9748) cuenta con un laberinto de patios interiores.

Aíslese del Barrio en el deslustroso aunque tranquilo vecindario llamado Bywater, donde se encuentra Lookout Inn, con sus suites Who-Died-and-Made-You-Elvis?, Bollywood y una piscina de agua salada (833 Poland Avenue; 888-947-8188).

En la zona residencial de la ciudad, Don Hubbard (activista por los derechos civiles en la ciudad) y su familia operan Hubbard Mansion (3535 St. Charles Avenue; 504-897-3535), donde ofrecen cinco habitaciones repletas de antigüedades en la flamante reproducción de una casa de estilo renacentista griego de Natchez, Mississippi.

(Fuente: Way to Go, The New York Times)

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