La vida es un cerezo
Ahora sí estamos a la vuelta de la esquina de un nuevo año. Y seguro que la mayoría de ustedes ya estuvo pensando en sus propósitos. Yo también. Y, como parte del proceso, quisiera compartirles unos datos que leí recientemente sobre el cerezo.
Las miles de flores que produce el árbol sirven para crear comida para aves, humanos y otros animales. De forma que un huesito puede caer en el suelo, formar raíces y crecer. Mientras el cerezo crece, busca su propia abundancia regenerativa. Este proceso no tiene un propósito único sino que el crecimiento del árbol pone a funcionar un gran número de efectos positivos: provee comida para animales, insectos y microorganismos, enriquece el ecosistema, aísla el carbono, produce oxígeno, limpia el agua y el aire, y crea y estabiliza la tierra. Entre sus raíces, ramas y hojas abriga a una gran variedad de flora y fauna; todas ellas dependen de él y de una de la otra para las funciones y corrientes que alimentan la vida. Y una vez que el cerezo muere, regresa a la tierra y, mientras se descompone, suelta minerales que impulsarán un nuevo y sano crecimiento en el mismo lugar.
Es decir, el cerezo no es una entidad aislada y alejada de los sistemas que lo rodean: está ligado intrínsicamente y productivamente a ellos. Con este ejemplo del cerezo, que no sólo respeta a su alrededor si no que actúa con él, al lado de él y para él, quisiera que todos nos inspiráramos para este nuevo año que viene. Quisiera que siguiéramos su ejemplo y respetáramos y cuidáramos de nuestro medio ambiente. Quisiera que nos sintiéramos parte fundamental y esencial de nuestro planeta, hermanos de la naturaleza, ni más ni menos, sino un elemento más. Quisiera que pusiéramos nuestra energía a generar y procurar el bien; en cuidar nuestro hogar, los animales, las personas y las plantas. Quisiera que cuidáramos el agua y la tierra e hiciéramos un esfuerzo constante en producir buenas energías. Y, sobretodo, quisiera que empezáramos desde ahora y nos comprometiéramos en serio. Somos muchos en el planeta y, si colaboramos unos con otros, creo que podemos lograr maravillas. Pongamos nuestra productividad al servicio de la Tierra.
¡Les deseo un muy feliz año nuevo! Y agradezco profundamente su cercanía e interés constante en cuidar de nuestro hogar. Nos espera un gran año 2008. Un fuerte abrazo para todos, María José (mariajose@toquedequeda.net).





¡¡¡Muy inspirador!!! Muy interesante la analogía de la vida del cerezo y la de nosotros mismos. Ojalá que aprendamos a vivir en armonía con todo el sistema y darnos cuenta de que todo lo que hacemos es debido a causas y condiciones y que no vivimos aislados del mundo. ¡Feliz Año Nuevo!
Bueno, es muy hermoso; se ve el mundo vegetal de nuestro planeta Tierra.
Somos parte de la nuturaleza y necesitamos aprender de ella, a cómo ser mejores seres humanos. ¿No creen?
Muy de acuerdo con sus comentarios, ¡gracias! Podemos aprender muchísimo de la naturaleza y, sobre todo, cómo poner nuestra eficiencia y efectividad al servicio del planeta, y no en su contra. Muchos saludos, lo mejor para este año.
Gran analogía el del cerezo, María José… este árbol, al igual que el resto de las plantas y organismos del planeta (incluso hasta los parásitos), respetan su ciclo y al morir devuelven todo lo que les fue dado… regresan su consumo para mantener el equilibrio en el planeta. Tristemente, el ser humano no actúa de esa forma… aunque devolvemos a nuestro planeta lo que consumimos porque es inevitable hacerlo…. los productos que devolvemos, en vez de mantener el equilibrio, dañan nuestro planeta y a la los seres que habitamos en ella.
Espero que este 2008 nos sirva para recapacitar y poder mejorar nuestra sociedad sin perjudicar el medio ambiente y los seres que lo habitan.
Exacto, Mónica, lo que estamos “devolviéndole” al planeta no toma en cuenta a la naturaleza. Estamos inmersos en un mundo de consumo donde todos los productos se venden con fecha de caducidad. Eso es lo que tenemos que cambiar, la forma en que elaboramos productos, la manera en que pensamos nuestro mundo. Y la otra parte es el respeto, el sentirnos uno con todos los otros elementos para vivir en un dar y recibir, no en un tomar constante. ¡Muchas gracias por tus comentarios! Saludos, María José
El modelo del cerezo inspira ser mejor cada dia, entregar efectos y energías que revolotee la vida en su interior.
Explayemos estas manos nuestras, profundizemos nuestros pies, enhestemos la memoria grabada de historias geologicas, culturas bellísimas del pasado…Por favor Cuidemos, muestremos respeto, preservemos habitable la Casa Tierra, respirable el aire, consumible el agua.
Nunca es tarde para comenzar.