Paracaidismo

Escrito por: Sean Markey el 09 de Enero de 2008 | 6:06 am
Etiquetas: Ninguna

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Foto de Julian Boulle

Un traje de “ardilla voladora” podría reemplazar al paracaídas

Parece una locura y tal vez lo sea: lanzarse en caída libre desde 4 600 metros de altura y aterrizar sin problemas –y sin paracaídas– con un equipo que más parece un disfraz de ardilla voladora.

“Muchos dicen que es imposible”, comenta Maria von Egidy, diseñadora de Jii-Wings en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Aunque no tiene el menor interés en vivir personalmente la experiencia, von Egidy está decidida a diseñar el primer wingsuit (traje con alas) para lograr la proeza.

Los wingsuits son monos de paracaidista confeccionados con paneles de tela cosidos entre brazos y piernas los cuales permiten desplazarse a tremenda velocidad durante una caída libre. Al extender las “alas” rígidas y auto-inflables, el piloto puede girar, seguir en picado o dispararse hacia delante.

Lo que (todavía) nadie ha logrado es aterrizar a salvo sin ayuda de un paracaídas. “En cuanto a la velocidad de descenso, nos encontramos ya dentro del margen de seguridad para aterrizar –explica von Egidy–. Pero por supuesto, la velocidad de avance es tremenda”.

Y en ello estriba el truco.

Cuando sale despedido de un avión que vuela a gran altura, el cuerpo humano desnudo cae a la Tierra con una velocidad terminal (o máxima) de unos 190 kilómetros por hora. Ya que el wingsuit duplica el área de superficie del individuo, reduce la velocidad de descenso a unos 50 kilómetros por hora –más o menos lo mismo que con un paracaídas pequeño, explica von Egidy.

El problema principal para lograr un aterrizaje seguro es que los pilotos de wingsuit, impulsados por la acción de planeo de las alas, se desplazan no sólo hacia abajo sino también hacia delante y la velocidad de avance puede ser de 120 a 150 kilómetros por hora.

Por ahora, los pilotos de wingsuit deben desplegar un paracaídas al final del salto para reducir la velocidad de descenso antes de llegar al suelo. Unos pilotos y diseñadores están estudiando la manera de tocar tierra firme sin necesidad de un paracaídas.

Algunos, como Jeb Corliss, saltador BASE (siglas en inglés de construcción, antenas, envergadura y Tierra) de Malibu, California, están experimentando con un equipo de aterrizaje y superficies especiales.

Pero la visión de von Egidy es distinta. “Tratamos de expandir el traje sin utilizar equipo de aterrizaje (sino) con aerodinámica –señala–. Bien vista, es una solución de lo más sencilla”.

La diseñadora no quiso proporcionar detalles sobre su proyecto, reacia a divulgar secretos comerciales. Sin embargo, dijo que la clave de su concepto es crear un freno de avance que se active en el momento oportuno. “Nuestros esfuerzos de diseño están concentrados en ese problema”, agregó.

La pasión de von Egidy por el wingsuit podría resultar irónica, ya que jamás se ha lanzado en paracaídas y mucho menos ha usado alguno de sus prototipos.

En vez de ello, obtiene mucha de su información de un puñado de paracaidistas experimentados de todo el mundo, quienes están dispuestos a probar sus trajes y proporcionar comentarios sobre los resultados. “No tengo el lujo de experimentarlo en carne propia –reconoce von Egidy–. Así que recurro a excelentes descripciones [de los pilotos de prueba]”.

Jean Potvin, profesor de física de la Universidad de St. Louis en Missouri, es responsable de analizar la seguridad de los paracaídas para el Grupo de Investigación de Paracaídas Parks College. Paracaidista veterano que tiene en su haber más de dos mil 400 saltos, Potvin cree que es posible aterrizar con el wingsuit adecuado sin necesidad de paracaídas.

No obstante, señala, las altísimas velocidades y el potencial de error por parte del piloto son riesgos de consideración. “Es factible, pero… conlleva mucho peligro”, asegura Potvin.

Queda por ver si la estrategia de von Egidy dará resultado. La diseñadora ha dicho que pasarán varios meses más antes que puedan probar con seguridad el nuevo prototipo.

Entre tanto, von Egidy y su socia, Cate Turner, seguirán subsidiando los trabajos en el wingsuit con ingresos de su principal operación comercial: Tailor of Tinseltown, que fabrica atuendos para la industria sudafricana del cine y la televisión.

En cuanto a la búsqueda del primer wingsuit que permita el aterrizaje seguro de una persona, la sudafricana responde que tiene pocas dudas de lograr su cometido. “Las pruebas de tierra preliminares son muy positivas –revela–. Todos los que saben qué estoy haciendo creen en mi proyecto. Es una idea estupenda que nadie había tenido”.

(Sean Markey es colaborador habitual de National Geographic News).

6 comentarios

  1. Escrito por YENNY LORENA RODRIGUEZ GUERRERO:

    Es una gran idea, realmente sería magnífica una experiencia con este nuevo prototipo. Seguiré pendiente cuándo se dé ha conocer el resultado final.

    Tenemos grandes personas con una excelente creatividad…. felicitaciones a las personas que están incorporados a este proyecto.

    http://yennylorenarodriguez.blogspot.com/

  2. Escrito por karla jimenez hernandez:

    Me parece un poco loco de parte de quien intenta estas hazañas, pero qué valientes los felicito.

  3. Escrito por Gustavo Quiroz Munguia:

    Se podra realizar?. Me parece demasiado arriesgado, pero no imposible. magnifica idea!. quien sera el primero?. ojala pronto lo conozcamos.

  4. Escrito por Christian Riveros:

    Siempre fue mi sueño, volar sin paracaidas, esperemos los resultados… si desean voluntarios, me ofrezco!

  5. Escrito por Andres Bravo C:

    Creo que es posible que aterricen, les deseo mucha suerte en su diseño. Yo al igual que von Egidy no tengo experiencia en paracaídas y vuelo, sin embargo, estoy trabajando como aficionado en un diseño que proporcione un aterrizaje y también un despegue, solo es un boceto, ya que no tengo los medios económicos para construirlo y probarlo.

  6. Escrito por Gilberto Velazco y Ruiz:

    Me parece una idea estupenda, me gustaria probarlo, fuì paracaidista y he volado en parapente tengo 61 años,estudiè diseño industrial y si me atreveria a probarlo.
    Gilberto Velazco.
    Acolman Edo. de Mèxico.

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